Julius Absolute Return Bond Fund, en permanente búsqueda de protección imaginativa


Tim Haywood, junto a Daniel Sheard,  co-gestiona la gama de fondos de rentabilidad absoluta de bonos de Julius Baer con un equipo propio para el fondo de 24 personas que, en los últimos tiempos, se han centrado en buscar estrategias para sus inversiones que les permitan proteger su cartera de los eventos tan inusuales que viven los mercados en estos tiempos.

Así por ejemplo, la compra de cualquier deuda de páises periféricos se limitaba a aquella que incluía la clausula de negative pledge, la cual permitió cobrar a los bonistas incluso ante quiebras sonadas como la rusa en 1998. Actualmente, han comprado deuda española, pero a través de bonos del ICO emitidos en dólares australianos y, la última incorporación a la cartera es la inversión en posiciones cortas contra la moneda búlgara, el lev, como protección ante un posible desmembramiento del euro.

Los productos que gestionan Haywood y Sheard invierten en todo tipo de instrumentos de deuda y divisas y toman posiciones tanto a largo como a corto con una limitación fundamental. La cartera tiene que ser totalmente líquidable en un sólo día con independencia de lo adverso que sea ese día el mercado. "No se puede poner ninguna limitación a los inversores cuando quieren de vuelta su dinero", dice Haywood que denomina ese requerimiento como la "Satisfactory Redemption Experience", y que considera fundamental en la era post  Lehman. Ellos tuvieron esa experiencia cuando, en octubre de 2008 tuvieron que hacer frente a reembolsos de más de 2.000 millones de euros.

Su estrategia en notas griegas consistió en invertir emisiones cuyo marco regulatorio aplicable no fuera el griego, sino el británico. Su planteamiento fue que, por muy difíciles que se le pongan las cosas a Grecia, una de las cosas que no pueden hacer desde Atenas es cambiar el marco regulatorio británico. Al igual que cuando Rusia quebró, lo que impagó fue la deuda en rublos bajo regulación rusa y no la que quedaba afecta a la ley americana. Si Grecia impagara este tipo de deuda bajo regulación británica, automáticamente todos sus activos en Reino Unido quedarían embargados incluyendo la embajada, y por ello, cualquier gobierno en apuros se los piensa dos veces hacer algo así incluso en momentos dramáticos.

De esta manera, pese a que Grecia ha suspendido pagos de su deuda gubuernamental, el equipo que gestiona los fondos  de Julius Baer cobró puntualmente tanto el principal como todos sus cupones.

En la actualidad, su posición neta sobre España es negativa, lo que no implica que no estén abiertos a oportunidades por ejemplo en deuda del ICO emitida en dólares australianos que cotizan a precios muy atractivos. "Confiamos mucho en España, y por eso estamos largos de oficina en Madrid, pero a corto plazo debemos comprar protección puesto que gestionamos fondos con valor liquidativo diario y con un mandato de ser un producto descorrelacionado con riesgos direccionales en renta fija", señala Haywood. Han destinado a esta posición un 2% de su cartera, encontrando papel a cuatro meses con una rentabilidad del 9%. La parte corta en España, y por tanto protección comprada, se está centrando principalmente sobre los tramos subordinados e hipotecarios de bancos españoles y, en neto, están un 4% cortos sobre el país.

En cuanto a la inversión en lev, Haywood está creando una posición corta sobre la moneda búlgara pues, en caso de una ruptura del euro, sería lo que otorgaría protección a la cartera según sus análisis. Los principales socios de Bulgaria son Rumanía (que lleva acumulada una devaluación del 70% con respecto al euro) y Grecia (que tendría que devaluar proporcionalmente su moneda en caso de ruptura). En ese escenario el lev no podría mantener la paridad con el euro y es la manera más barata de comprar protección contra un riesgo que, no obstante, ven poco probable.

Además, están ligeramente largos en francos suizos y en dólar de Hong Kong.

El Absolute Return Bond Fund (tiene una versión más agresiva y otra más defensiva) cuenta con 6.100 millones de euros en activos bajo gestión y acumula una rentabilidad del 35,4% desde su lanzamiento en 2004. En lo que va de año, con datos a mayo, la rentabilidad ha sido del 3,2% en la clase de banca privada.

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