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Invertir en tendencias a largo plazo: 6 preguntas clave para su identificación


TRIBUNA de Vafa Ahmadi, director de Renta Variable Temática, CPR AM, Amundi. Comentario patrocinado por Amundi.

¿Qué criterios debe tener una tendencia para llamar nuestra atención?

Una tendencia es un cambio importante y a largo plazo que afecta a la actividad política, social, económica, medioambiental y, sobre todo, humana. Puede haber tendencias suaves y fuertes en el mercado. Una tendencia define el presente y da forma al futuro. Desde CPR AM (el centro de gestión temática del grupo Amundi) monitoreamos tendencias globales, inexorables y duraderas que ofrecen un mayor perfil de crecimiento de rendimiento potencial. Para nosotros, una tendencia supera la visión tradicional tanto en lo geográfico como en lo sectorial.

Identificar y capturar las tendencias correctas es esencial. Partimos del análisis de la visión que surge de la colaboración con el cliente, así como de los flujos de noticias del mercado y de un amplio diálogo interno que abarca a todos los representantes de los equipos de análisis, inversión y marketing. De este modo aseguramos que se tengan en cuenta todos los aspectos relevantes, estando de acuerdo en el fundamento de la misma.  Antes de comprometernos en una temática, necesitamos tener un entendimiento claro de cómo se creará el valor. Nos aseguramos de que las inversiones puedan realizarse sin correr riesgos excesivos a lo largo de todos los ciclos del mercado. Identificamos una idea como una fuente adicional de alfa que tiene el beneficio de la diversificación y puede mejorar el rendimiento ajustado al riesgo de una cartera.

¿Son todas las tendencias susceptibles de ser identificadas como una oportunidad de inversión?

El mayor desafío para la inversión temática es la identificación acertada de las tendencias clave del futuro y, lo que es más importante, si estas tendencias se convertirán en oportunidades de inversión rentables. No todas las tendencias pueden resultar en oportunidades de inversión. De hecho, hay algunas demasiado efímeras o que no están respaldadas por cifras tangibles que puedan aprovecharse en un proceso de inversión sólido. Por ejemplo, la conquista espacial está realmente de moda, pero carece de información y datos para beneficiarse desde una perspectiva económica.

Además, para ser invertible, una tendencia tiene que cubrir necesariamente un amplio universo de inversión. Estamos considerando y monitoreando las tendencias estructurales en su capacidad de proporcionar visibilidad, persistencia y oportunidades de inversión a largo plazo. Pero también consideramos subtemas que puedan ser complementarios como exposición táctica (el oro, por ejemplo).

Como resultado, en CPR AM hemos identificado 4 megatendencias que se supone que serán las fuerzas motrices del mundo del mañana:

- Cambios demográficos: se trata de la tendencia al envejecimiento de la población en todos los países y la creciente aparición de millennials y nativos digitales.

- Globalización y cambios económicos: cambios en los negocios existentes creando oportunidades sin precedentes, pero con una competencia no deseada y temida que tiene un impacto deflacionario.

- Innovaciones tecnológicas y proliferación de Internet: la tecnología tiene un efecto exponencial y la conectividad está en todas partes.

- Cambio climático y urbanización: calentamiento global, escasez de recursos naturales,  nuevos marcos legales empujan a los líderes de opinión a comprender la forma en que se produce, consume y distribuye la energía.

El know-how de los gestores de fondos está en juego a la hora de traducir una tendencia en una oportunidad de inversión persistente.

¿Deben las tendencias ser estructurales o también ven oportunidades en las de corto plazo?

Tendemos a trabajar en las tendencias más estructurales. Éstas son diferentes de las tendencias centradas en un único componente viable mediante la detección de un fenómeno específico. 

Las 4 megatendencias definidas anteriormente, capaces de sobrevivir a lo largo del tiempo, tratan de aprovechar las oportunidades creadas por las tendencias estructurales a largo plazo y la ciclicidad a medio plazo a menudo asociada a estas tendencias. Estas tendencias más a medio plazo podrían ser fuente de oportunidades y permitirnos enriquecer nuestro universo temático a largo plazo. Es parte de nuestro proceso ver si una tendencia a corto plazo influye en una a largo plazo dentro de un marco restringido.

Las tendencias estructurales deberían crear discontinuidades en determinados sectores y regiones en los que se concentrarán el valor y el riesgo. La inversión temática permite gestionar el riesgo de forma activa mientras que el capital se despliega de acuerdo con las oportunidades que reflejan las convicciones de inversión del gestor de la cartera.

¿Qué filtros utiliza para considerar que una tendencia es invertible?

Incluso si tenemos un proceso disciplinado y minucioso, nuestro universo de inversión elegible no puede entenderse únicamente a través de filtros. Examinamos la amplitud del ecosistema.

Nuestros equipos de inversión aplican tanto filtros cuantitativos (tamaño, liquidez, capitalización bursátil, sociedades cotizadas, profundidad del universo, volatilidad, etc.) como cualitativos para captar activos con mayores niveles de riesgo-rentabilidad.

Una vez probadas las principales características arriba indicadas, se trata más de un ángulo, una forma de ver las cosas, que de un filtro. Por ejemplo, nuestra estrategia sobre el envejecimiento tiene como objetivo superar el rendimiento de la renta variable global invirtiendo en compañías en crecimiento que atienden a personas mayores, cuya población se espera que aumente significativamente.

¿Cómo se mide la pureza de una compañía a la hora de considerar si es adecuado incluirla en una cartera asociada a una temática o tendencia?

Según las observaciones de los expertos, no todas las compañías desglosan su actividad; lo que requiere un trabajo cualitativo por parte tanto de los gestores como de los analistas financieros. Siempre buscamos la pureza de un tema teniendo en cuenta que algunos no ofrecen esta oportunidad de inmediato. Aplicamos un doble enfoque: Un enfoque de top down: La industria puede permitirnos incluir una compañía o no. Y un enfoque bottom up” analizamos si las cifras son pertinentes en comparación con el tema de referencia. Por ejemplo, dentro de nuestra estrategia lifestyle, tenemos videojuegos en nuestro universo de inversión. También echamos un vistazo a las estadísticas de las compañías y subsectores.

A modo de ejemplo, en nuestra estrategia de envejecimiento, tendemos a identificar las empresas cuyos ingresos por ventas están expuestos al menos en un 15% al consumo de las personas mayores.

¿Cuál considera que es el mejor horizonte temporal para invertir en una tendencia?

Somos un inversor con visión de futuro y a largo plazo.

Por su propia naturaleza, los fondos temáticos están diseñados para aprovechar los temas de inversión a largo plazo, lo que implica que es probable que tarden tiempo en dar frutos. Los temas estructurales tienden a desarrollar su valor añadido a largo plazo. El horizonte temporal puede ser reducido por razones tácticas. Ambos horizontes pueden ser útiles para diferentes necesidades y diferentes fases de mercado.

Aconsejamos a los inversores que inviertan al menos con un horizonte de cinco años. Nosotros tendemos a centrarnos en las tendencias más estructurales, diferentes de aquellas más centradas en un único componente accionable mediante la captura de un fenómeno específico.

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