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Italia entra en recesión: las gestoras opinan sobre la delicada situación que vive el país


El último dato del PIB de Italia para el cuarto trimestre de 2018 acaba de mostrar una contracción de la economía del 0,2% durante el periodo, lo que sitúa al país en recesión técnica. La cifra podría no ser una sorpresa para los inversores, pero sí pone de relieve los retos a los que se enfrenta el país y la coalición de gobierno. “Parte de la culpa la tiene la desaceleración de los grandes socios comerciales del país. Sin embargo, los desencuentros entre el Gobierno y las autoridades europeas con motivo de los presupuestos durante el verano de 2018 han agravado las debilidades de Italia”, asegura Andrea Iannelli, director de inversiones en renta fija de Fidelity International.

Según explica el experto, las fuertes caídas registradas por los activos italianos y el ascenso de los rendimientos están dejándose sentir en estos momentos en forma de endurecimiento de la concesión de préstamos y mayor debilidad de los datos macroeconómicos. La deuda pública italiana registró una gran recuperación en la segunda parte de 2018, cuando el diferencial entre los bonos italianos y alemanes a diez años se estrechó más de 60 puntos básicos desde su máximo anterior. “La mejora del sentimiento en torno al riesgo después de que Italia evitara el procedimiento por déficit excesivo se ha descontado de forma rápida y completa”, destaca Iannelli.

La dinámica demográfica del país tampoco ayuda. ¿Puede la reducción de la población en edad de trabajar mantener los niveles relativamente bajos de crecimiento de Italia en los próximos años? “Italia es un país altamente vulnerable por la deuda pública”, señala Jordy Hermanns, gestor de multiactivos en Aegon Asset Management. “La combinación de bajo crecimiento estructural y alta deuda pública, 131% del PIB, hace que sea difícil para el Gobierno lograr un superávit presupuestario y reducir los niveles de deuda estructural. Por lo tanto, es poco probable que Italia pueda reducir la deuda, lo que significa que no podrá cumplir con las normas europeas durante un largo período de tiempo. Esto tendrá consecuencias en varios niveles, tanto en las políticas europeas como en los mercados financieros”, indica el experto.

Las agencias de calificación de riesgos están siguiendo muy de cerca la situación italiana. En octubre, Moody's redujo su calificación de Baa3 y cambió su perspectiva de estable a negativa, dejando al país a un paso del soporte de grado de inversión. Las razones las fundamentaron en el debilitamiento de la posición fiscal y el estancamiento en los planes de reformas económicas y fiscales.

En el caso de que la perspectiva económica se deteriore aún más, los costes de financiación podrían aumentar muy rápidamente, como sucedió el año pasado. Otra rebaja por parte de las agencias de crédito podría resultar dolorosa, especialmente considerando que Italia perdería el grado de inversión y la facilidad del acceso al mercado de capitales.

"El revés drástico del fin de año italiano, junto con el recorte igualmente drástico del gobierno alemán en las estimaciones del PIB alemán de 2019 (del 1,8% al 1%) contribuye a creer que una estimación del cambio en Italia del PIB de 2019 está cada vez más cercana al 0%”, asegura Antonio Cesarano, estratega jefe global de Intermonte SIM. “Conoceremos la verdad a partir de febrero”, concluye el experto.

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