Invertir en empresas familiares es invertir en calidad y en rentabilidad


TRIBUNA de Ivan Bouillot, responsable derenta variable europea de BLI y gestor del fondo BL-European Family Businesses. Comentario patrocinado por BLI.

En el contexto económico y financiero actual, marcado por los elevados niveles de endeudamiento público y por unos tipos de interés históricamente bajos, resulta cada vez más difícil encontrar alternativas de inversión que ofrezcan la posibilidad de obtener rentabilidades atractivas a largo plazo y con un riesgo limitado.

En nuestra opinión, las acciones de las empresas de calidad son el activo a privilegiar por su rentabilidad. Llevamos años siguiendo a las empresas familiares y nos gusta mucho su perfil, ya que se corresponde con nuestra filosofía de inversión.

Equilibrio entre el día a día y el largo plazo

La empresa familiar tiene, por definición, un accionista de referencia a largo plazo cuyos intereses se alinean con los de la empresa y que tiene la voluntad de desarrollar un proyecto duradero, lo que habitualmente lo lleva a estar implicado en la gestión del día a día. Estos dos aspectos (proyecto a largo plazo y presencia en la gestión diaria) confieren a las empresas familiares un estatus particular frente a una empresa cotizada típica, que cuenta con un accionariado variado y heterogéneo y que se ve mucho más condicionada por los imperativos financieros.

Además, el enfoque familiar prioriza la continuidad y la adaptación al entorno más que la rentabilidad a toda costa, ya que el compromiso de la familia está muy ligado a la voluntad de construir un proyecto que pueda transmitirse de generación en generación. Por lo tanto, la empresa sigue un rumbo bien definido, disponiendo de los medios necesarios, sin sobreestimar sus capacidades y dándose el tiempo necesario para realizar el proyecto.

La estrategia suele ser más prudente en un contexto patrimonial sin perder su dinamismo empresarial. La gestión tiende a ser más cercana y se le da mayor una mayor importancia a la relación con los socios comerciales, al tiempo que el capital humano se erige como uno de los pilares básicos de la empresa familiar. La combinación de todos estos factores es probablemente una de las claves de su éxito y de la longevidad que les aporta un perfil de riesgo mucho más estable en el tiempo que suele manifestarse en unos valores muy específicos: compromiso, integridad, humildad y pasión.

Una estrategia propia de financiación

La estrategia de financiación es otra de las características que diferencian a las empresas familiares, que, ante todo, buscan preservar su autonomía financiera, mantener la independencia y garantizar la flexibilidad de la empresa. Esto, unido al riesgo de dilución en caso de ampliación de capital, las lleva a decantarse claramente por la autofinanciación, por lo que el recurso a la deuda es bajo, permitiendo así mantener un balance sano. Las situaciones de inestabilidad financiera se suelen evitar para no poner en riesgo el patrimonio familiar.

Una cartera diversificada y de calidad

Las empresas familiares se adaptan muy bien a nuestro estilo de inversión. Por eso decidimos a crear el fondo BL-European Family Businesses, que apuesta por la pertinencia de este modelo de empresas de forma más específica que nuestros otros dos fondos de renta variable europea, el BL-Equities Europe y el BL-European Smaller Companies.

Lanzado en diciembre de 2016, el fondo invierte en una cartera diversificada de 80-90 empresas familiares europeas que ha registrado unos resultados muy positivos en términos de rentabilidad. Y, aunque obviamente ocho meses es un track record demasiado corto, nos reconforta la capacidad de la cartera para amortiguar las caídas de los mercados. De hecho, se trata de una característica que las empresas familiares han mostrado históricamente y que refuerza nuestra confianza en la calidad de las inversiones y en sus perspectivas a largo plazo.

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