La crisis política española se enroca: efectos sobre los activos nacionales


La debacle de la cúpula del PSOE el pasado fin de semana, junto con la dimisión de su hasta ahora secretario general, Pedro Sánchez, ha vuelto a poner el foco mediático sobre el riesgo político en España. El último capítulo del proceso de parálisis política, que ha tenido como banda sonora la triste música de mariachis enviados por un conocido foro en español a la sede socialista de la calle Ferraz, también ha sido sujeto de análisis por parte de las gestoras internacionales.

Para David Greene, client portfolio manager de renta fija de Pioneer Investments, la dimisión de Sánchez “ha incrementado potencialmente las probabilidades de que los socialistas apoyen a Rajoy en un gobierno en minoría”. Esta opinión está en línea con las últimas declaraciones de varios líderes del partido socialista, incluyendo a Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias y de la nueva gestora que dirige al PSOE.

Dicho esto, Greene hace notar que “no es el caso que los mercados de renta fija estén castigando a España por no tener gobierno: los bonos españoles han sido de los más rentables en los últimos seis meses”. De hecho, el experto recuerda que actualmente los bonos españoles a diez años ya cotizan 31 puntos básicos por debajo de sus homólogos italianos (datos del 4 de octubre). “En el pasado, los bonos italianos solían rendir menos que los bonos españoles. Con el riesgo político al alza en Italia (por la proximidad del referéndum constitucional), los bonos soberanos españoles parecen estar listos para seguir batiendo en rentabilidad a los bonos soberanos italianos”, aclara.

Es un punto de vista similar al que sostiene Philippe Ithurbide, responsable global de análisis y estrategia de Amundi. En su opinión, “aunque el gobierno en funciones no ha afectado excesivamente al mercado español de deuda (Bélgica estuvo en la misma situación durante más de dos años), claramente no está exento de consecuencias: la continuación de las reformas estructurales y realizar un borrador del presupuesto para 2017”.

Ithurbide se encarga de recordar que, desde la investidura fallida de Rajoy en agosto, el tiempo ya ha empezado a correr en contra de los partidos políticos, que deberán llegar a alguna clase de fórmula o, de lo contario, el Congreso será automáticamente disuelto el próximo 31 de octubre. Sin embargo, el responsable afirma que “la situación no está (¿todavía?) totalmente bloqueada, y Rajoy podría ser visto pronto como el hombre de la disensión”. Los otros dos escenarios a los que Ithurbide otorga más probabilidades son que la aparición de “un nuevo líder o de un gobierno técnico”. De lo contrario, “la esperanza será que se alcance una mayoría real en las siguientes elecciones”. En todo caso, concluye el experto, “el QE del BCE está haciendo un buen trabajo al proteger el mercado de deuda española”.

Impacto sobre la renta variable

Fabio Riccelli, gestor del Fidelity Funds Iberia (calificado como Blockbuster y Consistentes por el Sello Funds People), muestra una visión constructiva: “A pesar de la incertidumbre política en España y los problemas en el frente de la estabilidad europea, la economía ha seguido mostrando una relativa fortaleza: las reformas del mercado laboral han hecho que la Península Ibérica sea más competitiva y esté en una mejor posición para crear empleo, el paro está descendiendo, el consumo privado ha aguantado y las exportaciones marchan a buen ritmo”.

No obstante, Riccelli es consciente de que la situación actual tiene luces, pero también sombras: “En el plano negativo, España no ha sido capaz de reducir el déficit presupuestario y cumplir con los objetivos de deuda pública, dado que la relación deuda-PIB sigue estando por encima del 100%”. Por ello, en su opinión, “la elección de un nuevo gobierno será determinante para introducir nuevas medidas de austeridad y reformas que corrijan la deriva de las cuentas públicas”.

Con respecto al comportamiento de las acciones españolas, el gestor explica que los dos mayores lastres para las rentabilidades en el año han sido los sectores de energía y servicios financieros, “dos sectores muy sensibles al ciclo macroeconómico en los que el enfoque ascendente de selección de valores del fondo no funciona tan bien”. Riccelli comenta que, por ejemplo, el fondo no tenía exposición a la energía “y, por lo tanto, la reciente recuperación de los precios del petróleo, que tiró al alza de las cotizaciones de las empresas relacionadas con la energía, restó más de un 2% a los resultados de la cartera” (el FF Iberia pierde un 8,6% en lo que va de año, frente al 4,7% de su índice de referencia, el MSCI Iberia).

En el otro lado de la balanza, el gestor presume de haber acertado al infraponderar significativamente el sector financiero (aportó 239 puntos básicos a la rentabilidad en el año), aunque es necesario precisar que la cartera decidió explotar las divergencias dentro del sector con una sobreponderación en los bancos con negocio doméstico (Sabadell, CaixaBank, Popular), más baratos, y una infraponderación en los grandes bancos internacionales, como BBVA y Santander.

“La lógica de este posicionamiento ha sido la mejoría gradual del sector bancario español (mediante las concentraciones, la estabilización de la economía, los recortes de costes y el saneamiento de los préstamos morosos) y, en este sentido, los bancos expuestos en su mayor parte al mercado español, que estaban baratos, parecían una propuesta de inversión más atractiva que los grandes bancos multinacionales. Sin embargo, este posicionamiento resultó ser perjudicial, sobre todo después de la ampliación de capital que anunció por sorpresa Banco Popular”, resume Ricelli.

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