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“La emoción es el mayor erosionador de las decisiones de inversión”


En la era de dorada de la gestión pasiva, la gama CROCI (acrónimo de Cash Return On Capital Invested) de DWS propone crear valor con una aproximación bottom-down  al mercado, cimentado en estudiar las entrañas de las compañías en las que invierten. “Nuestro objetivo es entender la realidad económica de las empresas en las que invertimos”, explica Colin Mckenzie, responsable de CROCI Intelligence de DWS. No son gestores cuantitativos, pero sí son metódicos y sistemáticos al aplicar su proceso de inversión propio, desarrollado en 1996. “La emoción es el mayor erosionador de las decisiones de inversión”, insiste.

El proceso de due diligence es su primera prioridad. “Queremos invertir en compañías en las que tenemos plena confianza”, afirma Mckenzie. Es el primer filtro incluso antes de iniciar el análisis fundamental. A partir de ahí, el equipo gestor aplica a su universo de acciones (hoy en día unas 900 compañías) un conjunto de reglas económicas que determinan el ratio CROCI Precio/Beneficios. El objetivo es elaborar una radiografía del mercado eliminando las primas por sectores o geografías, para que el análisis de las compañías sea verdaderamente comparable. En base a ello se generan unas carteras de alta convicción, bastante concentradas y con high active share, y cierto sesgo hacia la calidad.

Ese ratio se cimenta sobre tres pilares. 1. Entender el balance de la compañía. 2. Activos intangibles que generan caja, pero no se reflejan en la contabilidad. Para hacerse una imagen real del valor de una compañía, tienen en cuenta también métricas como la marca o la inversión en publicidad. 3. La consistencia. Todos los fondos trabajan con un sistema armonizado y estandarizado. Tal es así que han elaborado un manual CROCI, un registro histórico de cómo se han interpretado ciertos datos anteriormente. 

Las carteras de los fondos se componen de manera equiponderada con las 30-50compañías con el menor ratio CROCI Precio/Beneficios. Porque el precio de las acciones es una prioridad grande en las estrategias, pero evitan caer en trampas de valor. O como lo define Mckenzie: “Somos una estrategia de valoraciones, no value”. De hecho, buscan alejarse de la noción tradicional de que lo value es necesariamente apalancamiento alto.

Cada fondo de la gama tiene su propio universo de inversión, pero algo común a ellos es la ausencia histórica del sector financiero en las carteras. Dada la diversidad en sus perfiles de riesgo y la transparencia de sus informes financieros, así como el apalancamiento, es complicado establecer unas métricas que facilite compararlo con otros sectores.  

En España ha despertado especial interés el DWS Invest CROCI Euro, fondo con sello Funds People calificación Consistente. El fondo ha batido consistentemente a su índice de referencia, el Eurostoxx, una media de 400 puntos básicos anualizado. El fondo se sitúa en el segundo percentil a cinco años y en el tercero a tres años. Desde su lanzamiento ha dado una rentabilidad anualizada del 7,11%, según cifras de Morningstar. La estrategia tiende a resentirse en periodos muy complicados en las bolsa europea. Por ejemplo, en 2018 y en 2012 se comportó peor que el índice.

Una de las últimas novedades en el gama es el lanzamiento reciente del DWS Invest CROCI Intellectual Capital. La idea nace de la mayor relevancia del capital intelectual en los beneficios empresariales. Los gestores notan que en la última década los activos intangibles han sido más determinantes para el crecimiento económico y empresarial. Y que de hecho, ha sido un mejor indicador que una clasificación sectorial pese a no reflejarse en las cuentas financieras. Esta estrategia “pone en el balance” elementos intangibles como el i+D o las marcas. Algo que el equipo lleva haciendo décadas y que ahora busca capitalizar en un producto más especializado.

A diferencia de los fondos consolidados de CROCI, en la cartera las 100 compañías no tienen un peso equiponderado. Se pesan según sus beneficios empresariales y se excluyen aquellas empresas que no estén generando un beneficio positivo o un apalancamiento excesivo.

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