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Invertir en deuda financiera en la era de la japonificación de los bancos europeos


Los bancos centrales han añadido al menos un año más a la sentencia de las financieras a tipos en negativo. Una presión directa para la rentabilidad de su negocio. Para el inversor en renta variable ha supuesto tener que soportar unos márgenes menguantes en el sector. El tenedor de deuda financiera, en cambio, ha capitalizado el rally en la renta fija y la mejora de la calidad crediticia de los bancos tras la crisis.

Es el caso del PIMCO Capital Securities Fund, fondo con Sello Funds People por su calificación de Blockbuster. En 2019 acumula una rentabilidad del 17,74% (en euros) y a cinco años los retornos anualizados son del 9,56%, a 16 de octubre de 2019.

La receta detrás de estas cifras es un equilibrio entre el análisis bottom-up de compañías y su visión macroeconómica. Philippe Bodereau, gestor de la estrategia, insiste en la necesidad de tener una mirada amplia. Es lo que les ha ayudado a sortear las minas estos años. Ver cómo pese al buen estado de salud de un país como Irlanda, sus bancos iban a tener problemas en 2008. O cómo pese a las dificultades en Grecia, sus entidades financieras no habían llenado sus balances de la burbuja inmobiliaria.

Ahora es su baza para distinguir a los supervivientes de lo que el gestor define como la japonización de los bancos europeos. A diferencia de los años de crisis, el problema del sector no está en sus balances sino en su capacidad de generar beneficios. Se han hecho y se siguen haciendo recortes a todos los niveles de coste, pero no ha solucionado su presión en márgenes. El gestor aún ve sobrecapacidad en el sector.

La banca se enfrenta al mismo problema que la industria del acero en los años 80”, vaticina. Y pide al sector un poco más de reflexión interna: “No se puede echar toda la culpa a los tipos de interés negativos”.

Bodereau ve con claridad al hombre enfermo de Europa: Alemania. Y con él adolece su sistema financiero. “Las reformas estructurales necesarias no se han llevado a cabo en el país”, lamenta. Es muy difícil generar beneficios en la banca retail y comercial alemana porque, a diferencia de en otros países, como España, en Alemania no se generalizó el cierre de bancos non-profit.

El problema es que el gestor no ve señales de cambio en la región. Al contrario que en Italia, donde detecta gestos alentadores. Hace años el sector bancario italiano preocupaba al mercado por el nivel de sus non-performing loans. Dos años más tarde las entidades han pasado por la limpieza necesaria.

El panorama en Estados Unidos es muy distinto. Bodereau lleva tiempo viendo el buen estado de salud de la banca norteamericana. Sus políticas de concesión de crédito mejoraron tras la crisis de 2008. Los grandes riesgos de crédito los han asumido los jugadores no bancarios, asegura el gestor. La única nube que menciona está en los bancos regionales, que con la relajación de la regulación por parte del gobierno de Trump han abierto sus balances a la parte más de riesgo del mercado.  

Para el inversor en deuda financiera, Bodereau tiene dos consejos. Primero, nunca asumir que las cifras que tiene delante son siempre veraces. Segundo, que hay que entender muy bien la resiliencia que pueden tener los bancos.

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