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Invesco: “Los mercados están siendo obtusos al restar importancia a las reformas”


Las oscilaciones entre aversión y apetito por el riesgo por parte de los mercados europeos continúan en 2012. Los indicadores macroeconómicos que sigue el mercado, como los datos sobre las finanzas del sector público, no están en su mejor momento. Sin embargo, el equipo de Renta Variable Pan Europea de Invesco en Henley considera que “los mercados están siendo algo obtusos al restarle importancia a las reformas que se están llevando a cabo, provocando que las valoraciones de renta variable europea hayan caído hasta los niveles que hemos visto últimamente”.

Así lo aseguran en su informe sobre perspectivas de mercado de cara al mes de mayo, en el que los expertos de la gestora se centran en varios aspectos que les parecen importantes, como la rentabilidad de los recursos propios (ROE), los balances y el crecimiento del dividendo. “Las empresas europeas se han recuperado bien de la crisis de 2008/09 y están preparadas para afrontar las futuras dificultades macroeconómicas”, señalan. De hecho, muchas de ellas no han descuidado aspectos como la generación de efectivo y el fortalecimiento de sus balances, señalan.

En términos generales, “esta mejora también ha facilitado que se retomen los aumentos de dividendos”. No hay que olvidar –indican desde la casa- que “al final, los índices bursátiles se componen de compañías” y, según indica el equipo, “el conjunto de la rentabilidad, fortaleza de los balances y características de los dividendos de las empresas europeas está demostrando que han resistido mejor de lo que los índices bursátiles parecen indicar”. No obstante, el mercado parece estar dejándose llevar por el miedo. ¿Qué ha provocado esta situación?

Según Invesco, la causa es España. “Los temores sobre la deuda soberana resurgieron cuando el Gobierno español anunció haber cerrado 2011 con un déficit presupuestario del 8,5% del PIB frente al objetivo del 6%, lo que forzó la revisión al alza del objetivo de déficit para 2012 hasta situarlo en el 5,3% para 2012”. Si bien la cifra del año pasado recoge partidas extraordinarias, como el cálculo de toda la deuda impagada a los proveedores por parte de las comunidades autónomas, “bastó esta noticia para que los mercados empezasen a cuestionar la solvencia de España y los inversores volvieran a sentir aversión al riesgo”.

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