La bolsa de Japón gana adeptos


Después de un periodo de desconfianza hacia el mercado nipón, cada vez son más las voces que insisten en su atractivo. “Deberíamos prepararnos para la recuperación tras una fase de mercado plano, y utilizarla como oportunidad de inversión, entrando progresivamente en renta variable”, asegura Hideto Yamamoto, jefe de inversiones de Diam International, que gestiona el fondo Japan New Growth, uno de los ocho compartimentos del Callander Fund, domiciliado en Luxemburgo.

El experto está convencido de que el exceso de liquidez apoyará a los activos de mayor riesgo, cuyas valoraciones están atractivas en términos históricos. Además, la implementación de nuevas políticas por parte del Gobierno, dirigidas a crear demanda y empleo con una estrategia de crecimiento, también puede traer sorpresas positivas.

El fondo, denominado en yenes y cubierto en euros, pretende generar alfa desde una perspectiva top-down, centrado en historias de actualidad, mientras el equipo bottom-up selecciona valores, sectores o estilos de inversión que encajen en las mismas. Una estrategia que funciona muy bien en tiempos de cambios macroeconómicos como el actual, especialmente en Japón. Así, los temas para los próximos meses son cuatro: los beneficiaros del “New Deal”, las oportunidades para aprovechar el crecimiento interno, la reestructuración del sector electrónico de consumo e industrial y el crecimiento del consumo en las economías emergentes.

El primero trata de identificar las compañías que sacarán partido de los beneficios fiscales, como las tecnologías verdes y las relacionadas con la construcción (por ejemplo, Honda con sus coches híbridos y pequeñas compañías como Stella Chemifa o Japan Villene). El segundo, y pese al escaso crecimiento de Japón, apuesta por el potencial de los proveedores de servicios de telefonía móvil o Internet, es decir, sectores defensivos pero con potencial de crecimiento, mientras el tercero se centra en empresas que se han reestructurado en los últimos años, como Sony. Por último, se trata de aprovechar la vecindad y potenciar las relaciones comerciales con países asiáticos que, como China, crecerán fuertemente. En este punto, las exportadoras serían las grandes ganadoras de enfocarse en Asia, más que en EEUU.

En cuanto al perfil de las compañías en las que invierte el fondo, en Diam se declaran flexibles a la hora de elegir el tamaño. Desde septiembre a febrero han incrementando las posiciones en large caps, si bien siguen infraponderadas porque creen que las medianas y pequeñas firmas, que se comportan mejor en mercados alcistas, tendrán más éxito a largo plazo. De ahí la composición de su cartera, con entre 80 y 90 valores con un claro enfoque hacia valores de crecimiento. “Aunque compramos también acciones value prestamos mucha atención al crecimiento, que ocupa al menos el 50% del portfolio y en este momento tiene un peso del 68%”, afirma Yamamoto.

“Japón lo ha hecho peor que los demás debido a una combinación de incertidumbre en el nuevo gobierno, la fortaleza del yen y la gran oferta que obliga a una excesiva competitividad entre las empresas por un nicho de mercado muy pequeño”, explica el experto. “Sin embargo, la fortaleza del yen apenas tiene correlación con la bolsa y no es tan fuerte en comparación con las divisas de los verdaderos competidores como Corea. Además, las ganancias empresariales se están normalizando en Japón, las valoraciones bursátiles están atractivas, las nuevas políticas sustentarán el crecimiento y los inversores foráneos están volviendo al mercado, tras unos años en los que sólo los locales apoyaron las bolsas”. Para los próximos cinco años y según Diam, el enfoque debe estar en las nuevas tecnologías y en los cambios estructurales que traiga consigo el desarrollo económico.

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