Implicaciones para la inversión de la conexión entre los mercados de renta fija de Hong Kong y China continental


El inversor en activos chinos está de enhorabuena: tan sólo unos días después de que MSCI decidiera incluir las acciones clase A en su índice MSCI Emerging Markets, el país acaba de anunciar la puesta en marcha de Bond Connect, el mecanismo que permite el acceso a inversores extranjeros al mercado interbancario de bonos. Se trata de una conexión entre los parqués de China continental y Hong Kong que emula a Stock Connect, la conexión entre las bolsas de Hong Kong y Shanghái y Shenzen (que, por cierto, ha actuado como uno de los argumentos a favor de la inclusión de estas acciones en el índice de MSCI).

De acuerdo con informaciones publicadas por Financial Times, Bond Connect permitirá el acceso a 9 billones de dólares en bonos estatales, de agencias y corporativos sin necesidad de disponer de una cuenta onshore. El mercado chino de renta fija es el tercer mayor del mundo por tamaño, pero según la cabecera sólo el 1,25% del total está en manos de inversores extranjeros. Claudia Calich, gestora de M&G Investments, considera que la conexión de los mercados de renta fija “es otro paso gradual que está dando China para la apertura de su mercado nacional de bonos a inversores extranjeros”. Según Calich, Bond Connect “tendrá algunas ventajas operativas frente a la inversión directa onshore, en el sentido de que no requerirá al inversor que tenga un custodio local o cuentas y tampoco obligará al inversor a ser sujeto de cuotas o a revelar por adelantado cuánto pretende invertir”.

La experta espera que los inversores extranjeros inviertan inicialmente en deuda soberana “en oposición a la deuda de compañías estatales o bonos corporativos dadas las valoraciones, las condiciones de liquidez y el hecho de que todavía es un mercado incipiente”. En cambio, Calich considera que “los ratings no serán un factor clave para la inversión”, sino que lo serán más bien “la visión sobre el renmimbi, los flujos de entrada y salida de capital, la política monetaria y el potencial de inclusión de los bonos soberanos denominados en renmimbis en los grandes índices globales de renta fija”.

Carl Shepherd, gestor de renta fija de Newton (parte de BNY Mellon IM), se muestra más crítico sobre la repercusión de Bond Connect: “Con independencia del acceso al mercado que adopte, China como actor internacional de bonos representa un mercado mucho más pequeño de lo que sugiere su posición como segunda economía global”. Shepherd opina que las facilidades para el acceso al mercado de deuda china “deberían ser vistas como inevitables”, aunque valora que deberían ayudar a “proporcionar volúmenes mayores de negociación, lo que a su vez debería impulsar la liquidez tanto de los bonos como de la divisa”.

El gestor sí percibe como positivo el hecho de que la conexión de los mercados podría ayudar a añadir transparencia al mercado, al incluir más visibilidad sobre la contabilidad. De no materializarse esta expectativa, “debería convertirse rápidamente en aparente, en forma de repuntes de rentabilidad o reembolsos significativos”, movimientos que podrían ser útiles para interpretar “percepciones de riesgo de mercado que puedan no estar reflejadas o haber sido anunciadas en los comunicados de prensa estatales”.

Mark Tinker, responsable de renta variable asiática en AXA IM, comenta que este avance “no va a crear en el corto plazo una muralla de dinero en ambas direcciones (todavía estoy esperando al que iba a producirse entre Japón y Reino Unido en 1988)”. No obstante, Tinker considera que va a servir como un toque de atención a los inversores internacionales, al lanzar el mensaje de que “ya no puedes fingir por más tiempo que China no está entrando en tu universo de inversión, tanto si te gusta como si no”.

 

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