“La diversificación y la búsqueda de rentabilidad se han vuelto en objetivos más importantes”


Los inversores institucionales están invertidos en deuda gubernamental a corto plazo denominada en dólares, euros y yenes para gestionar la liquidez y el riesgo. Teniendo en cuenta los niveles alcanzados por los tipos a corto y largo plazo, el rendimiento de estas asignaciones en términos reales es casi nula y, en la mayoría de los casos, negativa. “En consecuencia, no resulta sorprendente que las instituciones vuelvan a valorar su asignación de activos con el objetivo de ajustar sus carteras. La diversificación y la búsqueda de rentabilidad se han vuelto en objetivos más importantes”, aseguran en UBS Global Asset Management.

Según señalan los expertos de la entidad helvética en un informe, desde hace algún tiempo la diversificación ha sido un proceso continuo. “Sin embargo, creemos que este proceso ha sido demasiado lento, reflejando que la aversión al riesgo sigue siendo elevada y el sesgo tradicional que los inversores institucionales mantienen hacia los bonos del gobierno considerados de bajo riesgo. En vista de las necesidades de liquidez de los inversores instituciones para hacer frente a contingencias a corto plazo, se debería seguir invertido en deuda soberana muy líquida y de bajo riesgo, pero de una manera más diversificada para capturar los beneficios adicionales que aporta la diversificación”.

Según explican, la diversificación no se basa exclusivamente en la necesidad de incrementar los rendimientos actuales, sino que también parece sensato de cara a una estrategia en términos de mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo cuando se adopte un enfoque con visión de futuro. “Si bien es difícil determinar el momento exacto de la eventual normalización del mercado, sobre un horizonte de inversión de medio-largo plazo es razonable esperar que un aumento gradual de las rentabilidades se traducirá en rendimientos negativos en los bonos del gobierno”, afirman los expertos de UBS Global AM.

En tal escenario, la firma señala que una cartera diversificada en diferentes clases de activos, entre los que incluye bonos supranacionales, deuda corporativa, deuda emergente (tanto en moneda local como en divisa fuerte) y renta variable, es mejor en términos de riesgo-rentabilidad y proporciona una mejor protección del capital en términos reales. “Desde el punto de vista de la asignación de activos, la deuda emergente y las acciones son las dos clases de activos que proporcionan la mayor diversificación de beneficios y conduce a mayores rendimientos ajustados al riesgo a lo largo del tiempo".

Del mismo modo, en lo que respecta a la deuda emergente en moneda local, los expertos de la gestora helvética señalan que la inversión en esta clase de activo permite al inversor institucional reducir la exposición a bonos del gobierno emitidos en monedas reserva, como el dólar, dando lugar por lo tanto a una mejor diversificación del riesgo en la cartera a través de una mayor exposición a países que se encuentran una posición fiscal más sólida y que actualmente disfrutan de economías más dinámicas, como es el caso de los emergentes.

 

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