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La creciente historia de éxito de la gestión a bajo coste


El primer fondo de inversión que replicaba a un índice se lanzó en Estados Unidos en 1976. Desde entonces este tipo de gestión ha ido creciendo y tras ciertos acontecimientos y golpes que hemos sufrido en los mercados en las últimas décadas en los que pudimos crudamente comprobar, que nada es garantizado y que rendimientos pasados no predicen los rendimientos futuros. La gestión indexada, que es sinónimo de bajo coste, ha permitido a muchos inversores al otro lado del Atlántico, recuperar, no sin esfuerzo, las pérdidas que sufrieron en la crisis. 

Mucha gente ha podido observar la importancia de la gestión indexada para recomponer sus inversiones a la hora de crear o en muchos casos reconstruir sus ahorros, para múltiples temas familiares como tener hijos, pagar sus estudios, montar un negocio o disfrutar de una jubilación digna. 

Pero seamos un poco más concretos. Recientemente hemos vivido dos acontecimientos que han sacado a la luz las bondades de la gestión pasiva a bajo coste. La crisis financiera de 2007 sobrevenida con la quiebra de Lehman Brothers descubrió que había productos "muy sofisticados y caros" que nos hicieron perder a todos mucho dinero. Nos dimos cuenta que pagar más comisión no era garantía de mejores resultados. Además, aquellos productos que eran más simples fueron los vencedores tras los fiascos vividos. Ha habido otro hecho que ha ayudado a promover las bondades de la gestión pasiva. Los ETF (Exchange Traded Funds) también llamados fondos cotizados, fueron lanzados en los años 2000 y se han especializado o digamos que sobre todo se han utilizado en la gestión indexada o pasiva. 

Desde entonces, la literatura académica y las grandes gestoras mundiales en un afán por devolver la credibilidad al sector del Asset Management, y sobre todo intentar restituir poco a poco a los inversores las pensiones y el patrimonio perdido en la crisis, han ido buscando la mejor forma de compensar por lo ocurrido. Se ha ido empíricamente demostrando en la literatura académica, que la gestión activa no goza de consistencia durante el largo plazo, y que la gestión indexada a bajo coste, bate a la gestión activa en más de un 80% de los casos a más de diez años vista. 

Pero hay una realidad reciente que debemos tener en cuenta y esto es novedad. Las gestoras líderes más serias que sigo, en un escenario como el actual de bajos tipos de interés y baja inflación, anticipan para una cartera modelo europea media digamos 40% renta variable / 60% renta fija, rendimientos de entre 4% y 6% anuales durante los próximos 10 años. En ese tipo de escenario la gestión a bajo coste es más una necesidad que una elección. 

Podemos por lo tanto concluir que en la industria del Asset Management pagar más no es necesariamente sinónimo de obtener mejor rentabilidad, es demostrable que los costes de las comisiones cobradas en los productos deterioran el resultado neto obtenido por los inversores y además siendo los mercados impredecibles y volatiles, es muy difícil encontrar gestión activa 100% consistente en el tiempo. Es por ello que incluso para aquellos inversores que son amantes de la gestión activa y no les seduce la gestión indexada, incluso en esos casos, en escenarios como los actuales donde las rentabilidades de las carteras anualizadas pudieran ser de un solo digito, recomiendo la gestión activa, pero low cost.

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