Hemos vuelto...


Lo Mejor de la Semana. Blog de María Folqué y Montserrat Formoso.

Pero hombre, si nos lo llegan a decir, pues no nos vamos. Madres nuestras como está el planeta. Cuando los dejamos, pues bueno, que si la política monetaria, que si a ver cuando vuelve la inflación, que qué hacemos con los tipos negativos, que si tal Pascual. Pero esto, esto es como esos padres que vuelven a casa antes de tiempo y comprueban que sus criaturas adolescentes han hecho lo que cualquier adolescente en el ejercicio de su libre albedrío: liarla parda.

Empezando por lo más próximo, cuando nos fuimos había un gobierno y todavía no nos había entrado esta manía tan rara y la verdad, pelín masoquista, de ir a las urnas a cada rato, a ver si ya de esta conseguimos una abstención del 70%. Y si al menos el panorama vecinal nos ofreciera consuelo… pues miren, siempre nos quedaría esa actitud tan patria de “que inventen otros”. Pero no. Te despiertas un día y a la Gran Bretaña se le ha ido la mano con la insularidad, en Alemania Ángela está un poco más solita, y en Austria falta pegamento. Ay, ay, ay.

Y entonces, pensamos, ¡¡ah América!! The land of the brave and the home of the free! Y resulta que el próximo líder del mundo libre puede ser un señor que se tiñe de naranja sin que a nadie le parezca no ya raro, sino francamente alarmante. Y claro da miedo. ¿Y si los americanos se dejan arrastrar por ese tipo de fascinación un poco vergonzante pero innegable que provocan los reality shows y sienten curiosidad por estar viendo a este señor todo el santo día en la Casa Blanca? Error amigos error. Os recordamos que esto no es la casa de Guadalix de la Sierra ni el programa de las Campos, ni siquiera el más apetecible show de Alaska (Olvi) y Mario.

Se trata de elegir entre un enfermo mental y una enferma pulmonar, dice Brian Snyder. Una campaña histriónica con teorías de la conspiración, desprecios, insultos, mentiras, soberbias, maniobras mediáticas y ausencia (OMG!) de transparencia médica. Y nosotras pagando Netflix. Consuela que un sanísimo Obama se irá como el ex presidente más joven y lozano de la historia de EEUU -pon una Michelle en tu dieta-, que ya puede a jugar al criquet con el ahora ocioso Cameron. Oh David, devorado por tu ambición.

En fin, que mientras en Sillicon Valley la edad media por trabajador amenaza con hacer saltar alguna alarma en la ONU, el futuro nos llega a la costa Este con la tercera edad, 68 y 70 años. De ganar el republicano, arrebataría el récord a Reagan como el presidente de mayor edad en tomar posesión.

Ya en Europa, el hombre canoso del momento es Jean-Claude Juncker, del que también, por cierto, preocupa su condición médica. Pero no tocaba hablar de su estado, sino del de la Unión. Tres ideas: el estado de Unión “deja mucho que desear”, el Brexit no es una amenaza, y los próximos 12 meses serán claves. Referéndum en Italia, primarias en Francia o elecciones federales en Alemania. Tintes nacionalistas para la música de fondo.

En fin, siempre nos quedará Draghi. Al menos para un rato.

Gracias por esperarnos.

Juncker

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