Japón se recuperará… la incógnita es cuándo


Tras el desastre del 11 de marzo, nuestros pensamientos están con los ciudadanos japoneses, con todas esas personas que han perdido a familiares y a seres queridos, personas que siguen inmersos en la incertidumbre o que aún están luchando para minimizar las consecuencias. Desde aquí, para nuestros clientes, ofrecemos una evaluación de la situación tal cual la percibimos a 31 de marzo.

A pesar del impacto emocional, y aunque pueda parecer cínico, la gestión de los activos que nos han confiado nuestros clientes requiere que continuemos evaluando el impacto de ese terremoto de grandes dimensiones, del consiguiente tsunami y del desastre de la central nuclear, desde una “fría” posición financiera y técnica, para tomar las mejores decisiones para la rentabilidad futura de nuestra estrategia.

Los dos analistas de nuestro equipo de gestión que están en Japón están a salvo y nuestra oficina de Tokio no sufrió ningún daño. Obviamente, la mayoría de las reuniones se cancelaron, pero Mikiko y Kaori continuaron trabajando con normalidad, desde la oficina, su casa o cualquier otra localización, es decir, la que fuese más conveniente, dado las interrupciones del suministro de energía y de transportes. El resto de recursos vitales para nuestro proceso están establecidos fuera de Japón.

Tokyo Electric Power (el operador en el enclave de Fukushima) está en proceso de recuperar el control de varios reactores cuyo estado exacto se desconoce. Se ha hecho un progreso significativo, pero es imposible predecir si se ganará esta carrera contra el tiempo. En cualquier caso, el PIB de Japón sufrirá un severo impacto en el primer trimestre de 2011, y seguirá hundido como mínimo varios meses más. Después de esto, los escenarios serán muy dependientes de la evolución el aspecto nuclear. En el peor de los escenarios, una mayor contaminación podría tener implicaciones masivas a largo plazo en la salud pública, el suministro de alimentos y en la actividad económica para millones de personas en Japón y en el resto del mundo. En un caso más optimista, si el aspecto nuclear se pudiera control, la recuperación sería una cuestión de tiempo y dinero. Se puede esperar con el esfuerzo de la reconstrucción proporcione un crecimiento adicional cuando los paquetes de estímulos se pongan en práctica.

Dadas las demoras políticas, el impacto positivo no se debería esperar hasta, como mucho, el último trimestre. Además, los suministros de energía continuarán siendo un problema a largo plazo: la electricidad no es algo que pueda importarse fácilmente a una isla y las viejas centrales de carbón tienen un mantenimiento muy costoso en un país que importa la mayor parte de su energía. El tema de cómo el yen reaccione será fundamental. No estamos seguros de si la debilidad de la moneda provocada por un incremento del gasto público será mayor al fortalecimiento potencial que proviene de la repatriación de capital para la reconstrucción financiera o no. El antiguo escenario podría ser mucho más favorable, pero el último parece ser que prevalecerá en las primeras reacciones del mercado, aunque estas se guíen más por la especulación que por los actuales flujos de capital.

Como consecuencia el impacto en las compañías de seguros serán las mayores perdedoras, mientras que la construcción y sus suministradores se beneficiarán de la reconstrucción. Más allá de estos impactos obvios, está muy claro que los procesos de industriales que necesiten múltiples componentes de múltiples proveedores u orígenes se encontrarán en una posición de mayor riesgo de ser interrumpidos, simplemente porque si faltara una pieza podría bloquear todo. Este es uno de los principales problemas para los fabricantes de coches, cuyas fábricas en el extranjero siguen siendo dependientes de las piezas de recambio fabricadas en Japón. Se ha informado de problemas similares en la industria de componentes informáticos. 

Hubert Goyé, responsable de bolsa internacional de BNP Paribas Investments Partners

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