“La crisis europea ha provocado una mayor aversión al riesgo que ha alcanzado a los emergentes”


La capacidad del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (ESM) para solucionar los problemas de liquidez de los países periféricos es demasiado limitado, por lo que en última instancia se requiere del uso del balance del BCE. Si la autoridad monetaria pusiese en marcha un programa de este tipo sin ninguna clase de control ni condición, los periféricos dependerían por completo de la financiación del BCE y no existiría ningún incentivo para las reformas, un círculo vicioso que, según ING Investment Management, resultaría muy difícil de romper.

Lo mismo ocurriría en el caso de las entidades financieras. Si no se les impusiesen nuevas medidas regulatorias, se fomentaría la creación de bancos zombis, lo que en última instancia sería muy perjudicial para la economía real, como se demostró claramente en Japón. Según la gestora, una economía desequilibrada necesitará grandes dosis de políticas de estímulo, como sucede actualmente. Sin embargo, “si la respuesta política es excesiva, puede hacer que los desequilibrios no sólo no se corrijan, sino que incluso aumenten. Esto es lo que ocurrió en el periodo previo a 2008”.

La crisis de deuda de la eurozona ha provocado un incremento de la aversión al riesgo que ha tenido un especial impacto en los mercados de renta variable emergente, que también se han visto afectados por los temores de los inversores sobre una ralentización de sus economías. Esto ha hecho que el comportamiento de las bolsas de los países desarrollados haya batido al de los emergentes. No obstante, en ING IM consideran que se han producido noticias favorables en estos países, como unos indicadores económicos que han arrojado sorpresas positivas y el buen momento en el que se encuentran los beneficios empresariales.

En el informe elaborado por su equipo de economistas y asignación táctica de activos, en el que se recogen las perspectivas de ING IM sobre la situación económica, su visión sobre las diferentes clases de activos y la distribución que aplican en sus carteras, la firma holandesa reconoce seguir prefiriendo en el actual entorno deuda emergente ‘hard currency’, así como el mercado de high yield. Por el contrario, mantiene una postura de neutralidad respecto a la renta variable e infrapondera las commodities, todo lo contrario que el inmobiliario, un mercado al que sobrepondera.
 

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