Japón: una opción convincente

  • 21/03/2014

Japón ha sido una eterna promesa para los inversores. Todos conocemos las historias sobre la "Era de Japón” en la década de 1980. El 29 de diciembre de 1989, el Nikkei 225 llegó a su máximo histórico de 38,915.87 puntos, tras haberse multiplicado por seis en la década. Tras lo cual el índice perdió casi la totalidad de estas ganancias, cerrando en 7,054.98, el 10 de marzo de 2009. Eso supone una pérdida de casi el 82%. Los máximos en la bolsa también marcaron el comienzo de un período de deflación y la consiguiente debilidad económica en el país del Sol Naciente desde 1990. Los niveles de deuda se dispararon, los bancos fueron apoyados artificialmente (bancos zombis) a causa de la morosidad masiva y el país estuvo inmerso en la deflación durante décadas.

Durante los últimos años, Japón se ha caracterizado por la inestabilidad política y un clima empresarial que ha sido menos que amable para los inversores y el mundo corporativo. De hecho, entre septiembre de 2006 y diciembre de 2012, Japón ha tenido nada más y nada menos que seis primeros ministros en el cargo, concretamente, Abe, Fukuda, Aso, Hitoyama, Kan y Noda. Por suerte, el clima político ha mejorado de manera espectacular. La popularidad del primer ministro Abe, que llegó al poder en diciembre de 2012, es notablemente alta. Su partido Liberal-Demócrata cuenta con una amplia mayoría en ambas Cámaras del parlamento. Por primera vez en muchos años, las probabilidades de que un primer ministro permanezca durante cuatro años completos en el cargo son elevadas. No habrá elecciones generales hasta 2016. En otras palabras, Abe puede concentrarse en las reformas estructurales que necesitará para imponerse y utilizar su influencia política.

Muy importante a destacar, es que por primera vez en mucho tiempo el gobierno se sitúa en la misma línea que el Banco Central. Los esfuerzos de volver a poner en marcha la economía japonesa han sido etiquetados como 'Abenomics'. Esto abarca diversas estrategias. En primer lugar, una política monetaria muy expansiva dirigida a alcanzar el 2% de inflación a principios de 2015. Los economistas de Petercam estiman que esto no será un objetivo fácil. Con el  yen debilitado, los  precios de la energía ya han  presionado al alza la tasa de inflación, sin embargo, esto no será suficiente para una salida sostenida de la deflación. Para ello, el banco central tendrá que añadir una política de flexibilización monetaria. Además, se ha puesto en marcha un plan de estímulos fiscales agresivos. 

Hay varias estrategias de crecimiento con el objetivo de ayudar a la economía y el mundo empresarial. Para volver a tener las finanzas públicas bajo control, Abe ha decidido aumentar el impuesto al consumo del 5% al 8% a partir de abril. Muchos críticos consideran que es demasiado pronto para elevar el impuesto al consumo, refiriéndose  a 1997, cuando una operación similar puso en peligro la incipiente recuperación. Pero los economistas de Petercam creen que esta comparación no es válida. El revés de 1997 tenía poco que ver con aumento del IVA, sino que fue provocado por la crisis financiera que golpeó al Este de Asia en aquel entonces. Y no hay que olvidar que el sector bancario japonés se vio fuertemente afectado por los préstamos morosos. Estos problemas no forman parte del presente. Asimismo, para 2014 se prevé un paquete de compensación de estímulos fiscales de 6000 mil millones JPY (42 mil millones de euros).

Las compañías en Japón se están beneficiando en gran medida de la nueva política. Sobre todo, el debilitamiento del yen es una gran ventaja para las empresas exportadoras. Cabe señalar que el yen japonés estaba demasiado fuerte. Incluso hoy en día, el Banco de Japón debería ir más allá, ya que el yen sigue cotizando por encima del nivel medio de los últimos diez o quince años. Estas son buenas noticias para los inversores de renta variable japonesa, que se han movido a la par que el yen en los últimos años.

Por su parte, los exportadores se benefician ya de esto. En los años anteriores, estas empresas han sobrevivido a un yen más fuerte a través de una agresiva reducción de costes. Esto ha dado lugar a organizaciones más eficientes y bien estructuradas, que se encuentran bien posicionadas para hacer frente a la competencia internacional. Una divisa que ha perdido más del 20% de su valor es, desde luego, una bendición. Además de eso, las exportaciones japonesas son muy sensibles al ciclo global. 

Basándose en una investigación en profundidad, los economistas de Petercam esperan que el 2014 sea un buen año para la economía mundial, con un repunte del crecimiento en todos los ámbitos. Las empresas japonesas se aprovechan de este crecimiento y deben ser capaces de incrementar sus ingresos y rentabilidad. Al mismo tiempo, las compañías niponas están dispuestas a contratar e invertir, estimuladas por los planes del gobierno. Y son sobre todo las grandes empresas las que pueden beneficiarse. Si lo hacen correctamente, sus efectos positivos repercutirán en toda la economía.

De hecho, Abenomics se dirige principalmente al mundo corporativo, y pide algunos sacrificios a los hogares (acomodados). Abe se ha percatado de que los programas de ayuda social en Japón son inasequibles. Esto junto con un perfil demográfico poco favorable, supone un problema importante. De hecho, a la parte inactiva de la población se le pide que realice una mayor contribución, por ejemplo, al sector sanitario. Debe quedar muy claro que el principal objetivo de Japón es el de reanimar la economía y el mundo empresarial. 

A pesar del momentum positivo que ha tenido Japón en los últimos 14 meses o más, todavía hay varios retos. Como hemos mencionado anteriormente, el objetivo de inflación del 2% será difícil de alcanzar. Pero los dos grandes retos a los que se enfrenta Japón son las perspectivas a largo plazo para las finanzas públicas, por un lado, y la demografía, por el otro. De hecho, las finanzas públicas en Japón siguen siendo un problema, ya que el déficit y la deuda pública son muy altos. Sin embargo, a pesar de la gran deuda pública, la situación financiera de Japón es fuerte gracias a alto nivel  de activos externos en manos del sector privado, el gobierno y el sector bancario.

La cuestión demográfica es el segundo factor a largo plazo que impide el crecimiento sostenible de la economía japonesa. La estructura cada vez más invertida de la pirámide de población, con menos jóvenes que personas de edad avanzada, denota que será muy difícil generar los ingresos fiscales necesarios para pagar las necesidades de asistencia sanitaria de la tercera edad. De hecho, de acuerdo con The Economist del 2 de enero de 2014, "La población japonesa se redujo en 244.000 en 2013, la séptima caída consecutiva y también la más grande hasta ahora”. La tendencia parece inexorable. La rentabilidad inferior de Japón en las últimas décadas ha estado provocada en gran medida por las tendencias demográficas. También, se muestra a Japón como un rezagado crónico en términos de PIB global, mientras que el país logra un crecimiento per cápita similar al de EE.UU. Y no hay que olvidar que en economía, las tendencias demográficas constituyen un motor muy potente.

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