La distribución del crédito, un factor clave en todos los ciclos económicos


La gravedad de la crisis de 2008-2009 se debió principalmente a la escasez de crédito tras un largo ciclo de acumulación de deuda. ¿Podría ocurrir el mismo problema hoy? El crédito en su sentido más amplio está en el corazón de la economía, pero si excluimos a los gobiernos, los agentes económicos hoy día son menos sensibles a las condiciones de crédito ya que sus finanzas están en mucha mejor situación que en 2007. Esta menor dependencia es una ventaja, pero el tema clave estriba en el acceso a los préstamos a un precio razonable más que en la carga de deuda en sí misma.

El empeoramiento de los niveles de efectivo en las compañías es por lo tanto causa de preocupación. Aun así, las estadísticas del BCE siguen mostrando un modesto crecimiento del crédito, especialmente a los hogares. Las instituciones tienen un papel esencial que jugar, pero superar la crisis dependerá de la determinación del gobierno de frenar sus efectos. En esta misma línea, reducir áreas de tensión y devolver la confianza a los inversores exigirá que los países más vulnerables hagan enormes esfuerzos; al mismo tiempo que también se necesitará que Europa proporcione una ayuda altamente eficiente y muestre una fuerte solidaridad.

A este respecto, el acuerdo alcanzado el pasado 26 de es importante, pero todavía falta mucho para resolver los problemas fundamentales de la eurozona: todavía quedan muchos puntos por clarificar. La disciplina presupuestaria tiende a tener una repercusión excesiva, por eso, por sí sola, no será suficiente para impulsar una recuperación. El crecimiento también tendrá que jugar su papel.

Europa podría sufrir una combinación elementos: las consecuencias negativas motivadas porque la mayor parte de los países de la eurozona apliquen políticas rigurosas, la crisis de confianza debido a la reciente tensión financiera y la indecisión de los mandatarios. No hay que olvidar que la confianza se ha visto afectada tanto a nivel corporativo como particular y esto ha llevado a empeorar los indicadores económicos y las lecturas del PMI ya han caído agudamente, volviendo a niveles del verano de 2009. En este entorno, la excesiva cautela de los bancos, preocupados por su propia salud, podría exponer a la eurozona a una recaída en la recesión. Por tanto, habrá que restaurar la confianza para que la economía mejore y esto depende de las percepciones de las medidas que los gobiernos se preparan para introducir y de su determinación para aplicarlas completamente.

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