Inflación, energía y metales: impacto y oportunidades en los emergentes


La inflación de los precios de los productos básicos es una cuestión social y económica. En los emergentes, el costo de los alimentos y de la energía absorbe buena parte de los ingresos de los consumidores, lo que puede llevar al tipo de malestar que provoca que los gobiernos se desestabilicen. Además del posible impacto de climas extremos en el suministro de alimentos, los bancos centrales están imprimiendo cantidades ingentes de dinero, que podría generar una inflación en los precios de otros bienes y servicios. Mark Mobius, presidente de Templeton Emerging Markets, afirma que el trabajo de su equipo es buscar empresas con el potencial para sobrevivir y prosperar ante los desafíos.

“Creo que la demanda a largo plazo de productos básicos de parte de los emergentes puede continuar creciendo, por lo que mi equipo y yo continuamos buscando compañías que creemos constituyen oportunidades atractivas de inversión como resultado de la demanda de estos productos. Entre los temas de inversión, el crecimiento de los emergentes tiene el potencial para crear un mercado alcista a largo plazo para los productos básicos, y que podría conducir a oportunidades afines, particularmente en áreas como la construcción de infraestructuras y el sector energético”, afirma el famoso gurú.

En un artículo publicado en su blog, Mobius indica que, en 2012, la desaceleración del crecimiento mundial mantuvo la inflación bajo control en muchas economías, lo que dio lugar a políticas monetarias expansivas. “Lamentablemente, algunos emergentes tuvieron que digerir una combinación desagradable de aumento de inflación y desaceleración del crecimiento en sus economías, que puso trabas a los bancos centrales. India fue uno de esos casos. Y la llegada tardía de las lluvias monzónicas al país amenazó las cosechas y provocó subidas en los precios de los vegetales y otros cultivos como las lentejas y los aceites comestibles”. México, por su parte, vio su tasa de inflación anual alcanzar su máximo en dos años y medio en otoño de 2012.

Energía y metales

Los sectores energéticos y metalúrgicos sintieron la presión de la escasez de suministros en 2012. “En mis recientes viajes a China, India, África, una tendencia clara que noté es un aumento en la congestión del tráfico. Más y más conductores están saliendo a las calles, y no veo que la demanda de automóviles vaya a disminuir a corto plazo. Se espera que la venta de automóviles a nivel mundial alcance los 83 millones en 2013. Como resultado, mi equipo y yo probablemente continuemos buscando oportunidades de inversión en el sector energético, particularmente en las empresas petroleras diversificadas, hasta que haya una alternativa viable diferente a los combustibles fósiles para poner en marcha los vehículos”, reconoce.

Debido al auge del transporte en los mercados emergentes, un aumento del tráfico, por lo general, significa un incremento en la contaminación. “Los catalizadores que utilizan platino y paladio pueden ayudar a aliviar las emisiones tóxicas de los vehículos. Creemos que estos metales podrían ver incrementada su demanda en el uso de automóviles, así como también en otras aplicaciones industriales, y no nos olvidemos, también en la joyería”. Asimismo, prácticamente todas las residencias modernas utilizan cobre (en tuberías, cableados...), y existe la preocupación de que su creciente demanda pueda significar cortes de suministro este año.

Mobius entiende que la situación del suministro es preocupante porque muchos recursos naturales se están haciendo más difíciles de encontrar y extraer y, en algunos países, se agregan otras restricciones de políticas proteccionistas. “Por ejemplo, en la industria minera global, hemos visto más señales de presión por parte de gobiernos que quieren absorber una cuota más alta de las ganancias de la minería. También creció el activismo debido a que los trabajadores exigen salarios más altos, y los violentos enfrentamientos en las minas de Sudáfrica del último año constituyen uno de los principales ejemplos. Además, el aumento de incidentes de protestas ambientales puede llevar a una situación en la que los suministros de minerales no puedan adaptarse a la demanda”.

Otro caso concreto que señala el experto es la industria minera de Perú. Aunque según algunas estimaciones la minería representa el 20% o el 30% de los ingresos fiscales del país y aproximadamente el 60% de sus exportaciones, hay muchas fuerzas que han limitado la producción. Proyectos de minería evaluados en millones de dólares fueron aplazados el último año debido a una oposición violenta relacionada con el agotamiento del agua en los acuíferos subterráneos. Esto significa que las empresas mineras deberán abordar procesos costosos de desalinización del agua del mar con el fin de obtener el suministro de agua requerido. “Creemos que el resultado final de estos acontecimientos podría ser la escasez de minerales y metales clave, lo que puede conducir a un aumento en los precios”.

Su visión sobre el oro

Mobius se muestra convencido de que la demanda del oro podría continuar en aumento, dado que el suministro de dinero ha aumentado dramáticamente en la mayoría de las economías. “Los consumidores desean el oro no solo por su belleza; muchos inversores ven este metal como una cobertura frente a la inflación o como una forma de acumular riqueza. Además, hemos visto bancos centrales a nivel mundial que han aumentado recientemente sus posiciones de oro”, asegura el experto de Franklin Templeton Investments. “A mi parecer, la tendencia de la demanda a largo de productos básicos en general debería seguir aumentando”.

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