I Like Beta


La Beta, esa gran desconocida por el inversor minorista. De un modo rápido podemos explicar la beta como la medida de riesgo de un activo con respecto a otro, esto es, un benchmark o índice de referencia. Un activo con beta elevada llevará consigo un mayor riesgo que un activo con beta baja. He aquí donde encontramos las diferencias entre activos agresivos y defensivos.

Basándonos en esta premisa, podemos encontrar múltiples similitudes entre la beta y el mercado bursátil actual. Este indicador no solo afecta a los mercados, sino también a la psicología de la inversión. Parece extraño pero existe una correlación directa casi perfecta entre ambos. Cuanto más sube el mercado, más activos arriesgados, con mayor beta, buscan los inversores.

En un entorno de trasvase desde la renta fija hacia la renta variable, donde las ideas de los gestores para encontrar compañías con buenas tir y alta calidad, parecen agostarse, el hambre por el riesgo comienza a crecer entre los inversores más pequeños. No solo los inversores minoristas se han dado cuenta de que las reglas del juego han cambiado por enésima vez, también bancos y gestoras, perciben la ansiedad por dotar de mayor beta a sus carteras.

Atrás quedan las Carrefour, Coca Cola, Johnson y Ebro, para dar paso al batallón de combate beta. En el once inicial se cuelan activos agresivos que pueden dar más punch a la cartera, que aquellos defensivos ante igual subida de mercado. Bancas y sectores cíclicos reciben suscripciones a manos llenas del capital ardiente en posesión de pequeños, y no tan pequeños, inversores.

No se piensen que es una estrategia de diario económico de fin de semana, estos nuevos frentes han pillado con el pie cambiado a muchos grandes fondos y gestoras, que veían como el pasaje del risk off al risk on suponía un grave lastre en sus rentabilidades. Como éramos pocos, al cambio de tendencia, psicología y ciclo se unió la FED, retrasando la retirada de estímulos y atrapando muchas posiciones en duración y divisa.

Los indicadores comienzan a pasar la barrera del 50, nos situamos en la zona de expansión y en la mentalidad de recuperación y me pregunto: ¿Dónde están las agencias de calificación de rating? Lo que hace unos meses era más que suficiente para tumbar las bolsas de medio mundo, hoy pasa desapercibido. Como podrán adivinar, hablo de las vacaciones anticipadas que los trabajadores públicos americanos han disfrutado. ¿Nadie en Moody’s, Fitch y S&P tiene nada que decir ahora? Más bien parece que nadie quiere despertar del sueño alcista que estamos viviendo. Espero que no sea un dejavu del rally vivido en el año 2010.

Por su parte, el BCE y la FED siguen con su partida de póker particular, jugando al gato y al ratón, unos reducen estímulos y otros amenazan con cargar el bazooka. Así no hay quien se aclare señores.

A buen seguro, restan 2 meses de mercado que pueden venir cargados de volatilidad. El único riesgo hoy, parece ser el no subirse a tiempo al tren de la beta.  Por tanto, agárrense a sus sillas y como dice Heineken “piensen en verde”.

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