Invesco cree que el escenario mejora para los gestores activos y cuantitativos


Tras haber sido los preferidos por los inversores durante un prolongado periodo de tiempo, muchos fondos cuantitativos de alto perfil obtuvieron pobres rentabilidades en un escenario que fue visto como la crisis más profunda desde la Gran Depresión de los años 30. Un ambiente que casi les excluyó, pues los inversores consideraban que estaban pasados de moda e incluso avocados a su desaparición en un mundo marcado por un llamado “new normal”. En el estudio “A paper on quantitative managers” - recogido en la publicación “Risk & Reward” correspondiente al primer trimestre del año de Invesco-, Michael Fraikin, responsable de gestión de carteras de Invesco Quantitative Strategias de Alemania, analiza si la salida de flujos de los activos en manos de gestores cuantitavos está justificada en la actualidad.

 

La conclusión es negativa. Así, aunque la evidencia confirma que los últimos años han sido difíciles para los gestores activos en general y para los cuantitatisos en particular, “podemos asegurar que lo ocurrido no ha sido tan dramático como lo que se ha percibido por los mercados”, comenta. Así, concluye que la gestión activa ha ofrecido valor durante los últimos 10 años, a pesar del hecho de que se dejó de confiar en ella varias veces.

Con todo, en la crisis financiera, los gestores cuantitativos parecieron haber sufrido uno de sus reveses de fortuna como los de ocasiones anteriores. El escenario fue más complicado en EEUU que en el ámbito internacional. Sin embargo, hay evidencias de que los tiempos están mejorando de nuevo para los gestores activos, y especialmente para los cuantitativos.

Según señala el estudio, la rentabilidad de los factores está mejorando y hay una notable mejora de los retornos de las estrategias de mercado neutral. Además, las dificultades ante un cambio de mercado desde una gestión activa (fundamental y cuantitativa) y por tanto, consistente en vender los valores más atractivos, líquidos y grandes, están reduciéndose. Las correlaciones entre valores están alcanzando niveles más normales de nuevo y la competición hacia los valores más interesantes ha bajado, porque hoy en día hay menos estrategias con menos activos.

“La base de trabajo está llamada a un revival de la gestión activa como lo fue en 2003, cuando los inversores empezaron a olvidar el estallido de la burbuja tecnológica, el escándalo de Enron y los atentados del 11 de Septiembre”, concluye el estudio.

 

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