Invertir como un family office


Siempre me ha gustado analizar y conocer los family office, saber qué son y qué hacen, porque entiendo que los mejores inversores y las mejores rentabilidades deberían estar entre ellos. Un family office no puede existir si no hubo anteriormente una historia empresarial de éxito llevada a cabo por un inversor emprendedor que tras años o generaciones vendiendo algún producto o servicio a la comunidad se encuentra con que tiene que centrar su esfuerzo en no perder lo que ha cosechado. No buscan hacerse ricos, ya lo son; no se miden con los índices, no les consuela “sacarle” un 10% si pierden un 40%, ni es un éxito ganar más con demasiado riesgo; la volatilidad, el tracking error o la Beta pierden significado…. Su objetivo es preservar el capital obtenido, su ahorro, entendiendo por ahorro dinero que no cambiará la vida de los que ya lo tienen, dinero que no tendrá que responder a negocios, sucesiones, la educación de los hijos, el veraneo o la jubilación, por tanto su horizonte de inversión es a muy largo plazo. Para la mayoría de los inversores el largo plazo se refiere a periodos de 1 a 5 años - cuando no meses -, sin embargo los family office invierten para las próximas generaciones. Este hecho que por sí solo es suficiente para obtener mejores rentabilidades tiene, además, ventajas colaterales. Invertir a largo plazo les ofrece la oportunidad de tener el mercado a su servicio, les permite ser pacientes y ser contrarian, cualidades que marcan la diferencia entre los inversores e impiden que el ruido del mercado les distraiga de su principal objetivo: preservar capital y hacerlos crecer sin asumir riesgos innecesarios. 

 

No hay mejor manera para preservar capital que evitar las pérdidas. Pero cuidado, perder dinero no es sinónimo de volatilidad. Es común entre los inversores usar la volatilidad para medir el riesgo de una cartera, pero para un family office el riesgo no es que su cartera suba o baje en el corto plazo, el riesgo es tener pérdidas permanentes. Sólo hay dos maneras de incurrir en pérdidas permanentes:           

  • Comprando pesetas a duros: bien porque estemos participando de una burbuja, nos confundamos en las valoraciones o participemos de un fraude.     
  • Vendiendo duros a pesetas: porque nos dejemos arrastrar por el pesimismo de los mercados, porque tengamos objetivos de controlar la volatilidad o porque hayamos confundido nuestro horizonte de inversión y necesitemos liquidez.    

 

La mejor defensa para no incurrir en pérdidas permanentes es conocer el valor de lo que se compra y vende, de ahí que los familiy office dediquen la mayor parte de su tiempo a valorar activos buscando oportunidades y evitando burbujas. Como es difícil valorar lo que no se entiende, seguramente dejarán al margen las inversiones sofisticadas que no comprende ni quien las inventó para centrarse en analizar activos y comprar barato los que entienden. Tampoco dedicaran tiempo al marketing en busca de notoriedad o volumen, la actividad de gestión para ellos se reduce – que no es poco - a comprar y/o vender activos “conocidos” a precios razonables, inmejorable receta para mantener la calma cuando se desploma el mercado y no sabes por qué.    

 

Aunque tenga que hacer cosas muy distintas a la actividad empresarial que desarrolló, las cualidades y las actitudes que le valieron para triunfar son las mismas que necesita ahora para no empobrecerse. Este empresario necesitó  mucha dosis de creatividad y paciencia, supo cuando asumir riesgos y cuando evitarlos,  no dedicó su tiempo a comprar cosas incomprensibles ni a adoptar estrategias de venta pensando tan sólo en el próximo mes, no pensó que su negocio valiese más o menos porque las bolsas subieran o unos locos pusieran una bomba. 

 

Este empresario, probablemente, se preocupó de tener una estructura de costes controlada y supo también rodearse de personas honradas y con sus mismos principios para desarrollar su negocio. Por tanto, el  family office nace desde el origen con una cultura empresarial que facilitará el éxito del mismo.    

 

Repasando lo que son los family office - sus objetivos de inversión, horizonte, riesgos, dedicación, cultura...- encuentro muchos paralelismo entre la manera natural de invertir de las mismas y las recetas de inversión de W. Buffet, para muchos el mejor inversor del mundo. Según Buffet la primera regla de inversión es no perder dinero y la segunda, no olvidarse nunca de la regla numero uno. Destaca para conseguirlo, de su maestro Graham, dos enseñanzas: comprar con descuento, el famoso margen de seguridad, y, que el mercado esté a tu servicio. Para comprar con descuento  hay que entender los negocios objeto de compra, analizarlos, valorarlos y saber esperar -el tiempo que haga falta- a comprarlos cuando el mercado los está infravalorando. El mercado está a nuestro servicio solo cuando nos olvidamos de los índices como objetivo y entendemos que Mr. Market es maniaco depresivo, requiere ser paciente y contrarían, tomar riesgo cuando el resto de inversores está vendiendo y vender cuando el optimismo de los inversores arrastre a las compañías a unas valoraciones injustificadas sin que importe quedarse atrás en la carrera de batir a los índices.    

 

Hemos visto al analizar a los family office que por su naturaleza, su origen y su razón de ser, cuentan precisamente con dichas cualidades y practican estas enseñanzas y reglas de inversión de Buffet aún sin saberlo, sin embargo, en la práctica no siempre ocurre así, algunos family office prefieren, acertada o equivocadamente, alejarse de esta manera de invertir. Según mi opinión, son dos los motivos:   

 

  • Mezclan ahorro con negocio: Algunas familias, aprovechan su buena gestión para abrirse a la inversión de terceros con el riesgo de que ello les obligue a adaptar los objetivos de inversión, riesgos, dedicación y lo mas importante el horizonte de inversión, a los nuevos inversores.  
  • Desaparece la cultura empresarial del dueño, bajo la creencia de que los mercados financieros requieren unos conocimientos y dosis de sofisticación que no tiene el empresario. Mantener la cultura de empresa bajo la influencia del dueño ayuda a que los profesionales del family office tengan sus intereses completamente alineados con los del dueño y comprendan las peculiaridades de un family office.    

 

Tras esta reflexión me pregunto, ¿no sería más inteligente y simple - que no sencillo -que todos invirtiéramos como si de FO se tratara? al fin y al cabo ya lo decía Charlie Munger, toda inversión inteligente es value, pero cuidado!!! abuelo fundador, padre derrochador, hijo mendigo. Todo refrán recoge alguna verdad y este no será la excepción, aunque buscando podemos encontrar consuelo en otro "dentro de 100 años todos calvos" o como diría el economista que siguen nuestros políticos "In the long run we are all dead".

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