La deuda de los mercados emergentes en un escenario de volatilidad


TRIBUNA de Rob Neithart, gestor de renta fija de Capital Group. Comentario patrocinado por Capital Group.

El mercado de bonos de las economías en desarrollo ha enfrentado varios desafíos últimamente, pero los inversores no deben temer un riesgo sistémico generalizado. Hay una razón clave: No creemos que la economía mundial esté realmente en riesgo de otra recesión, ni siquiera cerca de temer ese escenario. Si nos remontamos a finales de 2015, había una tensión significativa en muchos mercados emergentes de todo el mundo. Los diferenciales de los tipos de interés se ampliaron considerablemente, las divisas se depreciaron drásticamente y las primas de riesgo de las empresas fueron ampliando.

Ese fue un período en el que el mundo temía que la recesión se avecinara. China estaba muy deprimida. Muchos analistas no descartaban ese escenario en Estados Unidos. Y no fue irracional: Prácticamente todos los indicadores de actividad apuntaban en esa dirección…Todo se estaba deteriorando rápidamente.

Y al final no tuvimos una recesión porque China estimuló la economía y otros bancos centrales incrementaron sus emisiones y apoyaron al mercado. Pero creemos que la gente también confundió un tipo normal de ajuste cíclico en el sector industrial con algo que se iba a salir de control. Una vez que el sector industrial saneó los inventarios, todo volvió a la normalidad. Entonces tuvimos una fase fuerte, tanto para los mercados como para la economía global.

Hoy en día no vemos evidencia de que el ciclo esté en riesgo. Los chinos han tomado medidas para flexibilizar la situación de forma exponencial. Existen muchos estímulos que llegan a través de Estados Unidos en términos fiscales. Los japoneses y los europeos no tienen prisa por endurecer las condiciones monetarias, porque no creemos que quieran enfrentarse al riesgo de una recesión. Tampoco tienen ninguna razón para hacerlo, porque la inflación sigue siendo muy baja.

Ese es el tipo de entorno que, en nuestra opinión, impulsaría las primas de riesgo en los mercados emergentes de manera significativa, ya que se trata de una clase de activo cíclicamente sensible y dependiente del crecimiento. Lo que hemos visto, sin embargo, es una tensión simultánea. Tuvimos un período de preocupación por China -todavía la tenemos-, pero esa preocupación ha disminuido. También hay que tener en cuenta la ansiedad sobre la Reserva Federal, que puede endurecerse agresivamente. Y luego están los países problemáticos por sus propias razones internas -como Turquía y Argentina- que realmente han tenido dificultades relacionadas con su desarrollo.

Estas situaciones han empezado a solucionarse con normalidad, lo que significa que las presiones del mercado han provocado que se produzca un ajuste de manual: la economía de Turquía ha entrado en recesión, la oferta y la demanda en el sistema de liras turcas se ha estabilizado, han subido los tipos de interés y la situación de Argentina no es muy distinta. Pensamos que es probable que sigan en esta dirección.

Los mercados emergentes tienen menos recursos y menos libertad. Por lo tanto, el BCE puede hacer mucho más que el Banco de Turquía o el Banco Central de Argentina. Están más expuestos y, por lo tanto, cuando existe presión tienen que adaptarse.

Por lo tanto, las principales preocupaciones son en gran parte geopolíticas. ¿Los líderes turcos y argentinos vana ceñirse al programa? Tienen el apoyo de entidades de financiación. El FMI está entre ellos.

Si hablamos de oportunidades miraría hacia México, Turquía y Argentina. Necesitan permanecer en el camino en el que están y las primas de riesgo son lo suficientemente altas como para llamar nuestra atención. En algunos mercados de Asia las rentabilidades son más bajas pero encuentro oportunidades atractivas en los bonos indios y tailandeses en moneda local, por ejemplo. Rusia es una situación completamente diferente. Si pudiéramos eliminar el riesgo de sanciones, algo que resulta inviable, los instrumentos de deuda interna de Rusia resultarían muy atractivos. Rusia es casi totalmente autosuficiente en materia de financiación. En realidad, ni siquiera necesita ir al mercado para financiarse. Por lo tanto, tenemos que juzgar el riesgo de que existan sanciones y la duración o severidad de las mismas.

En conclusión, una realidad básica de la inversión de los mercados emergentes se resume en economías volátiles, riesgos geopolíticos y políticas impredecibles. En paralelo, identificamos primas de riesgo muy altas que pueden producir excelentes rendimientos durante largos períodos de tiempo. Es justo ahí donde nos centraremos.

Capital Group sigue confiando en estos mercados y ofrece varias oportunidades de inversión a sus clientes a través de productos como el Capital Group New World Fund, un vehículo de renta variable emergente conservador que, además, es uno de los dos únicos fondos Gold de toda la categoría de renta variable emergente. Otro fondo es el Capital Group Emerging Markets Total Opportunities, que tiene como objetivo proporcionar retornos similares a la renta variable emergente con la mitad de volatilidad. Es un fondo multiactivo que invierte en la totalidad del universo emergente, desde renta variable a bonos corporativos, pasando por deuda gubernamental denominada en dólares y en divisa local, y bonos ligados a la inflación.

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