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Indicadores sintomáticos que revelan cuál es el estado de salud real de la economía de Estados Unidos


Las recesiones son parte del ciclo económico. Es comúnmente aceptado que existe una recesión cuando la economía no crece durante dos trimestres consecutivos en comparación con los trimestres anteriores, o cuando ha habido una contracción. El problema es que pueden causar un daño muy importante en los mercados (y, por consiguiente, en las carteras de los inversores), ya que las contracciones en el PIB real tienden a coincidir con bajadas en los beneficios corporativos.

“Si repasamos la historia, vemos que los periodos recesivos suelen concurrir con épocas de gran agitación en los mercados. Las últimas tres recesiones vividas en EE.UU. (que comenzaron en 1990, 2001 y 2007) desembocaron en tendencias de mercado bajistas (caídas del 20% o más) en el S&P 500 y contracciones en las expectativas de beneficios futuros de los analistas”, recuerda Ambrose Crofton, analista de mercados en J.P.Morgan AM.

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La economía estadounidense está experimentando actualmente una desaceleración del crecimiento económico y las voces que advierten de una recesión inminente son cada vez más fuertes. Mientras que el crecimiento del PIB en EE.UU. se mantuvo en el 2,9% el año pasado, se redujo significativamente en los dos primeros trimestres de 2019, a un 2,7% y un 2,3%, respectivamente. Según Bloomberg, los analistas estiman que el crecimiento medio en el tercer trimestre fue de sólo un 2%.

“Es probable que las perspectivas de crecimiento continúen siendo difíciles, como lo indica el último PMI de Estados Unidos. El índice del sector manufacturero ha caído de 51,2 puntos a 49,1 puntos y, por primera vez desde agosto de 2016, se ha estado moviendo por debajo del umbral de crecimiento de 50 puntos. La incertidumbre que rodea a la guerra comercial está impactando seriamente los indicadores de sentimiento y está afectando la actividad y la voluntad de inversión de las empresas en todo el mundo”, señala Frank Borchers, gestor de Ethenea.

Pero… ¿con qué indicadores quedarse a la hora de predicir si la economía americana está a punto de entrar en una recesión? Es una pregunta de muy difícil respuesta. A los economistas no se les da excesivamente bien anticipar este fenómeno, y de las 153 recesiones vividas en 63 países entre 1992 y 2014, solo cinco de ellas fueron predichas por un consenso de economistas del sector privado en abril del ejercicio previo. Teniendo en cuenta que solo Bloomberg dispone de más de 100.000 series de datos sobre la economía estadounidense, determinar qué indicadores deben analizarse para prever la dirección de la economía ya constituye un problema en sí mismo.

En J.P.Morgan AM han tratado de abordar estos retos y proporcionar a los inversores una herramienta con la que monitorizar el estado de salud de la economía estadounidense y los posibles riesgos que podrían atisbarse en el horizonte. Para ello, comienzan con una serie de indicadores sintomáticos que permiten tomar el pulso a la economía estadounidense y determinar de inmediato si goza de buena salud o si, por el contrario, empieza a renquear. Los indicadores que eligieron abarcan a la economía en su conjunto, desde los sectores del consumo y los servicios, pasando por la industria, hasta el mercado laboral.

Tras evaluar cientos de series de datos mediante análisis de regresión lineal, determinaron que los indicadores elegidos eran los que mejor satisfacían tres criterios deseables: en primer lugar, el indicador debía ofrecer un buen nivel de capacidad explicativa (coeficiente de determinación) sobre el crecimiento del PIB real estadounidense; en segundo lugar, el indicador debía proporcionar señales adecuadas acerca de la eventual llegada de la posible recesión sin desencadenar un número excesivo de falsas alarmas; y, en tercer lugar, el indicador debería proporcionar un cierto margen de tiempo con respecto a la recesión en cuestión para alertar sobre la debilidad que se avecina.

Todo ello lo plasmaron en un gráfico que muestra un resumen de los indicadores sintomáticos y representa gráficamente los percentiles de sus últimas lecturas con respecto a puntos de datos históricos que se remontan a 1990. El hecho de que el punto más reciente se encuentre más cerca de la zona roja del gráfico quiere decir que el indicador está más próximo al extremo inferior de su rango de valores histórico y sugiere un mayor riesgo de recesión, y viceversa.

El gráfico incluye también un marcador de riesgo de recesión elevado que indica cuándo los datos más recientes son coherentes con un valor que ha sido observado al comienzo de cualquiera de las tres últimas recesiones en EE.UU. Desde un punto de vista histórico, estos sugieren que la probabilidad de recesión es mayor.

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