J.P.Morgan AM: a qué debe atenerse el inversor de renta fija estadounidense


La rentabilidad nominal del bono estadounidense a diez años, situada en el entorno del 2,6%, está todavía bastante por debajo de su media histórica debido a la baja inflación y los bajos tipos de interés. Sin embargo, el inversor no debe bajar la guardia: los expertos de J.P.Morgan AM David Kelly y Anthony Wile recuerdan que “a pesar del buen comienzo de 2014, los tipos de interés de largo plazo muy probablemente suban durante los próximos años”. 

Estas subidas van a venir de la mano de dos factores, el primero de los cuales es el repunte de la inflación en terreno estadounidense por primera vez en años. Kelly y Wile prevén que el aumento sea impulsado por la mejora del mercado laboral: “Una tasa de desempleo a la baja debería empezar a incrementar la inflación generada por los salarios, mientras que una tasa más elevada de ocupación por alquiler y una utilización más ajustada de la capacidad de almacenamiento debería empezar a impulsar los alquileres y precios mayoristas”. 

El segundo factor viene de la mano de los tipos de interés reales. Las previsiones de la Reserva Federal apuntan a un crecimiento económico del 3%, que los expertos de J.P.Morgan AM consideran plausible, así como la previsión de que la tasa de desempleo caiga desde el 6,3% actual hasta el 5,4% durante los próximos dos años y medio. Aquí disienten al considerar que “parece un poco conservadora, dado que el paro ha caído más de dos veces más rápido en los últimos cuatro años y medio, en una economía que está creciendo a una tasa medida de sólo el 2,3% al año”. 

Si el mercado laboral se recupera más rápido de lo que prevé la Fed, la previsión de que la inflación alcance el 1,9% para finales de 2016 también podría quedarse corta. “Sin embargo, el aspecto más notable de estas previsiones no son los números económicos sino el lentísimo despegue de los tipos de interés de corto plazo proyectados por la Fed, con la tasa de interés de los fondos federales todavía por debajo de lo que los miembros del FOMC creen que es su nivel óptimo de largo plazo para finales de 2016”, indican Kelly y Wile. Su visión es que “incluso con estas proyecciones, los tipos de interés reales de largo plazo deberían subir gradualmente y hay una posibilidad perceptible de que la Fed reconocerá la inflación y los riesgos de burbujas en su lenta política de endurecimiento y, en respuesta, avance tanto la fecha de una primera subida de tipos e incremente el ritmo de subidas una vez que hayan comenzado”. 

Las ineficiencias que están por venir

¿Qué implican estas subidas para los inversores? En este punto, los expertos de J.P.Morgan AM optan por analizar las dinámicas de oferta y demanda presentes actualmente en el mercado de renta fija. El déficit presupuestario federal se ha reducido en años recientes y “debería estar en un nivel más bajo durante los próximos años, limitando la emisión neta de nuevos bonos del Tesoro”, afirman. 

Sin embargo, observan que en la parte de la demanda han confluido hasta siete factores para incrementar el apetito de los emisores por la deuda, particularmente por los treasuries. El primero de ellos es el propio programa QE3: aunque se haya reducido el ritmo, la Fed sigue comprando deuda soberana y deuda emitida por agencias. En complementariedad con este primer punto, los expertos consideran otro estímulo para la demanda las compras de activos de renta fija por parte de los fondos de inversión para reequilibrar el fuerte rally experimentado en renta variable el año pasado.

El tercer estímulo es la demanda de inversores extranjeros, tanto porque consideren que los bonos estadounidenses siguen conservando atractivo en relación  con la deuda de sus mercados domésticos como como “un método potencial para que los bancos centrales pongan presión a la baja sobre sus propias divisas e impulsen sus reservas de divisas extranjeras”. En estas dinámicas también intervienen las compras de la banca comercial, que ha sido impulsada a incrementar sus posiciones sobre treasuries al incrementar los reguladores las exigencias sobre sus activos en cartera para que inviertan en instrumentos de mayor calidad y liquidez. A esto se debe añadir la demanda de aseguradoras y planes de pensiones, que siguen comprando deuda de larga duración. 

“Los bajos niveles de los tipos de los bonos y la deuda de agencias parecen estar deprimiendo a los tipos en general, y mientras que una combinación de algo de reducción de estas fuerzas y un endurecimiento final de la Fed podría impulsar a los tipos de interés”, advierten desde J.P.Morgan AM a modo de conclusión. “Una subida lenta desde un nivel bajo parece ser el escenario más probable”, añaden. 

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