Hora de mirar a Japón


Parece que los síntomas de la crisis son idénticos en todas las economías desarrolladas. Pero hay una que, como siempre, va a contracorriente de la tendencia general. “La economía japonesa no ha participado del gigantesco apalancamiento que ha caracterizado a otros mercados desarrollados”, explica Hideto Yamamoto, director de inversiones de DIAM. La entidad japonesa es la encargada de gestionar el fondo Japan New Growth de la francesa Callander. Según explica este experto, el mercado japonés no sólo no se ha endeudado en los últimos años, sino que ha experimentado un proceso de desapalancamiento. Por ejemplo, mientras el mercado de crédito en EEUU crecía por encima del 88% desde inicios de 2001 a mediados de 2007, en Japón se contraía un 7,4%.



Quizá por ello, los inversores internacionales perciben que el nivel de riesgo de la economía nipona es menor. Tanto los spreads de los bonos corporativos como los de la deuda pública han permanecido estables en el último año. “La prima de riesgo en Japón es muy baja, similar a la alemana Japón es un sitio relativamente seguro, ése es uno de los motivos por los que los inversores siguen comprando yenes”, explica Yamamoto.



Pero pese a la buena salud de su sistema financiero, la bolsa nipona no deja de ser víctima de la aversión al riesgo a nivel global. De hecho, el Nikkei se desplomó ayer un 11%. Una caída histórica que el primer ministro nipón, Taro Aso, achaca al hecho de que los inversores consideran el plan de rescate estadounidense como "insuficiente”.



Otro de los riesgos a los que se enfrenta la economía japonesa es la posibilidad de una desaceleración económica en Asia, mercado al que destinan el 47% de sus exportaciones. “Una ralentización pronunciada en las economías asiáticas tendrá un impacto negativo en la economía japonesa”, dice Yamamoto. Además, según advierte este experto, el declive en los precios de las materias primas también perjudica a las compañías japonesas. En consecuencia, el equipo de gestión del Japan New Growth ha decidido reducir el peso en la cartera de las empresas exportadoras, especialmente las ligadas al sector energético.



Por otro lado, Yamamoto asegura que uno de los principales motores de crecimiento para Japón es la demanda interna. “Actualmente, apostamos por compañías ligadas al consumo doméstico. Especialmente empresas de servicios web y comercio electrónico, así como aquellas que están mejor posicionadas para beneficiarse de la reestructuración del sector retail”, explica. Otro de los temas favoritos del Japan New Growth es el de las nuevas tecnologías contra el cambio climático.



Actualmente, la cartera está integrada por 90 acciones entre las que se incluyen tanto big caps como valores de pequeña y mediana capitalización. Las tres primeras posiciones de la cartera se corresponden con las financieras Mitsubishi, Sumitomo y Mizuho. La rentabilidad en el año ha caído un 30% con datos a 30 de septiembre. El Toppix, su índice de referencia ha caído un 26% en el mismo periodo.



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