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Jerome Powell, la solución continuista al legado de Janet Yellen


Ya hay confirmación oficial: Jerome Powell – también conocido como Jay Powell- ha sido nominado para sustituir a Janet Yellen al frente de la Reserva Federal, cuando se agote su mandato en febrero de 2018. Era una posibilidad con la que venían especulando los mercados desde que, en septiembre de 2016, Donald Trump criticase la gestión de Yellen durante su campaña electoral.

Janet Yellen deja varios hitos para la historia: ha sido la primera mujer en presidir la Reserva Federal, y es la primera mandataria en cuarenta años que no renueva para un segundo mandato; el precedente data de 1978, cuando Jimmy Carter decidió que William Miller sustituiría a Arthur Burns. Al igual que Miller, Jerome Powell será el primer presidente de la Fed desde los 70 que no dispone de titulación académica en ciencias económicas, pues su formación es como abogado. Powell se incorporó al Consejo de Gobernadores de la Fed en 2012, siendo elegido por Barack Obama. Su experiencia laboral ha sido como abogado y banquero de inversión con lazos con Wall Street – trabajó en la firma de private equity Carlyle Group-, y ejerció como subsecretario del Tesoro durante la presidencia de George Bush padre.

“A diferencia de los últimos presidentes de la Fed, como Ben Bernanke y Janet Yellen, Powell no ha formulado ninguna teoría o planteamiento que podría ser significativo para el pensamiento monetario, ni en sus discursos públicos ni en otros ámbitos” observa Anna Stupnytska, economista global de Fidelity. La experta constata que Powell “se ha alineado con lo que podríamos denominar la línea oficial de consenso de la Fed”. La consecuencia a corto plazo es que “continuará el ciclo de subidas de tipos muy graduales, con riesgo de pausa en 2018 si la inflación sigue sorprendiendo a la baja”.

La segunda derivada de esta predisposición hacia el consenso, según la economista, es que otorga mayor importancia a nombramientos futuros. Por ejemplo, si fuera elegido como vicepresidente John Taylor – más ortodoxo en sus planteamientos- “el consejo podría virar ligeramente hacia postulados monetariamente menos expansivos”.

Cabe recordar que hay otros tres puestos vacantes actualmente en el FOMC. Para John Stopford, gestor de Investec AM, “esto tiene el potencial de aumentar temporalmente la importancia de los presidentes regionales de la Fed, que parecen ser un grupo un poco más hawkish el próximo año”. Stopford cree que el próximo presidente de la Fed “tendrá que ganarse la confianza de sus colegas para cambiar los votos a su manera”. En su opinión, es probable que “el FOMC siga siendo impulsado por los datos y que sea bastante gradual en su enfoque, a menos que la inflación comience a recuperarse notablemente”.

La versión republicana de Yellen

“Existe una razón por la que Jay Powell era la opción de consenso para reemplazar a la presidenta Yellen. Powell cumple con todos los requisitos de una manera en que no podrían hacerlo los otros candidatos potenciales” declara David Lafferty, estratega jefe de mercados de Natixis Global AM.

Lafferty destaca que Powell “reconoce el valor de la normalización dovish actual del FOMC". También comenta que “Powell parece preferir un toque regulatorio más ligero, especialmente en relación con los bancos de menor tamaño, los test de estrés y la designación SIFI (Institución Financiera de Importancia Sistémica, por sus siglas en inglés)”. Esto sí supondría un gran cambio, pues Yellen se ha posicionado a favor de regulaciones más estrictas;  durante su intervención en el último Simposio de Banqueros Centrales celebrado en Jackson Hole, declaró: “Cualquier ajuste en el marco regulatorio debería ser modesto y preservar el incremento de la resiliencia de los grandes intermediarios y bancos asociados con las reformas puestas en marcha en los últimos años”.

Lafferty afirma que la nominación de Trump ha sido para “una versión republicana más proclive a los negocios que Yellen”, y concluye que “el Senado, controlado por los republicanos, tendrá pocos problemas para confirmar a Powell para el cargo”.

Brian Horrigan, economista jefe de Loomis Sayles (Natixis Global AM), coincide en que la presidencia de Powell marcará una diferencia en cuanto a las políticas regulatorias: “Powell ha mostrado su escepticismo en torno a la expansión regulatoria sobre las finanzas durante los años de la presidencia de Obama. La ley Dodd-Frank da libertad a las agencias regulatorias en la interpretación e implementación de esas regulaciones”.

Desde Pioneer Investments, Charles Melchreit – adjunto de renta fija- y Paresh Upadhyaya – director de la estrategia de divisas-, opinan que esta elección es “un intento de Trump de dejar su impronta personal” aunque, al hacerlo, el presidente “ha optado por el candidato que históricamente más se ha alineado con Yellen en términos de previsión económica y política monetaria”. Los expertos destacan el pragmatismo de Powell: “Aunque votó la mayoría de reformas financieras aprobadas desde 2008, ha apoyado los análisis de costes y beneficios en relación con las regulaciones financieras, y cree que la Regla Volcker debería ser enmendada”.

Esta postura ante la regulación, junto con la actitud anti regulación del recientemente nombrado vicepresidente de supervisión bancaria y miembro del consejo de la Fed Randal Quarles – que también trabajó para Carlyle Group en el pasado- lleva a los expertos de Pioneer a afirmar que “podría suavizar las regulaciones para las instituciones financieros y un incremento de la oferta de crédito, lo que podría contribuir a un crecimiento más alto del PIB”.

Los analistas de Allianz Global Investors añaden que la posible desregulación “sería moderadamente positiva para el sector financiero estadounidense en particular, y podría proporcionar una victoria al Partido Republicano antes de las elecciones a mitad de mandato de 2018”. Dicho esto, desde la gestora advierten que el impacto de una regulación menos estricta del sistema bancario en el largo plazo “podría incentivar potencialmente un exceso de toma de riesgos, creando una vez más fuerzas desestabilizadoras en el sistema financiero estadounidense”.

Los analistas de la gestora alemana prevén como resultado de esta nominación que los treasuries “y quizás el dólar” coticen a la baja como reacción inicial, aunque será un comportamiento que dure mucho dado que Powell “se centrará en las tareas de normalización de los tipos y del balance”. Su pronóstico es que los bonos estadounidenses a diez años alcancen el 3% para finales de 2018. En cuanto al dólar, más allá de la reacción inicial prevén un fortalecimiento en el corto plazo, por el incremento de la brecha de tipos respecto a otros bancos centrales (BCE, BoJ) y porque “EE.UU. está entrando en una fase del ciclo de tasas de crecimiento económico típicamente fuertes”.

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