Hombres con barba


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

Una oleada de hombres barbudos recorre la actualidad. Aunque hoy en día la actualidad dure un nanosegundo, que es más o menos lo que lleva poner un tuit de esos de mucho enfado y pareja mezquindad. Pero sí, los barbudos están ahí. Primero fue Conchita, que en realidad es Tom. Luego llegó Miguel, al que no le dejaban ser él mismo porque cuando es él mismo rezuma superioridad intelectual. Lo bueno de nosotras dos, es que cuando discutimos sobre materias diversas (Mahou/Estrella de Galicia, LTRO/ayuda a los bancos, Nesquik/Cola Cao o mantel/mantelillo) nos dejamos arrastrar por la superioridad intelectual, claro, pero sin tener que caer en el machismo. Es mucho más cómodo así.

Para superioridad, la del tercer barbudo de moda, a saber, Narendra Mori, el próximo primer ministro de la mayor democracia del mundo tras su apabullante victoria en las elecciones más populosas jamás celebradas en la historia del mundo mundial. Y es que ganar a la dinastía Gandhi no es cosa fácil, porque ya desde el bisabuelo Nehru han estado ahí, como el dinosaurio del cuento de Monterroso, sin que ninguna generación haya faltado a su cita con el poder.

El señor Modi es en parte polémico por su falta de acción durante unas revueltas contra los musulmanes que ocurrieron en Gujarat, el estado que gobernaba, en el año 2002. Las revueltas se saldaron con mil víctimas, aunque durante la campaña electoral el señor Modi ha hecho lo imposible por minimizar la divisa nacionalista hindú de su partido con un práctico “en el caso de la India me preocupan más los cuartos de baño que los templos”. Y hace bien, porque de unos hay escasez y de los otros no.

Por otra parte, tiene cumplida fama de buen gobernante, en los últimos 10 años el estado de Gujarat ha crecido en media más que la China, y aunque la India sea mucho más e infinitamente más compleja, un ensayo con 15 millones de habitantes no está nada mal. Así que los mercados se han entregado a la Modi-manía y los mercados emergentes, siempre que se discrimine, empiezan a querer quitarse el muermo del final del tapering.

Porque hay que ver el lío que montó Ben Bernanke hace un año, otro señor de barba, levantando la falda de las vergüenzas de las economías emergentes. A día de hoy su sucesora sigue deshaciendo el camino, con menos ruido pero con la misma sutileza. Esta semana conocimos las actas de la última reunión de la Fed de las que se destaca que la palabra “normalización” apareció siete veces (frente a las cero veces de la reunión de marzo). Y mientras los datos del mercado inmobiliario publicados en los últimos meses confirman su agotamiento, miembros de la Fed y Yellen en sí misma, han comparecido en respectivos compromisos reiterando lo de que no tienen prisa en subir los tipos y que al hacerlo será de forma muy gradual.

Y de los que terminan a los que empiezan. Weidmann, ese señor jovencito gobernador del Bundesbank y que los españoles tenemos por “agarrao”, ha dado el visto bueno a la generosidad hetorodoxa que el BCE podría aplicar… próximamente. El Financial Times recogía esta semana que Weidmann  respaldaba bajadas del tipo repo y de la tasa de depósito hasta niveles negativos, así como la compra de activos del sector privado. Además, el BCE estaría barajando una nueva LTRO o la compra de titulizaciones (ABS). Todo ello, como sabe, con la hermosa idea de se preste a la economía real y se deprecie el euro, no sabemos en qué orden de preferencias.

Y mientras el mercado acusa nerviosísimo de que la recuperación económica sea insuficiente, que el BCE se quede corto, o ambas cosas a la vez. ¡Ay qué mala es la dependencia!

Miremos a Putin quien el miércoles se trajo de su visita a China un acuerdo histórico para comercialización del gas que había estado sobre la mesa durante 10 años, y mediante el cual Gazprom suministrará a China casi una cuarta parte del gas que consume.  China necesita gas debido al aumento de la demanda interna (en 2008 dejó de ser productor neto) y Rusia necesita de otros socios grandes con los que estrechar manos y dar celos a Europa.

Europa, ¡living a celebration! Por fin (terminan) las elecciones. Cobrará especial interés lo que pase con los partidos anti (anti euro, antisistema, anti UE…) como termómetro de la construcción del proyecto europeo. Sin duda material para la oleada de ensayos y artículos de opinión que ya se están escribiendo. En el plano doméstico un análisis menos sesudo: influencia del ganador de la Champions sobre los resultados electorales en Madrid teniendo en cuenta los 40.000 seres humanos se desplazarán por la A5 desde la capital.

Buena semana 

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