J.P. Morgan AM cree que el crecimiento mundial estará entre el 2,1% y el 2,5% en 2013


Tras un año 2012 de bajo crecimiento económico a nivel global (sólo empujado por ciertas economías emergentes, que compensaron la nula o tímida subida de los países desarrollados), la economía mundial en 2013 entrará en una “fase expansiva”, según J.P. Morgan AM, que remite a las previsiones de su banco matriz: un crecimiento del PIB mundial de entre el 2,1% y el 2,5%. Así, las dos primeras potencias económicas actuales, EE. UU. y China, crecerían un 2% y un 8%, respectivamente.

De esta forma, EE. UU., cuyos números crecen a un ritmo menor en comparación con su media histórica, no deja de crecer, a pesar de todo. Prueba de ello son algunas de las principales cifras de su sector privado, el cual se recupera gracias a los aumentos en las ventas de vehículos ligeros y en los datos de viviendas iniciadas. Los estadounidenses recuperan riqueza, donde alcanzan niveles parecidos a 2007.

Por su parte, China no presenta problemas de déficit y deuda públicos, por lo que, según indica la gestora norteamericana, próximamente implementará medidas de estímulo. De hecho, a día de hoy, según extrapolan sus analistas, si se aplicaran los criterios de Maastricht fuera de Europa (déficit del 3% y deuda del 60% con respecto al PIB), sólo China los cumpliría.

No obstante, desde J.P. Morgan AM apuntan hacia ciertos riesgos que podrían suponer un freno para esa fase expansiva que definen, algunos como el reciente acuerdo estadounidense en torno al abismo fiscal (por el que todo norteamericano que tenga empleo deberá contribuir con un 2% más a la Seguridad Social), la próxima negociación en torno al techo de deuda estadounidense entre demócratas y republicanos (donde las diferencias políticas pueden provocar volatilidad en los mercados), la concesión de créditos (donde se deberían reducir las restricciones de acceso para que, por ejemplo, Europa crezca) o factores geopolíticos que apuntan hacia Oriente Medio en general e Irán en particular, sumido en tensiones internacionales por el dudoso uso de la energía nuclear que pudiese hacer y amenazado recurrentemente por una intervención militar extranjera.

Frente a todas estas incertidumbres económicas y políticas, los principales bancos centrales apostarán por la continuidad y los tipos bajos en sus respectivas políticas monetarias, augura Manuel Arroyo, director de Estrategia para España de J.P. Morgan AM, quien reconoce que “nombraría a Draghi hombre del año”.

Vuelta a la renta variable

La gestora estadounidense cree que la tendencia durante los próximos años será la de aumentar riesgo en cartera e invertir en renta variable, ya que la rentabilidad actual se encuentra por debajo del nivel de inflación y, de seguir una evolución normal, ésta debería subir y empujar así al inversor hacia este tipo de activo.

Sin dar nombres de valores concretos, Arroyo reconoce que apuestan por mercados como el americano, el europeo o el japonés y se muestran dispuestos a dar un sesgo importante a la renta variable en su estrategia de inversión. Por ejemplo, en lo que se refiere a renta variable europea, J.P. Morgan AM destaca sectores como los bancos, aquéllos orientados a la exportación (productos farmacéuticos, tecnológicos y de automoción) o valores de alta rentabilidad por dividendo (como los de telecomunicaciones y servicios públicos).

Calma con España y Alemania

Según Arroyo, “no creemos que Alemania entre en un ciclo de recesión” ni que, a día de hoy, España solicite el rescate a sus socios europeos. “Mientras que el mercado no lo demande, no se va a pedir esa ayuda”, resume el director de Estrategia para España de J.P. Morgan AM mientras cita al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

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