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“Incrementaremos nuestras posiciones en bancos en los próximos meses”


A Marie-Suzanne Mazelier, gestora del SG OBLIG Corporate 1-3, de Amundi, le gustaría invertir más en España. Pero los problemas de liquidez le impiden aumentar las posiciones de deuda empresarial española con grado de inversión en el fondo que gestiona, que, con todo, sobrepondera al país frente a su benchmark, con una participación cercana al 8% de los activos. “Empresas como Gas Natural o Telefónica cuentan con una buena visibilidad y negocios sanos, pero el mercado español podría experimentar mayor volatilidad debido a riesgos soberanos y cuando la liquidez disminuye no hay precio ni siquiera para estos buenos nombres”, afirma. De hecho, tampoco tiene las participaciones que desearía en BBVA y Santander (que suponen un tercio de las inversiones totales en España), debido a su condición de bancos españoles, aunque sí se permite hacer arbitraje incrementando las posiciones en España frente a Portugal, un mercado aún más ilíquido debido al menor tamaño de país.

Y es que a la gestora le gustaría incrementar en los próximos meses el peso de las firmas financieras en su fondo, que actualmente representan cerca del 44% de sus activos, muy ligeramente por debajo del benchmark, porque considera que el nuevo marco regulatorio ayudará a los bancos a estar más saneados en el futuro. Así, cree que “los diferenciales son aún muy atractivos en países como Francia, Italia o Reino Unido”, si bien matiza que no tiene bancos griegos en cartera porque están muy ligados al riesgo país y a las decisiones gubernamentales y ayudas de los organismos internacionales. “Incrementaremos nuestras posiciones en financieras en los próximos meses, pero esperaremos al mercado primario, porque la liquidez del secundario sigue siendo pobre”, matiza.

De hecho, su infraponderación hacia los bancos les costó peores resultados en el pasado frente al índice, aunque la gestora continúa siendo cauta a la hora de posicionarse en deuda subordinada Tier 1. “En 2009 nuestra posición era nula debido a las perspectivas de fuerte volatilidad, pero en la segunda mitad del año el mercado se recuperó y nosotros nos lo perdimos”. Aun así, el porcentaje de este tipo de deuda en la cartera ha aumentado ligeramente en 2010, pero se mantiene en torno al 1%, pues la gestora cree que "cuentan con mayor volatilidad y los retornos que ofrecen, de entre el 6% y el 8%, son similares a los de deuda high yield”, advierte.

Mazelier, positiva también con las empresas de telecomunicaciones, que ocupan más del 15% del portfolio del fondo, así como con el consumo cíclico, con cerca del 14%, favorece las firmas automovilísticas, grandes emisores de deuda desde 2009 que han incrementado su visibilidad en el ciclo económico, cuentan con el atractivo de la marca y buenos diferenciales y han gozado de apoyo financiero.

Nuevas emisiones

La gestora considera que habrá más emisiones de deuda, pues los bancos necesitan refinanciarse en los mercados de forma regular, después de que, desde el pasado junio, el BCE retirara liquidez. “Hay nuevos nombres en el mercado; y entre ellos firmas estadounidenses, por ejemplo, del sector industrial, que se financian en euros”, si bien matiza que ahora, con la debilidad del dólar, son más las firmas europeas que diversifican sus divisas para financiarse y acuden a la moneda estadounidense porque les resulta más barato.

Por países, Francia ocupa la mayoría del fondo, que está infraponderado en Alemania debido a su carestía, e incluye firmas que buscan financiación en euros como bancos australianos o firmas japonesas. El fondo, que invierte de forma global, tiene la habilidad también de invertir en emisiones distintas del euro, pero cubriendo el riesgo divisa. Los derivados (bien futuros o derivados de crédito), se utilizan también para cubrir la duración cartera y reducir al máximo la volatilidad que, si bien disminuirá, se mantiene alta como “consecuencia de la globalización de los mercados”.

Una alternativa a la liquidez

Y es que el fondo, que ofrece retornos anuales cercanos al 3% con una volatilidad menor al 2%, invirtiendo en deuda corporativa con grado de inversión y una duración de entre 1 y 3 años, pretende ser una alternativa a la liquidez en las carteras o una forma de diversificar esa liquidez. “Algunos inversores no quieren asumir nada de volatilidad “, explica Mazelier, en un entorno en el que la inflación se mantendrá en los niveles actuales e incluso podría incrementar ligeramente y en el que el BCE mantendrá los tipos en los actuales niveles durante “un largo periodo del año próximo”. La gestora apunta la visibilidad como ventaja de su perspectiva a corto plazo, pues permite evitar futuras sorpresas.

El fondo, con todo, cuenta con flexibilidad para mantener posiciones que sufran repentinas rebajas de calificación y entren a formar parte del universo de alta rentabilidad, pues muchas veces esos cambios, más que por los fundamentales de la compañía, se deben al cambio de posicionamiento de su sector en el ciclo económico, como ocurrió el año pasado con Fiat. El fondo incluye también bonos convertibles como fuente de diversificación.

El peligroso juego de los depósitos

Mazelier considera los depósitos, que también son una alternativa a la liquidez, como un “juego peligroso”, y se pregunta cómo es posible que ofrezcan rentabilidades del 4%, similares a las de productos de renta fija con grado de inversión que requieren vencimientos de 10 años.

 

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