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¿Invertir en megatendencias significa lograr mayores rentabilidades?


Poco a poco, los fondos temáticos han ido ganando una presencia cada vez mayor en las carteras de los inversores. Dentro de este universo, los productos de megatendencias son los que están teniendo una mayor aceptación. Esto es así no sólo por el hecho de que los gestores de estos fondos inviertan en compañías innovadoras con modelos de negocio sostenibles, sino porque los inversores están siendo conscientes de que apostar por este tipo de valores significa ganar exposición a una empresas que están experimentando un crecimiento más rápido que la media del mercado. Y eso, de cara a la inversión, al final lo que podría significar es ser capaz de generar una rentabilidad superior a la ofrecida por los índices de referencia.

Esa ha sido una de las principales conclusiones que se pudo extraer del evento sobre megatendencias celebrado ayer por AXA Investment Managers en Madrid, una presentación que contó con la participación de profesionales de primera fila de la gestora francesa que explicaron los entresijos de tres de las estrategias que comercializan a través de la gama temática de Framlington: el AXA IM Robotech Strategy, el AXA WF Framlington Longevity y el AXA WF Framlington Digital Economy. Lo más interesante de cara al inversor es que incluir en sus carteras estrategias cuya filosofía sea identificar compañías vinculadas a la nueva economía puede resultar mucho más rentable que hacerlo por fondos que se limitan a invertir por empresas relacionadas con la vieja economía.

Según Maguy MacDonald, especialista de producto del equipo de renta variable de Framlington, existen razones más que fundamentadas que invitan a considerar la inversión en la nueva economía. “Construir una cartera que permita ganar exposición de manera temprana a tendencias que ofrecen un crecimiento secular anual de entre el 10% y el 30% es muy importante, ya que son factores que influyen notablemente a largo plazo en el desarrollo de una compañía. Aquellas empresas que mejor consigan adaptarse a los cambios disruptivos que se están produciendo en el mundo y puedan beneficiarse de esas tendencias de largo plazo experimentarán un crecimiento más rápido que el mercado”, explica la experta. 

Entre los más importantes, MacDonald cita los cambios tecnológicos y la evolución demográfica, dos factores disruptivos muy relevantes que –a su juicio- afectará a todas las compañías (independientemente de cuál sea su tamaño) y a todos los sectores, aunque de manera desigual. Dependiendo de cuál sea la tendencia secular, ésta tendrá un mayor o menor impacto dependiendo del sector. Por ejemplo, la digitalización de la economía o la mayor longevidad son áreas de la nueva economía que están golpeando de lleno a los sectores de consumo y tecnologías de la información, mientras que su impacto es nulo en utilities, energía o materiales, sectores que, en cambio, se están viendo directamente afectados por otra megatendencia, como es la transición energética (ver gráfico 1).

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A la hora de elegir acertadamente las compañías en las que invertir para beneficiarse de la megatendencia, Tom Riley y Dani Saurymper, gestores de AXA IM que han participado en el evento, consideran que lo más importante es asegurarse de que la empresa que se pretende incorporar a la cartera esté haciendo una correcta transición de la vieja economía a la nueva economía. Esto es crucial, ya que la diferencia de rentabilidad entre elegir bien o mal puede llegar a ser muy significativa. En la gestora lo han cuantificado al comparar el comportamiento histórico registrado en los últimos cinco años por el universo formado por las compañías de la nueva economía frente a las de la vieja economía. El resultado ha sido que, en este periodo, la rentabilidad ofrecida por las primeras ha sido un 31% superior.

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Sin embargo, un aspecto que tiene que tener claro el inversor es que invertir en empresas de la nueva economía no significa no apostar por compañías con décadas de historia, sino hacerlo por aquellas que mejor se estén adaptando al nuevo mundo. Un ejemplo de ello es Philips, empresa con más de 100 años de historia. “La compañía ha pasado de ser una empresa electrónica de manufactura a una compañía tecnológica vinculada a la salud. Las adquisiciones de Respironics en 2008 y Volccano en 2014 le ha permitido reforzare en este sector desinvirtiendo en sus actividades electrónicas. Algo similar le ha ocurrido a Siemens, que ha pasado de ser una compañía manufacturera a una fábrica digital de software”, explica MacDonald.

Otro aspecto importante que debe tener en cuenta el inversor es que las compañías de la nueva economía suelen ser más caras que el mercado. Los múltiplos así lo demuestran. Por ejemplo: el PER de los valores que tienen en la cartera del AXA WF Framlington Longevity es de 18,7 veces, frente a las 16,1 del MSCI AC World. Eso sí: el crecimiento histórico de las ventas de estas compañías a tres años (8,7%) también es superior al del índice (3,6%). En el caso del AXA WF Framlington Robotech sucede exactamente lo mismo. El PER a doce meses es de 20,8 veces, por las 16,1 del MSCI AC World, en tanto que el crecimiento a tres años histórico es del 8,2%, frente al 3,6% del selectivo. Esto significa que, en general, se trata de valores por los que se paga una prima a cambio de un mayor potencial de crecimiento.

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