Implicaciones para la renta variable china del nuevo rechazo de MSCI


En España es popular ese refrán que afirma que “a la tercera va la vencida”. Sin embargo, no se ha cumplido en el caso de China: por tercer año consecutivo, MSCI no ha incluido en sus índices las acciones chinas clase A. El proveedor ha reconocido que las autoridades chinas han realizado esfuerzos para mejorar las condiciones del mercado, y ha insinuado asimismo que podría cambiar de opinión en 2017, en función de lo que revele su revisión anual.

La interpretación de las gestoras de fondos es más prosaica. “Los chinos tenían confianza en que habían hecho lo suficiente para solucionar las deficiencias que habían identificado hace un año, principalmente en lo que respecta al acceso al mercado y los problemas sobre propiedad de compañías, que no cumplían las normas internacionales. La impaciencia de Pekín ha sido palpable”, explican los expertos de Aberdeen. Estos observan que “después de recopilar comentarios de los participantes del mercado, MSCI dijo que los inversores institucionales internacionales querían ver más mejorías en la accesibilidad a las acciones de clase A antes de incluirlas en el índice regional”. 

Desde la firma escocesa matizan que el país sí que ha hecho progresos, como la introducción de un sistema de registros para que los inversores extranjeros que cumplan con los requisitos puedan recibir una cuota de hasta 5.000 millones de dólares o la relajación de las normas para que los inversores extranjeros puedan repatriar capital fuera del país a diario en vez de semanalmente.

Para el proveedor, han pesado negativamente las intervenciones para controlar la volatilidad desde la devaluación del yuan en verano del año pasado, especialmente en lo que atañe a la suspensión voluntaria de la cotización: 1.400 compañías la solicitaron en 2015, el equivalente a la mitad de la liquidez del mercado clase A. Tampoco ha gustado la introducción de limitaciones para evitar episodios de ventas indiscriminadas (suspension de la cotización a partir de una caída del 7%), un sistema que ha sido tan criticado que ha requerido modificaciones posteriores. “El mercado no puede confiar todavía en que las autoridades no intervengan tan rápido si resurgen los miedos en torno a los flujos de salida de capital”, comentan desde Aberdeen. “Puede parecer ilógico que ni un sólo valor de la segunda economía del mundo aparezca en los indices regionales”, aseveran sus expertos. No obstante, indican que sí hay representación a través de las acciones clase H registradas en Hong Kong.

Desde New Capital, el gestor Mansfield Mok cree que “más que una negativa total, la medida parece más una aceptación con condiciones”. “Los dos elementos que todavía contrarían al proveedor de índices son, por un lado, el límite de repatriación del 20% para los inversores que utilicen QFII y, por otro, las restricciones de las bolsas de Shanghai y Shenzhen al lanzamiento de productos ligados a índices que incluyan acciones de tipo A. Teniendo en cuenta la voluntad por parte de China de abrir su mercado de capitales, ninguno de los dos aspectos parecen una barrera infranqueable”, observa Mok.

De darse el sí definitivo a la introducción de acciones clase A, el gestor calcula que la ponderación de China en el índice MSCI Global EM pasaría de un 24 a un 27,3.% en un primer momento (incorporación del 5% de la acciones A) y posteriormente al 39,9% (cuando todas las acciones A sean consideradas). La inclusión en el MSCI ACWI supondría un salto del 2,4% al 2,9% en la primera fase y a un 5% a la conclusión del proceso. “Sin duda, un aumento significativo que traerá consigo un incremento en los flujos ligados a la gestión indexada”, concluye Mok. Dicho esto, el gestor llama la atención sobre otros progresos significativos en el corto plazo, como la entrada en vigor del programa Shenzhen-HK Connect, “que permitirá un flujo más fluido de capitales y posibilitará la disminución de la prima actual entre acciones A y H”.

Victoria Mio, gestora del Robeco Chinese Equities, ve la negativa de MSCI como una oportunidad “para alentar a los reguladores a mejorar los mecanismos”. “El hecho de que muchos grandes fondos internacionales ya hayan encontrado maneras de invertir en acciones clase A significaría que el impacto de este retraso es relativamente pequeño”, añade. Teniendo en cuenta que MSCI aprovechó su revisión anual para incluir a Pakistán en sus índices, la experta de Robeco considera que “la inclusión no depende del tamaño del mercado, sino en las condiciones del mercado y en lo abierto que sea”.  Además, Mio recuerda que tres rechazos consecutivos no son gran cosa: Taiwán necesitó nueve años para ser incluída en los índices, y Corea del Sur, seis años. “Para ser justos, el mercado chino de 2016 en realidad es más abierto que el mercado coreano antes de su primera inclusión en 1992. El incremento de las propiedades extranjeras llevarán al comportamiento de mercado a converger con el de los mercados globales en el largo plazo”, comenta la experta.

El último pronóstico de Mio es que, dado su gran tamaño, su inclusión en los índices MSCI supone potencialmente un incremento de los flujos de entrada futuros: “Si se incluyera el 5% de las acciones clase A en el índice, significaría la entrada de 21.000 millones de dólares de la noche a la mañana. Si se produce una inclusión del 100%, los flujos potenciales están estimados en 364.000 millones de dólares, o el 18% del free float del índice global”.

Christopher Chen, gestor de carteras de clientes de Mirae Asset, coincide en pensar que la inclusión llegará con el tiempo: “Si se analiza la ponderación china actual en el índice MSCI Emerging Markets, es cierto que es baja en relación con las métricas como la capitalización de mercado de China, su PIB o su volumen de mercado”. Chen prevé por tanto que la ponderación “vaya subiendo gradualmente, considerando la importancia de la economía china en la región”.

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