La doble cara del oro


Tradicionalmente este metal es considerado como un valor refugio gracias a su capacidad para desvincularse de los mercados bursátiles y de la evolución de las divisas en tiempos de incertidumbre económica.Por tanto, según publica Expansión, ante la perspectiva de una recesión a nivel global, la trayectoria de este activo ha sido imparable. Durante el año pasado, el precio de la onza se mantuvo de media en el entorno de los 870 dólares, un 25% más que en 2007. Actualmente roza los mil dólares y muchos expertos se preguntan hasta qué punto podrá continuar con esta carrera meteórica.

Hasta ahora, el precio del oro se ha beneficiado sobre todo de la demanda financiera, puesto que las otras dos fuentes de crecimiento, el sector industrial y la joyería, se han debilitado a raíz de la desaceleración económica. Según el World Gold Council, la demanda de oro el año pasado se ha apoyado fundamentalmente en dos factores. Por un lado, los inversores individuales, que se han refugiado en lingotes y monedas buscando un refugio seguro para su dinero. Por el otro, los ETF. A cierre de 2008, el volumen de fondos cotizados sobre el oro superaba los 30.000 millones de dólares. Y la demanda de oro por parte de este tipo de vehículos no ha hecho más que crecer, disparándose un 27% el año pasado. “Se ha disparado porque es un producto de moda, la demanda se ha generado por el pánico de los inversores que buscan una reserva de valor”, explica Carlos Fernández, responsable de análisis de fondos de Inversis Banco. Sin embargo, el experto no cree que las perspectivas de este producto inviten a la seguridad y recuerda que los fondos cotizados sobre el oro pueden alcanzar volatilidades superiores al 30%. “La situación me recuerda a la del petróleo hace un año. Había subido mucho por la demanda especulativa y parecía encontrarse cerca del máximo, pero no se podía descartar la posibilidad de que siguiera subiendo. Podía pasar cualquier cosa”. Por tanto, el mensaje del experto es de prudencia. Fernández sólo recomienda invertir en este tipo de fondos por su carácter diversificador y siempre en una proporción inferior al 2% del total de la cartera. Antonia Conde, responsable de gestión de activos de Renta 4, también recomienda ser precavidos. “La volatilidad de los mercados contribuirá a que el precio del oro no se desplome, aunque tampoco existen catalizadores de crecimiento claros en el corto plazo”, comenta. Por el momento, Conde considera que el oro está demasiado caro como para recomendar la inversión en ETF sobre esta materia prima. En su opinión, la banda de precios adecuada para entrar de cara al medio y largo plazo se situaría entre los 650 y los 730 dólares. Oro y renta variable

Otra forma de apostar por el oro es a través de fondos que invierten en compañías relacionadas con la extracción y comercialización de este metal. La evolución de estos productos está ligada a la del oro, aunque no de una forma tan directa como a través de un ETF. “La correlación histórica entre el precio del oro y el FTSE Gold Mines, uno de los principales índices de referencia de los fondos de la categoría, suele ser de aproximadamente 0,9 (sobre 1), aunque esta cifra cayó al 0,8 en 2008 debido a la huida de los inversores de la renta variable a nivel global”, explican los gestores del SGAM Fund Equities Gold Mines, uno de los productos registrados en España en esta categoría. Según los expertos, el inversor en este tipo de productos tiene que tener en cuenta que la rentabilidad también se tendrá que ver afectada por factores como la liquidez o la volatilidad de las acciones de las compañías, por lo que es recomendable que su horizonte de inversión se sitúe en un plazo no inferior a tres años.

“Creemos que mientras la incertidumbre prevalezca, los precios del oro deberían mantenerse fuertes”, opinan los responsables del fondo de Société Générale. Sin embargo, estos expertos consideran que los niveles de precios actuales experimentarán una pequeña corrección en el corto plazo. Según explican, las entradas netas en ETF sobre el oro han comenzado a declinar y las compañías de oro están experimentando problemas para realizar ampliaciones de capital.

Además, marzo es tradicionalmente un mes débil para este metal. “En el corto plazo el precio del oro responde a la visión del mercado sobre lo que está sucediendo en ese momento, pero a medio y largo plazo las dinámicas de oferta y demanda suponen el factor decisivo”, apunta Evy Hambro, responsable del BGF World Gold, otro de los fondos de la categoría. “La producción de oro cayó en 2008 y podría caer aún más este año debido al escaso éxito en las prospecciones. Y, por el lado de la demanda, es probable que la riqueza creciente de las economías emergentes soporte la demanda del sector joyero, mientras que las turbulencias financieras y las presiones inflacionistas continuarán estimulando la demanda de inversión”, afirma. Reembolsar en lingotes

Quienes quieran invertir en oro directamente, pero con las ventajas del fondo pueden hacerlo a través de productos como el JB Physical Gold Fund, de Julius Baer. Se trata de un fondo cotizado (como los ETF), especializado en materias primas. Cotiza en la bolsa de Zurich (Suiza), y tiene liquidez diaria. Su particularidad es que permite rescatar la inversión directamente vía lingotes. De hecho, el fondo no invierte en derivados (como futuros sobre el oro), sino en lingotes físicos, que deposita en una cámara acorazada en Olten, cerca de Zurich. Para mayor seguridad, Julius Baer firma una carta dirigida al cliente especificando que, en caso de quiebra, el oro no forma parte de su balance y es propiedad del inversor.

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