High yield: una inversión de interés ante una mejora del panorama macroeconómico


Tribuna de Ascensión Gómez, gestor senior de renta fija, y Álvaro Mata, analista senior de high yield de Trea AM.

Los spreads de crédito de los bonos high yield deberían verse beneficiados por una mejora de la situación macroeconómica. Con el actual escenario macroeconómico de recuperación, una inflación en aumento y el más que probable fin del programa de compra de bonos por parte del BCE, la normalización de los tipos de interés en la zona euro parece cada vez más cercana. En Europa se puede esperar que la normalización de tipos comenzará a producirse en 2019, cuando nos acerquemos al objetivo del 2% de inflación marcado por la autoridad monetaria europea.

Los bonos corporativos y el high yield deberían absorber las previsibles subidas de tipos, sobre todo si van acompañadas de una mejora del escenario macroeconómico que incida de forma positiva en la cuenta de resultados de las empresas. Sin embargo, el high yield no puede ser gestionado como un asset class genérico, sino que la inversión se debe realizar empresa a empresa y basándose en un análisis detallado y en profundidad de cada compañía que incluyamos en nuestra cartera. Por ello, para este tipo de inversiones es imprescindible tener un buen equipo de análisis de crédito que ofrezca el soporte adecuado a la gestión.  

Tenemos que tener presentes que la inversión en high yield no es otra cosa que invertir en la deuda de empresas que cumplen nuestros requisitos de inversión y que tiene un rating por debajo del grado de inversión. En Trea AM nos inclinamos por empresas de high yield respaldadas por un balance sólido y con vencimientos inferiores a cinco años. Nuestra forma de trabajar comienza con un análisis muy fundamental de las compañías en las que invertimos: miramos su situación competitiva en el mercado en el que operan, su proyección empresarial, la generación de caja, una documentación del bono favorable para el bonista y, por supuesto, que estén lideradas por un equipo gestor competente y con experiencia gestionando empresas con cierto apalancamiento.

En este sentido, consideramos que es esencial conocer al equipo directivo y gestor de la compañía invertida y mantener encuentros regulares con ellos. El acceso a la información de empresas cotizadas es fácil, pero este panorama cambia de manera radical cuando nos referimos a compañías ajenas al mercado bursátil. En ellas, debemos evaluar de manera especial la transparencia informativa, la frecuencia de publicación de resultados y la posibilidad de acceso directo a la dirección.

Otro de los puntos que debemos tener en cuenta a la hora de analizar compañías de high yield es el estudio de la documentación del bono, con especial énfasis en los covenants, y el marco de actuación que no se puede traspasar. Los covenants delimitan el marco de actuación que tiene que mantener la compañía, pero no sólo en relación a su endeudamiento, sino también a muchas más cosas (como por ejemplo, su apalancamiento, cobertura de intereses, venta de activos, distribución de dividendos a accionistas, etc.).

Sin embargo, no todo son balances y ratios de deuda. También hay que valorar los proyectos de inversión de cada proyecto empresarial. En muchos casos es preferible sacrificar algún escalón del rating de su deuda para mantener la oportunidad de emprender nuevos proyectos de inversión. Es decir, si la razón de que una empresa tenga un rating menor de lo deseado (BB por ejemplo) es porque destina gran parte de su generación de caja a emprender nuevos proyectos que en el medio plazo le harán ser una empresa mejor (más grande, diversificada, eficiente, etc.), tiene sentido invertir en esta empresa de high yield. Esta empresa estaría eligiendo ser “high yield” en un entorno de tipos muy bajos dónde aprovecha para invertir con un coste de financiación bajo.

Por ello, el mercado de high yield tiene muchas oportunidades y, sin duda, es un activo que ofrecerá rentabilidades interesantes durante los próximos años. Aun así, la valoración que deben efectuar los inversores potenciales de estas inversiones debe estar a caballo entre la renta fija y la renta variable: debido a cierta correlación con la renta variable, no está exento de volatilidad y la rentabilidad no es lineal. Sin duda, una interesante inversión para un ahorrador a medio plazo, capaz de asumir riesgos y que busque rentabilidades superiores a la renta fija.

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