"Hoy los países se dividen entre los que tienen y los que no. Las empresas también"


Ante la incertidumbre política y los obstáculos para el crecimiento económico cabe esperar una continuación de la volatilidad en los mercados de renta variable en 2013. Así al menos lo cree Nick Clay, gestor de Newton, boutique de BNY Mellon, quien sin embargo considera que una consecuencia de la volatilidad es que puede brindar oportunidades para invertir en empresas con niveles de valoración atractivos. ¿Cuál sería entonces la estrategia a seguir? Según explica Clay, el enfoque de la firma sigue consistiendo en invertir en empresas con niveles de valoración razonables, una generación sostenible de flujos de caja, equipos directivos sólidos y una estrategia orientada a la rentabilidad del capital a largo plazo.

En la actualidad, el experto considera que el mundo presenta una marcada división entre los que tienen y los que no tienen. Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Suiza y Noruega se cuentan entre los primeros, al ser capaces de acceder a deuda a tipos de interés históricamente bajos, mientras que países como España y Grecia dependen de algún tipo de rescate. “Esta división también se aprecia a nivel corporativo: las empresas con negocios duraderos, muy visibles y estables se cuentan entre las que tienen, mientras que las compañías de tamaño pequeño y medio, que pasan apuros y tienen dificultades para encontrar financiación, figuran entre las que no tienen”.

A juicio del gestor del BNY Mellon Global Equity Higher Income Fund, este efecto también puede apreciarse en los inversores. “La inversión en empresas que tienen conlleva notables ventajas para el inversor. Estas compañías son capaces de establecer ventajas competitivas significativas y duraderas en su coste de financiación, lo cual puede dar frutos al inversor a medio plazo. Seguimos considerando deseable evitar a aquellas empresas expuestas a niveles excesivos de endeudamiento. Se anticipa que el proceso de desapalancamiento será prolongado, sobre todo en Occidente. Si no se generan niveles de crecimiento superiores al precio del dinero a nivel nacional, las cargas de deuda continuarán aumentando”, afirma.

Por otra parte, el gestor de Newton señala que “tratar los síntomas del endeudamiento excesivo reduciendo los tipos de interés es una forma de ganar tiempo para que los políticos puedan realizar los cambios estructurales necesarios, pero el problema sigue sin solucionarse”. En este aspecto, no conviene olvidar que 2013 será el quinto año de políticas de tipo de interés al 0% y el cuarto de medidas de flexibilización cuantitativa. Precisamente, el experto indica que, ante las difíciles condiciones económicas de los últimos años y la perspectiva de tipos de interés históricamente bajos de cara al futuro, los inversores están comenzando a apreciar el poder de los dividendos regulares.

El poder del dividendo

“Los pagos de dividendo tienden a permanecer relativamente estables, incluso durante periodos en los que los beneficios de las empresas caen, lo cual puede proporcionar a los inversores un valioso colchón en momentos de volatilidad bursátil”. A su juicio, en un mundo dominado por la represión financiera y el envejecimiento de la población, la rentabilidad por dividendo continuará siendo un requisito importante en cualquier inversión en renta variable. “Pese a las inminentes subidas del impuesto sobre el dividendo en Estados Unidos, creemos que las empresas seguirán apreciando las ventajas que puede reportar un reparto de dividendos sostenible y creciente, tanto para los inversores como para sus propias cotizaciones”, afirma.

En este sentido, Clay afirma que la concentración en empresas que reparten dividendos regulares en efectivo a sus accionistas conduce a una cartera compuesta de compañías con niveles de valoración razonables y que generan flujos de caja sostenibles. “Estas empresas tienden a ser dirigidas y financiadas con sensatez y prudencia, y utilizan su capital con vistas a obtener niveles aceptables de rendimiento a largo plazo. La rentabilidad de dividendo puede ser una buena herramienta para identificar a empresas de calidad, disciplinadas y eficientes tanto en su despliegue de capital como en su gestión de tesorería, y con valoraciones atractivas”, revela.

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