Invertir en deuda emergente en el 2000 vs 2016: principales cambios en la clase de activo


Los inversores que estén buscando calidad y protección contra la deflación deberían dirigirse sobre todo a los emisores con mayor reputación, como Alemania y EE.UU. Sin embargo, los que busquen un retorno mejor y estén dispuestos a aceptar más riesgo deberían fijarse en la deuda emitida por países emergentes. Ésta es la tesis de partida de Jean- Philippe Donge, gestor de BLI.

“Muchos países emergentes han hecho enormes progresos en términos de crecimiento en las últimas décadas, un esfuerzo confirmado por varios indicadores como el aumento de la renta per capital y el descenso de la pobreza”, señala Donge, que pone como ejemplos paradigmáticos los casos de Corea del Sur, México e Indonesia. Sin embargo, el gestor es consciente de que la deuda de estos países no es para todos los públicos, por lo que indica que la decisión de invertir o no en los emergentes “depende mucho del perfil de cada inversor”, a pesar de que – sobre todo si se compara con otras partes del universo- este segmento “todavía ofrece oportunidades que combinan protección del capital, retorno y volatilidad reducida”.

Para los inversores que tienen dudas sobre la situación de inestabilidad geopolítica en algunos de los países emergentes, el gestor recuerda que las naciones que componen el universo “han aprendido de las crisis de las últimas décadas”. Pone como caso la situación posterior al colapso de Lehman Brothers: “Los bancos centrales han afrontado el desafío de salvar a sus respectivas economías. Las medidas resultantes, a veces poco convencionales, han apuntalado todas las clases de activos, incluyendo la renta fija emergente. Algunos de estos países – algunos más que otros- han adoptado medidas de rescate: eliminar el tipo fijo de sus divisas, acumular reservas de divisas y establecer objetivos de inflación, por nombrar algunos”. Dong pone como ejemplo de país que tomó el camino fácil con malos resultados a Brasil, que tiene que luchar actualmente contra la hiperinflación y el déficit fiscal. “Los países que tomaron esas decisiones a veces valientes y poco populares son los que mejor han aguantado los shocks”, sentencia el experto.

Donge saca a colación la idea de diferenciación, que considera muy importante para la selección de activos. “Hasta hace unos 15 años, se hacían muy pocas distinciones entre emisores que pertenecían al mismo sector o tipo. Por ejemplo, Grecia estaba en una posición económica igual a la de Alemania, porque ambos países pertenecían a la misma zona monetaria”, comenta. Sin embargo, el experto cree que las cosas cambiaron tras 2001 (cuando Argentina protagonizó el mayor default de la época) y en 2008, con el colapso de Lehman Brothers (que por entonces era visto como un banco “demasiado grande para caer”). 

También ha cambiado la forma en que los gestores de renta fija emergente están operando dentro del universo. Dong indica que en el pasado la gestión de renta fija se centraba principalmente en la duración, pero que actualmente basa sus decisiones de inversión en tres criterios principales: duración, divisas y el diferencial de tipos, que refleja la calidad del bono corporativo.

“Hoy en día, las diferencias son más marcadas que en el pasado. Con independencia de la calidad de las compañías identificadas, es igual de importante centrarse en los emisores que son capaces de nadar contracorriente durante los ciclos económicos cuando están en la fase de caída”, explica el experto. Para él, un ejemplo de esta capacidad adaptativa es el sector de telecomunicaciones, en el que han aparecido numerosas compañías emergentes entre las multinacionales a nivel global en los últimos años: Hutchison Whampoa en Hong Kong, Singapore Telecommunitacions en Singapur, Bharti Airtel en India y América Móvil en México. “Estas compañías están en general mejor posicionadas para ofrecer un retorno más elevado que la media de sus competidoras de países desarrollados, que en algunos casos están muy apalancadas”, explica.

Donge se declara optimista con su clase de activo de aquí en adelante. Aunque advierte que “siempre habrá correcciones, y ningún sector es inmune”, también resalta las nuevas oportunidades: “Perú, Chile, Vietnam y Senegal son países que ni aparecían en el radar de nuestros clientes hace 15 años, pero ahora son una parte integral de las carteras porque todos presentan índices de crecimiento positivos, niveles de pobreza a la baja y sistemas educativos que están mejorando, entre otros indicadores”, concluye.

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