Papel couché


Lo mejor de la semana. Blog de María Folqué y Montserrat Formoso

Queremos hablarles de política monetaria. Sabemos que ustedes quieren hablar de Brad y Angelina. Nosotras, en el fondo y en la superficie, pues también, pero no podemos. Es que nos dejaríamos llevar, y sería fatal, sobre todo porque siempre hemos sido más del team Aniston y claro, la cosa se nos iría de las manos. Así que a por la política monetaria, el tema secundario de la semana, con gran diferencia.

En Japón ya no hay deflación, lo dice su banco central, desconocedor de que en castellano están haciendo un pareado. El caso es que entre la base y la curva, el BOJ va a optar ahora por la curva. Su objetivo es que los tipos a largo no caigan mucho más, mientras dejan el descuento (en negativo) igual. A pesar del ya no hay deflación, el BOJ admite que solo no puede. Que necesita más alegría, más gasto, y que 20 años de política monetaria poco convencional se están haciendo largos muy largos. ¿Qué podemos decir? Pues una obviedad: la deflación de Japón ha durado más que el matrimonio de Brad y Angelina. Así es.

Y la Fed llegó para dejar las cosas como estaban. Pocas razones dio la señora Yellen para su decisión dejando a medio sector entretenido rebuscando en la hemeroteca las ocho diferencias de su comunicado. Términos que regresan y calificativos que se van para pronosticar que una subida de tipos en diciembre está aún sobre la mesa. Pero con datadependentismo, ojo, aunque una cosa son los datos en sí y otra el cómo se interpreten. Para muestra, el mercado de trabajo, buque insignia de la recuperación que ante una tasa de paro del 4,9% es territorio de división de opiniones entre los que más mandan en la Fed. Por una parte, los defensores del statu quo que dicen que en el empleo todavía hay margen de mejora generando más oportunidades -especialmente a las minorías- de reincorporarse al mercado. Por otra, los más de halcón advirtiendo que dejar que la tasa de paro baje demasiado podría tensionar los precios, obligando a la Fed a acelerar las subidas de tipos y desencadenar una recesión. ¿Y a quién afectaría más? Pues a las minorías.

En fin, que todo esto para no aburrirnos. Nosotras somos más de las cosas claras, del sí o el no, incluso el depende, y nos centramos en los tres disidentes de la línea oficial partidarios haber subido tipos esta semana. ¿Trumpanianos? Hay sospechas de que el ala liberal del FOMC no quiere mermar las probabilidades de Clinton. Lo cierto es que una semana antes de las elecciones de EEUU se volverá a reunir la Fed. Volverán a no mover los tipos pero esta vez sin comunicado posterior. Perfil bajo antes de las urnas. Dice Yellen que la política no es tenida en cuenta para decidir sobre tipos. Ya lo veremos. El dólar tendrá la última palabra.

Resumiendo la semana. En Japón la deflación no es una amenaza, la Fed lo tiene todo bien atado y Brad vuelve a estar libre. Arre unicornio.

 

 

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