Isabelle Cabie (Candriam): “La transición energética será más o menos rápida, pero la descarbonización es necesaria y todo inversor tiene que tenerla en cuenta”


Isabelle Cabie es la responsable de inversiones sostenibles y responsables de Candriam. Es, por tanto, la responsable del equipo que selecciona los títulos que componen las carteras de los dos fondos sostenibles de esta gestora que tienen el sello de consistente de Funds People: Candriam Equities Sustainable World y Candriam Equities  Sustainable Emerging Markets, que invierten en acciones de todo el mundo y de mercados emergentes respectivamente. La selección se realiza en función de criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) con una filosofía de “best in class”. Asimismo, el departamento que dirige Cabie proporciona información sobre aspectos ASG para los gestores de fondos de Candriam que aún no teniendo una vocación SRI, sí integran esos criterios en su proceso de análisis.

Lo más característico de su proceso de selección de compañías es lo que Cabie denomina como “análisis macro” en el que analizan la adaptación de las compañías a las tendencias de sostenibilidad globales, o temáticas ASG más importantes como el cambio climático, la utilización de los recursos, la demografía, o la interconectividad entre personas y servicios. “Hemos desarrollado un modelo interno en el que contamos con la especialización sectorial de nuestros analistas, dentro del marco temático que hemos definido. Lo más importante es que tomamos en consideración el riesgo asociado a cada sector. La materialidad de los riesgos dependiendo del área de actividad.

Por ejemplo en el cambio climático hay sectores que pueden tener un mayor impacto que otros (como el energético frente a los bancos)” explica Cabie. El proceso da lugar a dos scorings, el micro a nivel de la compañía y el macro en función de su adaptación a las tendencias. Cada scoring pesa un 50%. En función de la nota completa, sólo se podrán escoger compañías del 50% superior de cada sector. De ese 50% se hace un escrutinio para asegurarse de que no hay grandes controversias en las compañías, “ahí es cuando el best in class deja paso al filtro normativo”, señala Cabie. Se trata de excluir compañías que puedan suponer un mayor riesgo por la existencia de controversias en el pasado que no hayan sido solucionadas. Hay exposiciones muy controvertidas como al tabaco, al armamento o a la energía nuclear y aunque las compañías participen de forma indirecta, eso puede suponer su exclusión del universo de inversión.

El equipo cuenta con 10 analistas especializados en cada sector, con una experiencia media de entre 5 y 7 años. Recurren a diversos proveedores de información sobre aspectos ASG como Vigeo, MSCI ESG, Truecost, Ethics. Utilizan su información pero no su scoring, para eso cuentan con su propio modelo. Una vez que tienen la lista de las compañías en las que pueden invertir, esta es utilizada para construir las carteras de una gama de fondos sostenibles que cubre todas las clases de activos en diversas regiones. “Suele haber 400 compañías en las que podemos invertir, y luego cada fondo suele tener unas 100” explica la gestora. La cartera es el resultado del análisis bottom up pero también consideran las nuevas tendencias que hay en los mercados. Hay fondos que son más de convicción y otros que tienen elementos más cuantitativos, pero el universo es común a todos.

Sobre la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su visión sobre el cambio climático, para Cabie, supone incertidumbre en muchos aspectos de la lucha medioambiental, aunque considera que hay problemas urgentes e inmediatos que van a seguir necesitando una solución, como los altos niveles de polución en muchos países, por lo que los mercados irán en esa dirección. “La transición energética será más o menos rápida, pero la descarbonización es necesaria y todo inversor tiene que tenerla en cuenta”, subraya Cabie.

En cuanto al desarrollo del mercado de los bonos verdes que pueden financiar parte de la transición energética, en su opinión es fundamental el análisis cuidadoso de cada emisión. No se trata de que por llevar el nombre de verde todos los instrumentos tengan la misma calidad. “Sólo porque una compañía se financie con estos bonos no supone que todo esté bien, hay que considerar qué proyectos financia y cómo lo hace”, puntualiza. En cuanto al análisis de la renta fija soberana, para considerar si un estado emisor es más o menos sostenible, utilizan también un enfoque “best in class” en el que tienen en cuenta las políticas de cada país en el manejo de su capital social, la sostenibilidad de su modelo económico y el cuidado del medio ambiente. “Utilizamos muchos indicadores y hacemos un ranking. Siempre tenemos en cuenta el punto de partida del país en cada país” concluye Cabie.

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