Informe de daños: ¿Cuánto se han depreciado en realidad las divisas emergentes?


No es ningún secreto que las fuertes caídas sufridas por las divisas más débiles de los mercados emergentes a raíz de la devaluación del peso argentino la semana pasada han inquietado a los inversores tanto en los mercados desarrollados como en aquellos en desarrollo. Lo que tal vez el inversor esté pasando por alto es que la caída del valor de muchas divisas emergentes frente al dólar estadounidense es una tendencia que se remonta, por lo menos, a hace tres años. Según Legg Mason Global AM, lo que algunos han descrito como un fracaso de esta clase de activos, quizá debería verse como un efecto colateral de los desafíos económicos específicos y aislados de un grupo determinado de países.

En el siguiente gráfico se aprecia cuáles han sido las divisas emergentes que peor comportamiento han registrado frente al ‘billete verde’ durante los últimos tres años. En algunos casos los datos son demoledores. El peso argentino ha sido, dentro de los mercados emergentes, la divisa que más se ha depreciado en los últimos tres años (un 50%). Le siguen el rand sudafricano, cuyo valor frente al dólar ha caído un 35,7% y el real brasileño, que ha perdido un 31,2%. La lira turca, la rupia india y la rupia indonesia también sufrieron fuertes castigos, que estuvieron entre el 25% y el 28,5%. Completan la tabla el rublo ruso (-14,7%) y la corona checa (13,3%).

Legg Mason apunta que una razón importante que hay que tener en cuenta es el impacto de la rentalización del crecimiento en China en los precios de las materias primas. "El reducido tamaño de los mercados financieros de los países en desarrollo tiene como resultado  que pueden ser muy sensibles a los pequeños cambios en el sentimiento de los denominados turistas de inversión (inversores en fondos de inversión de mercados emergentes y fondos cotizados (ETF), menos comprometidos con los mercados emergentes y más centrados en el corto plazo", aseguran desde la firma estadounidense. "Muchas economías emergentes están orientadas a la exportación y centradas en las materias primas y, como tal, todas son sensibles a los mismos cambios en la demanda global. Esta es una importante razón por la que a veces esta clase de activo se considera como una unidad", afirman.

Los expertos de Standish, boutique de BNY Mellon, aseguran que, pese a la vuelta de la volatilidad en los mercados emergentes, no todos están expuestos a sufrir violentas oscilaciones de los precios. En este sentido, los expertos de la firma destacan cinco puntos que les resultan muy importantes:

1) La diferenciación es clave: "Nuestra previsión es que una vez que la volatilidad se haya apaciguado, los participes del mercado continuaran distinguiendo entre países, tipos de crédito y divisas evaluar la volatilidad".

2) Los diferenciales de la deuda emergente en dólares son ahora superiores a los de los bonos corporativos en Estados Unidos aunque históricamente ha sido al contrario. Asimismo, los expertos destacan que el diferencial de la deuda emergente en dólares supera a la de la deuda de alto rendimiento estadounidense.

3) Que algunos países emergentes tengan problemas de liquidez no indica que haya una crisis que afecte a todos. "La mayoría de los mercados emergentes mantienen un nivel inferior de deuda que el de algunos países desarrollados. Además, cuentan con flexibilidad para realizar ajustes, tanto en política fiscal como monetaria, frente a las presiones del mercado. Muchos ya han tomado medidas".

4) La economía China sigue creciendo a una tasa del 7%, pero en la boutique de BNY Mellon creen que el gobierno chino rebajará el crecimiento de la deuda y contendrá los riesgos financieros para continuar ofreciendo tasas de crecimiento sostenibles.

5) Las condiciones monetarias en Estados Unidos continuarán siendo el principal motor del sentimiento de mercado. Así lo creen desde la entidad, que explican que los tipos en Estados Unidos continuarán subiendo, pero de manera paulatina.

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