La bolsa española desciende un 5,2% y la prima escala hasta 601 puntos tras defraudar el BCE


 

Las declaraciones de Mario Draghi la semana pasada en Londres han permitido una semana de subidas en las bolsas y de bajadas en la prima de riesgo que hoy se han anulado de un plumazo. La ausencia de nuevas medidas por parte del BCE para dar oxígeno a los países con más dificultades hizo temblar los mercados en apenas tres horas, especialmente los de títulos españoles. El Ibex 35, que antes de las nuevas palabras de Draghi subía un 2%, acabó con una caída del 5,16%, hasta 6.373,4 puntos, en tanto que la prima de riesgo subió en un solo día 65 puntos básicos, hasta superar de nuevo los 600 puntos.

Este fuerte ascenso es consecuencia de un fuerte repunte en la rentabilidad de los bonos españoles a diez años, que escalaron hasta el 7,24%, frente al 6,7% del cierre de ayer. Mientras, la deuda alemana sigue en su atalaya de seguridad y sus tipos de interés se colocaron hoy en el 1,23%.

La bolsa española fue la más damnificada de toda Europa, aunque la italiana no le fue a la zaga y sufrió un descenso del 4,6%. Mientras, la alemana retrocedió un 2,2%; la francesa, un 2,7%; la británica, un 1,0%, y el EuroStoxx, un 2,8%.

En el mercado español, prácticamente todos los integrantes del Ibex 35 cerraron con derrumbes, salvo Bankia, que ascendió un 4,7%, a la espera de que en cualquier momento llegue el primer paquete de ayudas a la banca española. Entre los bancos, Popular descendió un 7,91%; Sabadell, un 7,53%; Santander, un 6,69%, BBVA, un 6,42%, y Bankinter, un 5,49%. Pero los otros blue chips también vivieron un día negro, pues Telefónica, Repsol e Iberdrola cayeron más de un 6%.

Los expertos consultados por Funds People justifican estos comportamientos en una misma palabra: decepción. En ello han coinciden José Luis Martínez, estratega jefe de Citigroup España, y Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategia de Renta 4. Martínez explica que el BCE se ha autoeliminado hoy como factor estabilizador de esta crisis, en tanto que Aguirre asevera que no prevén que el BCE cumpla su promesa de comprar deuda, al menos hasta que las comunidades autónomas se comprometan a reducir su déficit.

Martínez asevera que lo más relevante es que Draghi ha dado un mensaje de muy diferente interpretación al de la semana pasada, al tiempo que “ha condicionado de forma clara que cualquier decisión de intervenir en los mercados será consecuencia de una petición expresa de ayuda, y con condiciones, de los países a los fondos europeos”.

Recuerda, además, que agosto es un mes complicado para los mercados porque la “escasa liquidez conlleva excesos” y se convierte en un escenario “propicio para la especulación”. “Es fundamental que los bancos centrales valoren los riesgos subyacentes al comportamiento de los mercados a muy corto plazo”, dice, y les pide que “actúen si finalmente el deterioro del mercado puede acentuar los propios riesgos para el crecimiento a través tanto de las expectativas de los agentes como de las posibilidades de financiación”.

Aguirre asegura que el BCE ha vuelto a defraudar y que, de nuevo, estamos ante “promesas renovadas y ausencia de acción”. A su juicio, el BCE está esperando a que España pida el rescate o bien se resuelva el problema de las comunidades autónomas. “Como descartamos que España acuda al rescate (el Gobierno así lo asegura), somos más partidarios de pensar que el BCE no comprará nuestra deuda hasta que se resuelva lo segundo”, concluye.

Mientras, desde Morgan Stanley destacaron que el BCE ha vuelto a cumplir lo que esperaban, es decir, no tomar nuevas medidas, y resaltaron que ha abierto una puerta para una bajada de tipos en septiembre. 

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