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Hoja de ruta para descubrir a una superestrella


Son superestrellas, pero ni sobresalen en el mundo del deporte, ni en el del espectáculo. Brillan en un ámbito algo menos glamuroso, al menos en principio, el de la economía. Hablamos de empresas, de compañías gigantescas, disruptoras, rentables y admiradas. Pero no solo eso, ser una empresa superestrella tiene muchas más implicaciones, y muy importantes para los inversores. Sobre este tema debaten responsables de gestoras y entidades en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por BNP Paribas Asset Management.

No hay una definición estándar de empresa superestrella. Para Patricia Pomares, gestor sénior de Arquitectura Abierta de CaixaBank Asset Management, son gigantes, “grandes multinacionales que han creado tendencia”. Precisamente, son esas tendencias en las que se fija la gestora, “y que identificamos con éxito desde hace más de siete años en el fondo CaixaBank Selección Tendencias. Gracias a la inversión en tendencias contamos con la capacidad de reconocer, e invertir con antelación, en las superestrellas que liderarán la transformación de la economía global”.

Fernando Hernández, director de AndBank Wealth Management, aporta otra clave: “Las compañías superestrellas son compañías cuyos retornos sobre los activos en términos de ventas son elevados, y son capaces de mantener a lo largo del tiempo márgenes altos y/o crecientes, algo que se produce por haber sido capaces de generar barreras de entrada”. Estas barreras, según explica, tienen que ver, en un elevado número de casos, con la tecnología que han desarrollado, y es una de las cuestiones fundamentales que hay que tener en cuenta cuando se empieza a analizar una empresa. Esto permite que haya casos en los que las barreras de entrada se utilizan para bajar precios y otros para subirlos (como Amazon en el primer caso y Apple en el segundo).

Priman más el crecimiento que la remuneración

En la misma línea, Víctor Álvarez, analista de renta variable, Ciertified EFFAS, de Environmental Social and Governance Analyst de Tressis SV, apunta que “las superestrellas son empresas que han tenido una idea muy disruptiva; que han sido capaces de adaptarse a una necesidad, a un consumo global; que no solo han llegado sino que se han mantenido durante mucho tiempo; que tienen elevados ROICs (rentabilidad sobre el capital invertido) y altos niveles caja, casi sin riesgo financiero, lo que les permite aguantar mejor en el caso de un ciclo adverso y tener una cultura muy intensa en cuanto a adquisiciones e I+D; y, por último, son empresas que priman más el crecimiento que la remuneración al accionista”.

Y además de todo lo anterior, Rosa López, selectora de fondos de Bankia Banca Privada, añade una característica más, su capacidad para fidelizar al cliente por el tipo de producto que ofrecen: “Las marcas hacen que estas compañías tengan un lugar destacado y que sea muy difícil la entrada de otros competidores. Aprovechan las megatendencias, la era digital y sacan un producto que les permite mantener su hegemonía”.  

Aunque no hay definición oficial, con todas estas aportaciones se puede uno hacer una idea de qué es una empresa superestrella. Lo que es más difícil es saber hasta cuándo podrán brillar. En ello repara Elena Armengot, directora de Ventas de BNP Paribas Asset Management, quien pone un ejemplo muy claro de estrella caída, el de Blackberry. “Es importante ver si las superestrellas de ahora lo van a seguir siendo en el futuro. Hay muy pocas superestrellas que continúan a lo largo del tiempo. De hecho, un 50% de ellas en 20 años dejan de serlo normalmente. Es fundamental, por tanto, identificar superestrellas futuras dentro del universo de las pequeñas compañías que están en el mercado, que son disruptoras y que están solucionando una necesidad de la sociedad”.

Diferencias entre hoy y hace 20 años

Echar un vistazo al pasado puede ayudar a identificar a las empresas ganadoras del mañana. Aunque superestrellas ha habido siempre, sus características han ido evolucionando a lo largo del tiempo. ¿Cuáles son las diferencias entre una superestrella de hoy y una de hace 20 o 30 años? Para Rosa López (Bankia Banca Privada), las principales son la concentración y el tamaño: “Según algunas estimaciones, en EE.UU. en los años 50 aportaban al PIB una cantidad que no llegaba al 20% y eran unas 70 empresas; y ahora aportan casi el 40% del PIB, y son muchas menos”. En la actualidad la diferencia en términos de crecimiento entre una superestrella y una compañía normal es bastante notable, afirma.

En esta idea incide Elena Armengot (BNP Paribas AM), que destaca como diferencia entre ahora y hace 20 o 30 años que actualmente hay mas contraste de tamaño entre los grandes y los medianos: el grande atrapa cuota de mercado mucho más rápido. Y da cifras: “Amazon tardó siete años en tener beneficios, y en 25 años está entre los primeros puestos del ranking”. Además, también hace hincapié en la diversificación geográfica: “Aunque EE.UU. sigue teniendo un gran peso, desde hace 20 años estamos viendo que surgen superestrellas en India, China, Japón, Corea... Estados Unidos sigue siendo potente, pero no como antes”. Los datos avalan esta idea. Según explica, en el ranking de superestrellas Asia ha pasado de pesar un siete a un 27, mientras que EE.UU. ha pasado del 45 al 38, y Europa del 35 al 22.

En busca de los mejores empleados

Fernando Hernández (AndBank WM) apunta otra característica que ha cambiado a partir de los años 2005-2010 respecto a los años 90: antes las compañías realizaban una gran cantidad de inversión en capex. “Eso cambia drásticamente en los últimos años; se ha pasado de un modelo intensivo en capex (inversión en equipos), que afecta al balance (deuda) y a los flujos de caja, a un modelo donde el capex es bajo y prima el I+D (que afecta a la cuenta de resultados, pero que genera menos deuda)”. Al hilo de esta reflexión destaca que incluso ha cambiado el tipo de empleado. “Ahora es una persona con talento que las empresas quieren retener”. De hecho, a su juicio, este es el denominador común de las superestrellas de hoy en día: “Ahora buscan a los mejores, mientras que antes el talento no era tan fundamental y si lo era la inversión a realizar. De hecho, el activo intangible es mucho mayor ahora que antes, hay mucho más I+D, lo que hace que con poco apalancamiento se obtengan enormes revalorizaciones y crecimientos de beneficios”.  

Esa precisamente es la diferencia más importante para Víctor Álvarez (Tressis SV). “Hace 20 o 30 años eran empresas muy intensivas en cuanto a capital, con márgenes no tan altos como los que se tienen ahora y donde generar un incremento en el beneficio tenía unos costes mucho más altos que en las superestrellas actuales. Yo creo que esa es la diferencia principal”. Además, destaca el papel fundamental que en determinadas épocas ha tenido en la generación de estas superestrellas el ciclo de las materias primas. 

También han cambiado los sectores que han sido y son el caldo de cultivo de estas superestrellas. Patricia Pomares (CaixaBank AM) comenta que “antes las superestrellas estaban en unos sectores y ahora se concentran en otros, y seguramente más diversificados porque estamos hablando de la era digital, de tecnología, de conectividad…, pero también se encuentran disruptores en otros sectores. Y pone un ejemplo, el de la empresa de cosméticos Shiseido, “una marca de consumo cuya innovación ha consistido en crear una marca premium y lograr diferenciarse del resto de compañías de cosmética premium en todo el continente asiático”.  

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