Invertir siguiendo la brújula de la calidad


En términos generales, todo inversor tiene que elegir entre dos opciones: "comprar" un índice o centrarse en lo esencial. En momentos de mercado claramente alcista un enfoque "pasivo" podría dar fruto. No obstante, es un poco como la pesca de arrastre: las capturas no deseadas son numerosas y también se cuelan en la red. En el caso de los mercados emergentes, por ejemplo, la mayoría de los índices están dominados por un puñado de empresas industriales dependientes de los mercados desarrollados.

Por tanto, creemos que una vez más vuelve a ser clave poner en práctica una correcta selección de compañías. Pescar con caña. Lo importante son los títulos individuales y sus características propias y no la apuesta por sectores o zonas geográficas. Con una buena cesta de acciones, formada por compañías de alta calidad (sólido balance y flujo de caja, crecimiento de los beneficios a largo plazo, experimentados equipos directivos y fuertes ventajas competitivas) seremos capaces de batir al índice en mercados al alza. Y en el caso contrario, este tipo de cartera al menos reducirá al mínimo las pérdidas.

De esta forma, los factores geográficos y sectoriales quedan relegados a un segundo plano. Dicho esto, como firmes creyentes del potencial que refleja el surgimiento de la clase media en los países emergentes, en este momento vemos valor en ciertas compañías que claramente se están beneficiando de esta tendencia. Este es el caso de nombres como AmBev, BTA, Unilever y SAB Miller, entidades todas ellas capaces de hacer crecer sus márgenes, incluso en momentos de recesión económica.

En cuanto a países, India sigue estando entre nuestros favoritos y también recientemente hemos vuelto a incrementar nuestra exposición a Brasil. Tras el sorprendente resultado de las últimas elecciones mantenemos  nuestra visión positiva a largo plazo para India. La mayor parte de sus compañías están orientadas al consumo doméstico (proveedores de servicios y bienes de consumo), lo que hace que la economía sea lo suficientemente fuerte como para hacer frente a un deterioro de las condiciones económicas en Estados Unidos o Europa. Además hay que recordar que  está incorporando a más de 135 millones de habitantes al mercado laboral, lo que se traslada a un incremento directo del consumo privado. Por su parte, la bolsa brasileña cuenta con un conjunto de títulos realmente atractivos y prometedores a largo plazo: empresas de servicios públicos, fabricantes de bienes de consumo Souza Cruz, o compañías del sector tecnológico como Cielo.

En definitiva, no cabe duda de que estamos ante un claro punto de entrada en los mercados emergentes, aunque es igualmente cierto que no volveremos a ver las rentabilidades registradas en 2004 o 2008. No se puede comprar un índice y sencillamente esperar que lo haga bien, por lo que habrá que ser altamente selectivo. Los mercados emergentes están atravesado un proceso de saneamiento y poco a poco está regresando el apetito de los inversores. Sin embargo, no volverá de la misma forma. Cuando el dinero entra muy rápido en un mercado suele ser sinónimo de estar al final del ciclo. Y si estamos al final del ciclo, y los datos macro son débiles para algunas economías, como inversor, ¿qué será preferible, contar en la cartera con empresas de mala calidad o de buena calidad? ¡Sencillamente esa es la cuestión!

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