Inversión a precios razonables en Asia–ex Japón, con Schroder


Con la excepción de Japón, la renta variable de Asia está viviendo una etapa de notable recuperación. Las empresas asiáticas cuentan con valoraciones bastante atractivas, comparadas con sus homólogas de EEUU y Europa, si nos basamos en ratios como PER/Valor Contable o Precio/Valor Contable.

Aunque sus bajas valoraciones no puedan interpretarse automáticamente como una señal de compra, si pueden considerarse como un buen indicador para comenzar a evaluar.  En su conjunto, Asia es todavía la región con mayor crecimiento económico, creciendo a un ritmo relativamente estable de un 6 por ciento de media.

Durante el año, la categoría de fondos que invierten en renta variable de Asia, excluyendo Japón, es una de las más rentables, con un 17,35 por ciento de revalorización. En este grupo de fondos, uno de los que obtiene mejores resultados es SCHRODER ISF ASIAN TOTAL RETURN que, en su clase institucional de acumulación en dólares se revaloriza un 17,92 por ciento durante 2014.

Referenciado al índice MSCI AC Asia Pacific ex Japan, la filosofía de inversión de la gestora se basa en análisis fundamental, focalizándose en empresas que ofrecen un crecimiento de valor para el accionista a largo plazo. El equipo gestor estima que los mercados bursátiles de Asia no son eficientes y que muchas de las ideas de inversión no están bien analizadas. Por esta razón, consideran que la mejor forma de genera alfa a largo plazo en focalizándose en un análisis fundamental bottom-up de cada valor.

El gestor principal del fondo es Robin Parbrook, apoyado por King Fuei Lee. Ambos cuentan con el apoyo de un experto equipo de 30 analistas de la región, localizados en Hong Kong, Singapur, Sidney, Seúl, Taipei y Shangai. El equipo cuenta con una experiencia media de 15 años.

Localizado en Hong Kong, Robin es Director de Renta Variable de Asia desde 2005. Inició su carrera profesional en Londres en 1990, como analista del Lejano Oriente, siendo trasladado a Hong Kong en 1992, como gestor. Tras su regreso a Londres en 1998, como gestor especializado en Asia, pasó en el año 2000 a ser el Jefe de Inversiones de la región de Asia Pacifico ex–Japón y más adelante director del equipo de renta variable de Hong Kong y China continental en 2002. Es licenciado en Económicas por la Universidad de Edimburgo.

El proceso inversor del fondo pasa por tres grandes fases: análisis fundamental, construcción de la cartera e implementación de la cartera. El análisis fundamental sigue un proceso inicial de selección de activos, aplicando filtros tanto cuantitativos como cualitativos, con el fin de eliminar los valores que claramente no pueden formar parte de la cartera debido a sus características de falta de liquidez, limitación por tamaño, modelos de negocio poco sólidos o falta de transparencia corporativa.

La evaluación estratégica implica una visión en profundidad tanto de la compañía como de la dinámica del sector en que se encuadra. A nivel sectorial, se analizan potenciales desarrollos industriales, competencia, poder de suministro, barreras de entrada y amenaza de sustitución, entre otros factores. Para llevar a cabo esta evaluación de compañías y su sector a largo plazo, la gestora utiliza su método de análisis sobre retorno de activos para el accionista, que clasifica el universo de compañías en cuatro categorías, en las que tratan de definir sus perspectivas a largo plazo. La última fase de de su proceso de análisis fundamental consiste en asignar un valor razonable a cada compañía y posicionarla en un ranking, considerando todos los factores analizados, respecto a su precio de mercado.

La cartera resultante incluye entre 50 y 80 valores cuyas mayores ponderaciones por sector corresponden a Financiero (26,70%) Tecnologías de la Información (20,50%) Consumo Discrecional (14,10%) Industrial (12,50%) y Salud (7,30%). Individualmente, las mayores posiciones en la cartera del fondo son en Jardine Matheson (4,10%) TSMC (3,10%) Hyundai Motor (2,40%) Swire Properties (2,30%) y WuXi PharmaTech (2,20%).

La evolución histórica por rentabilidad de SCHRODER ISF ASIAN TOTAL RETURN posiciona este fondo en el primer quintil durante 2011 -un año muy difícil para la renta variable, en que el fondo cerró en positivo- y 2013 – también un año difícil para los mercados bursátiles asiáticos- batiendo al índice de su categoría durante 2010, 2012 y 2014. A tres años, muestra un controlado dato de volatilidad, de 11,08 por ciento, que se reduce hasta 6,44 por ciento a un año, posicionándose en el quintil cinco por este concepto. También en el último año, su Sharpe es de 2,92 y su tracking error de 5,80 por ciento, respecto al índice de su categoría. La suscripción de la clase I de acumulación en dólares, supone una inversión mínima de 5 millones de dólares (aproximadamente 4 millones de euros) aplicando una comisión de depósito de 0,50 por ciento.

Desde el punto de vista de las valoraciones, parece poco probable que vaya a haber una recalificación de la inversión en renta variable de Asia. Por esta razón, continúa siendo extremadamente importante invertir en compañías de calidad, a precio razonable y no especular de forma direccional en los mercados asiáticos. Esta es una visión frecuentemente asociada con la gestora, que estima que el posicionamiento de su cartera permanecerá sin cambios, a menos que los mercados sufran una fuerte corrección en los próximos meses y surjan nuevas oportunidades.  

La gestora mantiene su enfoque de inversión fundamental en compañías con un precio razonable. Bajo estas premisas, el fondo ha conseguido excelentes resultados por rentabilidad, con un coste de volatilidad bastante reducido, haciéndose merecedor de la calificación cinco estrellas de VDOS.

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