¿Invertir hoy en bancos españoles?


A primera vista, no destaca su potencial a corto plazo. Los analistas anticipan que veremos una caída de los beneficios por acción explicada por dos motivos principales: la necesidad de acelerar dotaciones, que mermará los resultados a corto plazo y, por otro lado, la necesidad de fortalecer de inmediato el capital de los balances.

Pero no debemos olvidar que, detrás de todas estas necesidades urgentes, el negocio bancario tradicional sigue su ritmo e, incluso, podemos vislumbrar líneas de negocio que se están volviendo altamente atractivas. Como consecuencia, dentro de pocos años, nos vamos a encontrar con entidades muy fuertes, donde volverán a brillar las cuentas de resultados gracias a la altísima capacidad de haber mantenido e, incluso, mejorado la capacidad de generar beneficios estables incluso en el mercado nacional, que aparenta hoy tener escaso atractivo.

¿Dónde se puede encontrar rentabilidades atractivas de negocio? En primer lugar, vamos a fijarnos en los mercados con mayor crecimiento: en los internacionales. Si bien la fuerte recesión que vivimos en España nos hace pensar que las economías de todo el mundo están sufriendo una desaceleración, los datos recientes muestran mucho mayor dinamismo en el exterior.

Según los datos publicados en la actualización de enero del “Global Economic Outlook” del FMI, el PIB mundial crecerá un 3,5% en 2013, seguido de un 4,1% en 2014. Destacan las regiones de los países emergentes, con crecimientos de sus PIB por encima del 5,5% en 2013 y del 6% para 2014. La zona de Asia crecerá un 7,1% y un 7,5%, respectivamente. Es en los países avanzados donde el ritmo de crecimiento es más suave: 1,4% en 2013 acelerando al 2,2% en 2014. En este grupo, contrasta el vigor de Estados Unidos, con ritmos previstos de 2,0% y 3,0%, respectivamente, con la languidez de Europa, donde se sufre en mayor medida el frenazo. Las previsiones apuntan a crecimientos del PIB del -0.2% en 2013 y del 1% en 2014. Y el caso de España, en pleno foco de la crisis, previsiblemente verá  que su PIB se contrae en un -1,4% en 2012, seguido de un -1,5% en 2013 y volverá en 2014 a crecimiento positivo, del 0.5%. En suma, las previsiones apuntan a que la divergencia en el ritmo de actividad continuará ampliándose. De ahí la urgente y vital necesidad de impulsar el sector exterior.

Pues bien, no solo nos encontramos con economías en el resto del globo creciendo muy por encima del ritmo de la nacional. Cada vez se acumula mayor poder de compra en emergentes. Y además, se está invirtiendo la tendencia del comercio mundial. El crecimiento de las exportaciones hacia economías emergentes será superado por el crecimiento de las importaciones, según un informe reciente de HSBC.

Y, dado que la economía española se encuentra en estos momentos con un estancamiento de la demanda interna, que necesitará bastante tiempo para recuperarse, las empresas más activas están reaccionando, orientándose cada vez más hacia otros mercados con perspectivas de crecimiento. Tenemos grandes compañías que han logrado colocarse como referencia internacional en su sector, y tenemos también un gran tejido que sobrevive gracias a su exposición al exterior. La actividad exportadora desde España ha crecido a tasas muy vigorosas, con la excepción de 2009.

La vocación al sector exterior viene a convertirse como algo permanente y seguro se va a consolidar como una característica de nuestro nuevo modelo económico. Y, también, nos encontramos que los bancos con modelos de dirección más activos se apuntan a obtener de esta situación una historia de crecimiento rentable.

Los bancos, claves para la internacionalización de las empresas

¡Y es bien importante el apoyo de los bancos para los exportadores! Hay que tener en cuenta que una venta al extranjero tiene mucho mayor riesgo de cobro. No son solventes todas las empresas de los países solventes, y viceversa. Existen empresas solventes dentro de países considerados de riesgo. La estrategia exportadora, sobre todo al inicio, ha de dominar el control de los pagos para que no arrastre a toda la organización.

Las entidades financieras que han vislumbrado este proceso como una oportunidad de negocio se preparan para acompañar al cliente en su proceso de internacionalización, lanzando proyectos que involucran a toda la organización. Mientras se sitúan junto a los clientes y potenciales con mejores perspectivas, a su vez logran atesorar la operativa más atractiva a corto plazo, ya que resulta a su vez rentable, con ligero consumo de capital y con ingresos recurrentes, y en mercados de crecimiento. Además, con esta política, diversifican su cartera de inversión hacia los sectores más productivos. Todo a su favor. En algún caso, la apuesta por el comercio internacional lleva una exitosa trayectoria. Por ejemplo, Banco Sabadell acapara cuotas del 24%.

Los negocios alrededor del comercio exterior que están experimentando mayor desarrollo son la financiación de operaciones internacionales, acompañada de la distribución de divisas y sus productos derivados.

En comercio internacional, es importantísima la experiencia bancaria en créditos documentarios, especialmente cuando se quiere asegurar como medio de cobro en mercados emergentes. También destaca la seguridad de los avales y garantías bancarias. Tienen una normativa complicada, que el exportador no domina y, por tanto, necesita apoyarse en su banco.

Si se comercia con Europa, se utilizan sistemas de cobro electrónicos, equivalentes al Cuaderno 58 de cada país (por ejemplo, en Francia, la LCR; en Alemania, la DDS, etc.). Son sistemas que tienden a sustituir la transferencia cuando el exportador quiere tener la iniciativa de cobro. En Europa, estos sistemas convergerán en la SEPA, que estará plenamente operativa el próximo año o el siguiente.

Muy ligada a la evolución de productos vinculados a comercio internacional está el desarrollo de productos de distribución de tesorería en divisas. Se negocian muchas operaciones en dólares americanos, y el euro también se impone, pero cada vez se cierran más en divisas exóticas. Los seguros de cambio a vencimiento fijo o con posibilidad de ser utilizados durante un  plazo abierto son, tradicionalmente, los más utilizados. Las exportadoras están cada vez más cómodas con estructuras de derivados -coste cero- que busquen bien mejorar los cambios medios, bien beneficiarse de movimientos de las divisas a su favor (acumuladores, forward plus, etc.). Es importante la capacidad de cada tesorería para cotizar con agilidad, ajustar importes al volumen de cada operación, adaptarse a plazos, anticipar importes aunque sean opciones, etc. Son negocios que están viendo crecimiento en épocas en que otras líneas se encuentran mucho más inactivas.

Como consecuencia, los años 2013 y 2014 vienen cargados de retos para el sector bancario, pero también se vislumbran oportunidades que aprovecharán las entidades mejor posicionadas. El inversor en bancos españoles no puede ignorar el mandato de los mercados a corto plazo. Son tiempos de autorreflexión y de limpieza de balances. Pero, a largo plazo, las entidades que saben aprovechar la retirada de la competencia para ganar cuota en las líneas de negocio con mejores perspectivas de crecimiento, y que son rentables, se colocarán indudablemente como las protagonistas del sector a medio y largo plazo.

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