La construcción de carteras en Andbank a través del behavioural finance


Hace un año, el banco andorrano Andbank comenzó a gestionar carteras a clientes en España. Para ello ha desarrollado una metodología sistemática, basada en el “behavioural finance” y que está dando ya unos resultados. “Buscábamos algo entendible y cercano al cliente, partiendo de la premisa de que la gestión de las inversiones es una ciencia y que hay que dejar la intuición para otra época”, explican Carlos Pérez Parada, consejero delegado de Andbank Wealth Management España y José Miguel Fernández Domínguez, responsable de Análisis Cuantitativo. “Hemos aprovechado la experiencia de muchos años de gestión, sin tener que adaptarnos a una herencia ya que la actividad de gestión en España empezó de cero, así que hemos podido aplicar la metodología que consideramos mas avanzada para la construcción de carteras de inversión”.

Para ello, han establecido cuatro principios de inversión: la diversificación como única forma de reducir el riesgo no sistemático; la adecuada asignación estratégica de activos, que consideran es el paso más crítico pues están convencidos de que en esta parte se genera el 80% del alfa de las carteras; la adecuada gestión del riesgo, porque con ello se obtienen una mayor consistencia en los retornos, y un horizonte de inversión a largo plazo que varía dependiendo del perfil de riesgo del cliente.

Para las inversiones en delegación de gestión, han definido ocho clases de activos: monetario, renta fija a corto plazo, renta fija gobierno, renta fija grado de inversión, renta fija high yield y emergente, renta variable OCDE, renta variable emergente y retorno absoluto. La divisa no la contemplan como un activo más sino como la consecuencia del activo en el que invierten, pudiéndola cubrir o no pero a nivel táctico y no estratégico.

Así, atendiendo a los cuatro criterios marcados y partiendo de la visión macroeconómica del banco crean carteras para cuatro perfiles de riesgo para clientes de entre 300.000 euros y dos millones de euros y carteras personalizadas a partir de esa cifra. Los perfiles que tienen son conservador, moderado, equilibrado y riesgo alto.

Partiendo de estos activos realizan la combinación mas eficiente para cada perfil de cliente. Además, calculan el riesgo no atendiendo a una distribución normal pues, aseguran, se ha demostrado que los eventos de riesgo extremo suceden de forma más común y severa que lo que contempla una distribución normal, por lo que no utilizan la desviación estándar para medir el riesgo sino que incluyen la curtosis y el coeficiente de asimetría en sus cálculos. Además, incluyen un factor de la tolerancia al riesgo de cada cliente, de manera que hacen que la medida del riesgo suya sea subjetiva, dependiendo de cada cliente y no una desviación estándar genérica para cada clase de activo.

Una vez definida esta asignación estratégica de activos (que revisan una vez al año) crean las carteras, que optimizan mediante Black-Llitterman frente a las metodologías de retorno-varianza más comunes en la industria.

Arquitectura abierta en fondos de inversión

Al crear la cartera utilizan el mejor vehículo para cada cliente, ya sea fondo de inversión o inversión directa dependiendo de la mejor combinación financiero/fiscal para el cliente. En fondos de inversión trabajan bajo un modelo de arquitectura abierta y seleccionan los productos partiendo de un análisis cuantitativo en el que filtran por fondos con más de tres años de historial y al menos 500 millones de volumen y posteriormente aplican criterios cualitativos.

No tienen limitaciones en la elección de fondos más allá de que sean UCITS, estén registrados en España y sean traspasables. Algunas de las casas con las que más trabajan son Fidelity, J.P.Morgan AM, Robecco, BlackRock, Pioneer Investments, BNY Mellon, M&G Investments y Deutsche Asset & Wealth Management. Sus carteras de fondos suelen tener entre 12 y 16 productos subyacentes para también añadir diversificación por gestores y contratan los productos a través de las plataformas de Allfunds Bank e Inversis.

Revisan las carteras a nivel táctico dependiendo de la situación del mercado y datos macro, aunque su objetivo no es rotar las carteras de una manera indiscriminada sino maximizar la rentabilidad/riesgo en el medio y largo plazo.

En la gestión discrecional de carteras han optado por incluir exclusivamente activos tradicionales, mientras que en los contratos de asesoramiento sí incluyen hedge funds, capital riesgo o materias primas como una parte satélite de las carteras globales de sus clientes. Actualmente, gestionan activos por valor de 800 millones de euros, de los que el 25% corresponde a gestión discrecional y su objetivo es elevar este peso hasta el 35-40% de los activos totales.

Pérez Parada dirige el equipo de inversiones en España, formado por cinco personas que se apoyan en los equipos y estructura que el banco tiene en Luxemburgo y Andorra. La entidad ha estrenado recientemente gestora de IIC propia, pues hasta el momento gestionan sicav a través de un contrato de delegación con Inversis Gestión.

A un año, la cartera conservadora ha obtenido una rentabilidad del 9,11% frente al 4,13% de su índice de referencia, y la cartera moderada un 11,81% frente al 8,13% de su índice de referencia, con una caída máxima en este caso del 0,93% para la cartera versus el 1,05% del índice. La cartera necesitó 19 días para recuperar la caída máxima frente a los 24 días que necesitó el índice de referencia.

“Se trata de una metodología robusta y disciplinada, en la que de verdad hagas lo que dices y además añadas valor con la arquitectura abierta”, dice Pérez Parada.

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