Invirtiendo a largo plazo: todo sobre Francisco García Paramés


Pocas palabras bastan para definir a Francisco García Paramés. “El Warren Buffett europeo”, “El gurú español del value investing” o “El alma de Bestinver” son algunos de los calificativos más utilizados entre los profesionales europeos de la inversión y los propios inversores para referirse a Paramés (A Coruña, 1963), que acaba de anunciar su regreso a la industria española de gestión de activos tras dos años de parón profesional.

Una cláusula anticompetencia con Bestinver le ha tenido alejado de la gestión de fondos desde finales de septiembre de 2014, momento en el que abandonó el proyecto de la boutique de Acciona tras 25 años al frente como director general de Inversiones por desavenencias con la matriz en torno a la exigencia de expandir el negocio de la gestora. Paramés y su equipo -Beltrán Parages, Álvaro Guzmán de Lázaro y Fernando Bernad- dudaban de la viabilidad del encargo al ir en contra de los intereses de los partícipes en sus fondos, que hubieran visto mermadas sus rentabilidades si los gestores hubiesen tenido que gestionar un volumen mucho mayor de activos. Por eso buscaron una salida, que en el caso de su equipo se materializó en la boutique azValor Asset Management.

Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y MBA por el IESE Business School, se incorporó a Bestinver en 1989. Su estilo de gestión se apoya en dos pilares: la filosofía del value investing, cuyos máximos referentes son Benjamin Graham, Peter Lynch y el propio Buffett, y la teoría austriaca del ciclo económico. Con Paramés al mando, Bestinver llegó a gestionar casi 10.200 millones de euros en junio de 2014, según los resultados trimestrales de Acciona, mientras que el actual equipo de Bestinver ha visto reducido este volumen a la mitad en los dos años de transcurso, en el entorno de los 5.000 millones.

Su labor al frente de la boutique de Acciona fue puesta en entredicho en varias ocasiones. En diciembre de 1999 se defendía por primera vez. “Es posible que finalicemos el año con rentabilidades ligeramente negativas en los fondos y ello tiene una explicación. En nuestra opinión, el conjunto de valores en los que invertimos tiene un potencial de crecimiento y revalorización muy importante, pero dicho potencial todavía no está reflejado en el precio de la acción. El mercado se dedica en estos momentos a operar con los valores tecnológicos: Telefónica, Terra, etc. Nosotros pretendemos evitar estos valores que pueden producir (ya ocurrió hace 20 años con Telefónica) pérdidas cercanas al 70%-80% de su inversión”, escribió Paramés en una carta dirigida a los inversores de Bestinver.

La segunda contrarréplica tuvo lugar en septiembre de 2008. “Los últimos acontecimientos han afectado significativamente a numerosas entidades financieras en Europa Occidental y, especialmente, en Estados Unidos. Esta crisis ha tenido el mismo origen que crisis anteriores: el exceso de endeudamiento de un sistema financiero garantizado por el apoyo tácito o expreso del Estado correspondiente. (…) Estos excesos siempre terminan de forma muy negativa, perjudicando a la mayoría de las partes implicadas”, puso en contexto por aquel entonces Paramés a sus inversores a través de la correspondiente carta oficial.

“Sin embargo”, defendía, “tenemos que insistir en que, aunque a corto plazo parece que a los fondos de Bestinver les afecta la situación, a largo plazo el impacto será mínimo, pudiendo aprovecharnos de dichas turbulencias. Varias son las razones para ello: nuestra exposición al sector bancario ha sido desde hace varios años y continúa siendo cero, evidentemente no por casualidad, sino en previsión del estallido de la burbuja crediticia; más del 90% de nuestras compañías tiene un endeudamiento mínimo o inexistente, por lo que no necesitan del crédito para operar, disponiendo algunas de ellas de tesorería neta positiva; los clientes de nuestras compañías están repartidos por todo el mundo, pudiendo ajustar sus ventas a aquellos mercados más favorables (China, Brasil, Alemania, etc.); el exagerado movimiento alcista de las materias primas, que tanto ha afectado a corto plazo a algunas compañías de los fondos, empieza a cambiar de sentido, y esto supone un apoyo muy significativo para el consumidor occidental, que pronto se reflejará en su capacidad de compra”, justificaba, emplazando siempre a los clientes a tener paciencia, a seguir invirtiendo en renta variable y a mirar hacia el largo plazo.

Todas sus vivencias como gestor, recogidas en un libro

Toda su experiencia y sus vivencias como gestor se recogen ahora en el libro Invirtiendo a Largo Plazo, escrito por el propio Paramés, publicado por la editorial Deusto y a la venta desde el martes 4 de octubre. El tiempo siempre ha dado la razón a sus tesis, y por eso algunos de los fondos de Bestinver han obtenido la calificación de Consistentes Funds People (el Bestinver Bolsa y el Bestinver Mixto Internacional), en gran parte por la firmeza histórica de Paramés y su equipo.

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