Inversión socialmente responsable: aspectos positivos e inconvenientes


Antes de abordar los aspectos positivos y los inconvenientes de la inversión socialmente responsable (ISR) permítanme alguna pequeña aclaración para aquellos que hasta ahora no hayan profundizado en esta materia.

La ISR no es filantropía, no es emular a las ONG,s, no es caridad, ni es, en definitiva, realizar cualquier actividad que, siendo loables en sí mismas, suponga actuar en contra del objetivo de maximizar el binomio de rentabilidad riesgo. Lo que sí es la ISR es incorporar en el proceso de inversión nuevos criterios cuya principal características es que no son financieros. ¿Cuáles son estos criterios?

No existe una lista cerrada y dependerá de las inclinaciones ideológicas del inversor. Y si cada aficionado al fútbol antes de empezar cada partido del mundial hemos tenido una alineación de nuestra selección nacional diferente del resto, con la ISR pasa exactamente igual. Es muy difícil que coincidamos todos en aspectos como si debemos invertir en empresas relacionadas con la energía nuclear, el tabaco, las casas de apuesta e incluso con la explotación infantil que, aunque todos la reprobamos, existe el debate de si debe erradicarse cuando actualmente muchos niños logran salvar su vida gracias a que trabajan.

Aunque no sea posible, por tanto, definir cuáles son los criterios no financieros que se analizan en la ISR al menos sí hay un consenso en agruparlos en tres ámbitos: los medioambientales, el buen gobierno y los sociales, centrándose estos últimos en el comportamiento de las empresas respecto a los derechos humanos, a sus empleados, a sus clientes, a sus proveedores y la sociedad en general.

Más fácil que determinar cuáles son los criterios no financieros es saber cómo se integran en la gestión de inversores. Básicamente existen las siguientes estrategias:

• la exclusión del universo de títulos en los que el gestor puede invertir de aquellas entidades que cumplan determinados requisitos (por ejemplo que fabriquen armamento)

• invertir en las entidades que tengan un mejor comportamiento en los ámbitos no financieros previamente definidos, es el llamado best in class (por ejemplo en el sector energético invertiré en la entidades que mejor se comporten respecto al medio medioambiente)

• la integración en el análisis fundamental de todos aquellos criterios no financieros que pudieran influir en el resultado futuro de las empresas

• influir en el comportamiento de las empresas (activismo) bien a través de la participación en la Junta General de Accionistas o mediante reuniones con las entidades

 

Entrando ya en lo pros y en los contras la ISR, como aspecto más positivo, resaltaría el cambio de enfoque en la valoración de las empresas sustituyendo el valor de la inmediatez de los buenos resultados por una visión más a largo plazo, en el que prima la búsqueda de un crecimiento económico sostenido. No hay que olvidar que el inversor institucional que con más fuerza está impulsando la ISR son los Fondos de Pensiones cuyo horizonte de inversión normalmente es de muchos años, por cierto me temo que cada vez más, antes de alcanzar la jubilación.

Este cambio de enfoque se produce por el mayor control de los riesgos al incluir en el análisis criterios sociales y medioambientales que permiten evaluar otros factores que pudieran comprometer no sólo la evolución de sus resultados de las empresas sino incluso su propia viabilidad. Por ejemplo, parece lógico pensar que una empresa tendrá menos riesgos si los incentivos de sus primeros ejecutivos premian no sólo el resultado inmediato sino también los riesgos incurridos y su capacidad para mantenerlos en el largo plazo. O que una empresa cuya principal actividad la realiza mediante unos procesos contaminantes tendrá que enfrentarse antes o después a inversiones para modificar este comportamiento.

Una de las consecuencias del mayor control de los riesgos no financieros para las entidades financieras es disminuir enormemente el riesgo del daño en su reputación que pudieran sufrir por conocerse que con el dinero de sus inversores se han financiado empresas que tengan comportamientos reprobables. El caso más conocido se produjo en Holanda cuando un programa de televisión sacó a luz las gestoras de pensiones que tenían en sus carteras entidades que producían bombas racimo y que tuvieron que realizar grandes esfuerzos para tratar de restablecer una imagen que se pierde tan rápidamente.

Por último, si el establecimiento de criterios no financieros en el proceso de inversión se extiende entre los gestores, por el propio efecto de la mano invisible que forma la suma de las decisiones individuales se generalizará la promoción de valores deseados por la sociedad y la búsqueda de las buenas prácticas empresariales.

La principal dificultad actual, derivada del propio estado de desarrollo en el que se encuentra la ISR, es la falta de información sobre los aspectos no financieros de las empresas, especialmente en lo que a los criterios sociales se refiere. Si ya es de por sí difícil la tarea del gestor ahora se complica tanto por ampliar los ámbitos de su análisis como por la dificultad de encontrar la información para sustentarlo. Aunque existen diferentes entidades de calificación que se dedican a analizar a las empresas respectos a los criterios no financieros son pocas las que profundizan en los aspectos sociales y son todas las que se enfrentan a grandes dificultades para acceder a la información de las empresas necesaria para poder llegar a sus conclusiones.

Aunque no es un inconveniente de la ISR sino de su mala aplicación no puedo dejar de mencionar el riesgo de reducir el universo de títulos en los que el gestor puede invertir chocando con el objetivo fundamental de maximizar el binomio rentabilidad riesgo. Normalmente por la falta de experiencia en la aplicación de la ISR, puede producirse una exclusión de tantas empresas (por actividades, por zonas geográficas, etc.) que impida al gestor una adecuada diversificación y por tanto una gestión óptima la cartera.

Para evitarlo cada vez toma más importancia el activismo frente a la exclusión, me explico. En vez de reducir el número de empresas en las que se puede invertir y partiendo del hecho de que aunque tengan comportamientos reprobables siempre va a haber inversores dispuestos a invertir en ellas, se busca la implicación directa de la empresas buscando ejercer su influencia. Si bien se mejora se corre el riesgo de tratar de influir de forma sesgada en aspectos que nada tienen que ver con la ISR o que estando dentro es, como he comentado antes, tener una verdad absoluta.

Por último, no debo terminar sin plantear lo más importante que es si la ISR es beneficiosa o perjudicial para la rentabilidad. Es consenso y es lo que la mayor parte de los estudios que se han realizado concluyen que la ISR no perjudica la rentabilidad. Se está profundizando en diferentes ámbitos de estudio sobre esta relación y espero que podamos tener conclusiones sobre la existencia de aspectos no financieros que en el medio largo plazo mejoran los resultados de las empresas.

 

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