La doble R


Decía Lampedusa que no es necesario que cambie nada para que todo mute. Esa frase no puede estar más lejos de la realidad. Recuperación y reformas -la doble R- configuran el mix económico deseable para el continente europeo. La Unión Europea está aquejada de una anémica tasa de crecimiento, que a su vez dificulta la pujanza de la demanda y empuja a algunos países a coquetear con la deflación. Respecto al PIB es necesario señalar que España ha salido bien parada en la foto del segundo trimestre con un crecimiento del 0,6% respecto al trimestre anterior. Francia se ha estancado en el 0%  y Alemania e Italia ha  decrecido un -0,2% en el mismo período. Ante tales cifras cabría preguntarse si el optimismo para nuestro país esta justificado.

Las previsiones de crecimiento están siendo revisadas al alza por el Gobierno y por firmas de análisis de diferente signo como -entre otras- BBVA y S&P. Algo hemos avanzando en estos dos años desde que en el verano de 2012 estuvimos a punto de ser intervenidos. No se entiende el negativismo que exudan ciertos profetas del negatismo. Tampoco se entiende el poco afán gubernamental por continuar la senda reformista, hacer una reforma fiscal en condiciones -la que se ha presentado es un simple parcheo carente de ambición- y culminar el regreso de la economía española a un circulo virtuoso. El primer ministro italiano Renzi ha declarado que su modelo reformista es Alemania y no España. El primer ministro francés Valls no cede en su voluntad de acelerar el impulso reformista y ha anunciado recortes de impuestos y un paquete de impulso al sector constructor.

Los vectores de crecimiento de la economía española son dos: demanda interna y exportaciones. BBVA estima que España creará 685.000 empleos entre este año y el que viene. Pero ¿qué pasará con nuestras ventas al exterior en el tercer y cuarto trimestres? Del total de ventas al exterior,un 60% recalan en nuestros socios de la UE. La acción combinada de unas mayores importaciones (que podrían indicar la pujanza de la demanda interna) y unas menores ventas a nuestros socios han situado el déficit comercial en 11.882 millones de euros en el primer semestre del año. La necesidad de  continuar las reformas es la única vía para apuntalar el crecimiento español. Si nos quejamos del efecto expulsión que genera el sobreendeudamiento del sector público sobre la demanda de crédito solvente, no podemos tolerar que España siga endeudándose en algo más de 300 millones de euros al día.

A nivel europeo se palpa la necesidad de continuidad de las reformas en cada estado y de una combinación de estas con las uniones fiscal y bancaria y con las medidas ya anunciadas - y quizá con otras de compra de bonos- por parte del Banco Central Europeo.

España podrá volver a liderar el proceso reformista europeo no sólo desde las acciones que tome el Gobierno sino también a través del impulso que dará nuestro ministro de economía De Guindos al frente de la presidencia del Eurogrupo. Quedarse quieto es la peor forma de afrontar los retos. Por eso necesitamos reformas para seguir completando etapas en la recuperación.

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