La cabeza en las nubes


“Cloud computing”. Cirugía laser. Ordenadores “tablet”. Sistemas GPS. Todas estas innovaciones han cambiado nuestro mundo, pero no eran más que pequeños destellos en los ojos hace unos años.

¿Hay alguna razón para pensar que no habrá más grandes descubrimientos y adelantos en los próximos años? ¿Y para creer que estas innovaciones no generarán riqueza, tal y como han hecho a lo largo de la historia? El mercado del “cloud computing”, por ejemplo, valía 40.700 millones de dólares en 2012. Pero la estimación de su tamaño para 2020 es de 270.000 millones – un impresionante incremento del 663% en 10 años.
 
Con el crecimiento menguando y los nefastos titulares mermando el optimismo de los mercados de renta variable, es importante reconocer que las semillas de los éxitos del mañana están siendo sembradas ahora mismo en multinacionales gigantes, así como en modestos negocios que están comenzando.
 
La confianza en EE.UU. es débil, pero la actividad continúa.
 
Claramente, con tanta incertidumbre alrededor de las políticas económicas en el mundo, es duro para los mercados medir con racionalidad el valor implícito de los últimos modelos de negocio que están surgiendo o de las nuevas tecnologías.  
 
Aún así, las perspectivas de un crecimiento futuro se reflejarán eventualmente en los precios. La verdadera cuestión es por qué tantos inversores que planean estar vivos durante 10 ó 15 años tienen su dinero ocioso y prefieren dejar a un lado cualquier oportunidad de participar en los futuros beneficios de un gran avance.
 
Por supuesto, estos avances en potencia no son obvios para la mayoría. De hecho, esto subraya la importancia del análisis fundamental de cada compañía para identificar negocios que están centrados en innovar. En resumen, invertir hoy para beneficiarse del potencial del mañana.
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