La década perdida y encontrada de India


Goldman Sachs AM celebró el pasado mes de marzo el décimo cumpleaños de su fondo de renta variable india, el GS India Equity Portfolio. A lo largo de esta década, el fondo ha sido capaz de generar un 6% anualizado y se encuentra en el top 6% de su categoría. Para celebrar la efeméride, el gestor Hiren Dasani – también co responsable del equipo de renta variable emergente de Goldman Sachs AM- hace un repaso panorámico de la evolución del país a lo largo de una década dividida claramente en dos mitades. El fondo está calificado como Blockbuster Funds People.

Dasani empieza por destacar el crecimiento del 123% que ha experimentado indica desde 2008, pasando del puesto número 12 a ser la séptima economía más grande del mundo. En este tiempo, la renta per cápita prácticamente se ha doblado, permitiendo que 250 millones de personas hayan accedido a la clase media (India tiene 1.324 millones de habitantes).  La penetración de internet se ha más que decuplicado, hasta 460 millones de usuarios, y las ventas del comercio electrónico han escalado de los 1.000 millones en 2008 a los 16.000 actuales. Aun así, representa sólo un 6% de las ventas minoristas en el país.

Dasani también destaca la capacidad del suministro eléctrico se ha duplicado, hasta superar los 1.400TWH (vatios-hora), de manera que ahora es la tercera más grande del mundo. El gestor también menciona el espectacular crecimiento de la red de autopistas – la segunda más grande del mundo-, la modernización de las redes de metro y el crecimiento del tráfico aéreo (India es el tercer mercado de aviación civil más grande del mundo). Si en 2008 la película más taquillera de Bollywood recaudó 1.500 millones de rupias, el récord actual de taquilla es de 7.900 millones. “Y lo más importante, las reformas estructurales han ayudado a catapultar India como la economía grande de mayor crecimiento del mundo”, sentencia el experto.

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2013-2018

En realidad, la mayor parte de estos cambios se han originado en los últimos cinco años, tras la llegada al poder de Narendra Modi. Rebobinemos rápidamente: en junio de 2013 se producía una histórica corrección de la renta fija mundial, conocida como Taper Tantrum. India fue uno de los países más afectados, llegando a engrosar la lista de los “Cinco Frágiles”: el crecimiento del PIB de ese año fue el más bajo en diez años, las empresas públicas y privadas habían suspendido sus inversiones por los elevados niveles de corrupción, la inflación superaba el 10% y el país padecía de déficits gemelos, al situarse el déficit por cuenta corriente en el 5% y el fiscal en el 5,2%.

“En los últimos cuatro años, India ha conseguido dar la vuelta a su destino económico. El gasto en infraestructura se ha incrementado sustancialmente, se ha reducido la burocracia gubernamental y se han aprobado e implementado grandes reformas estructurales, en particular la introducción de un impuesto homogeneizado a bienes y servicios y el código de insolvencia y bancarrota”, destaca el gestor.

El resultado de las reformas ya es cuantificable: el PIB real supera el 7%, la Reserva del Banco de la India (RBI) ha sido capaz de controlar la inflación en torno al 5%, el déficit por cuenta corriente es de alrededor del 2% y el fiscal se ha reducido al 3,5%. Las reformas también han estimulado la actividad empresarial, hasta el punto de que India ha subido 42 puestos, hasta el número 100, en los rankings del Banco Mundial. “Frente a un entorno de incertidumbre creciente en torno al proteccionismo y el crecimiento global, destaca la historia de crecimiento estructural interno de India”, concluye el experto.

Rumbo a 2028

Hiren Dasani también se atreve a hacer un pronóstico de la evolución de India en los próximos diez años, centrándose en qué sectores podrían estar mejor posicionados para la inversión en el largo plazo. Empieza por la estimación de que India se convertirá en 2028 en la tercera mayor economía mundial; para entonces, 400 millones de indios habrán accedido a la clase media. El gestor anticipa en consecuencia un aumento del consumo discrecional, “presentando una oportunidad sin precedentes para industrias como el turismo, la electrónica, automóviles, restaurantes y el textil”.

Otra tendencia que el experto prevé que continúe es la penetración de sistemas de pago electrónico. Cabe recordar que el gobierno de Modi decidió en 2016 por sorpresa retirar los billetes de 500 y 1.000 rupias, lo que aceleró la adopción de este tipo de sistemas de pago.

En cambio, el gestor alerta de que uno de los sectores tradicionales del país, la tecnología (generalmente subcontratas de compañías del mundo desarrollado), esta experimentado actualmente un cambio sísmico por la creciente oleada proteccionista procedente del mundo desarrollado y por la aparición de cambios estructurales (desarrollo de la robótica, inteligencia artificial, la nube) que suponen un desafío para su modelo de negocio. Dicho esto, Dasani observa que cada vez más compañías indias privadas se animan a debutar en bolsa, y entre ellas figuran firmas que podrían actuar como “competidores nacionales a Amazon, Uber y PayPal”, por lo que anticipa que en la próxima década podría crecer el número de oportunidades de inversión en tecnología entre empresas con negocios domésticos.   

Aunque parece que India ha entrado en un círculo virtuoso, el experto es consciente de que hay riesgos a la vista. Destaca como el más importante que pudiera haber un relevo en el gobierno que paralice la agenda reformista, dado que se celebran elecciones generales en 2019. “Es justo asumir que la volatilidad pueda aumentar y el sentimiento esté ligado al resultado potencial”, explica el gestor, aunque este recuerda a los inversores que “una gran parte de las mejorías futuras que esperamos ver es resultado de reformas que ya se han producido y no se pueden revertir”, que “la ideología económica y los objetivos de los principales partidos políticos son de hecho bastante coherentes”.

En resumen, el experto piensa que este es un entorno seguirá siendo de apoyo en el medio plazo para la renta variable india: “Siempre que sigamos viendo un gobierno que funcione con normalidad, creemos que la economía india puede crecer un 7-8% anual en la próxima década, que se traduciría en un crecimiento del 11-12% del PIB nominal asumiendo que la inflación permanece en torno al objetivo del 4% del RBI”. En este contexto, espera que las empresas indias “sigan haciendo un excelente trabajo al capturar este crecimiento económico en sus ingresos subyacentes”.

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