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“Hay un telón de acero mental al pensar en Rusia”


Sam Vecht esgrime una buena razón para fijarse en Europa del Este: porque nadie lo hace. Este gestor, responsable del equipo de Renta Variable de Europa Emergente de BlackRock, asegura que los mercados de esta región son “los más baratos del mundo” y tienen mejores perspectivas de crecimiento en el medio plazo que los países desarrollados y que la mayoría de mercados emergentes.

Sam Vecht esgrime una buena razón para fijarse en Europa del Este: porque nadie lo hace. Este gestor, responsable del equipo de Renta Variable de Europa Emergente de BlackRock, asegura que los mercados de esta región son “los más baratos del mundo” y tienen mejores perspectivas de crecimiento en el medio plazo que los países desarrollados y que la mayoría de mercados emergentes.

Vecht, que gestiona el BlackRock Global Funds (BGF) Emerging Europe Fund, se centra en los grandes países de la zona. “Los mercados periféricos serán interesante en el futuro, pero no todavía”, dice.

Asegura que los problemas de deuda y las necesidades de financiación de la región, que han centrado la atención de los inversores en el último año, no deben causar un temor excesivo. “Hay problemas en algunos países como Ucrania o Letonia. Pero los mercados de Polonia y República Checa, por ejemplo, muestran un buen comportamiento. Y Hungría puede ser el país más estable desde el punto de vista fiscal de todos los emergentes, con un superávit por cuenta corriente y fiscal. Y además es un mercado muy barato. La gente se fija mucho en lo que pasa en Letonia, pero se trata de un país pequeño y con muy poco impacto”, comenta.

Vecht destaca que el dinero sigue sin entrar en Europa del Este. “La mayoría de los inversores internacionales infraponderan la región. En 2009, Europa del Este recibió mucho menos dinero que Asia y Latinoamérica. A nadie le interesa la región y eso crea oportunidades”, afirma.

Hablar de Europa del Este implica, obligatoriamente, mencionar a Rusia. Para Vecht, se trata de un mercado con gran potencial que ofrece, además, una forma barata de ganar exposición al crecimiento chino.

“Rusia mira hacia el Este. Los lazos políticos y económicos entre Rusia y China son cada vez más fuertes. China y Rusia se necesitan mutuamente. El peso de las exportaciones rusas a China ha crecido de forma sostenida en los últimos años y esperamos que lo siga haciendo. Invertir en Rusia es una manera de apostar al crecimiento chino pero con unas valoraciones más atractivas. Te permite tener exposición al mercado chino a mitad de precio. El mercado chino cotiza a 2,6 veces su valor contable, mientras que el ruso lo hace a 1,2 veces”, explica.

Rusia, añade el gestor de BlackRock, se seguirá beneficiando del auge de las materias primas. Además de petróleo y gas, es un productor importante de paladio, níquel, potasio, diamantes y platino. Dentro del mercado ruso, sus dos sectores preferidos son finanzas y servicios públicos.

“La mayor empresa de renovables del mundo es rusa, cotiza con un descuento del 80% y a nadie le importa. Pero es solo una cuestión de tiempo y de percepción”, señala.

“Hay un telón de acero mental en la manera en que la gente ve a Rusia, sobre todo en Estados Unidos. La percepción es muy importante y es algo que sólo cambia de forma lenta”, añade.

Dentro del fondo, los servicios públicos constituyen la mayor apuesta sectorial. Entre sus posiciones favoritas destaca el banco húngaro OTP Bank y la rusa Rosneft. Por países, Turquía es su mayor infraponderación (pesa un 8% menos en el fondo que en su índice de referencia, el MSCI EM Europe). El gestor cree que el mercado turco se puede comportar bien en el largo plazo pero considera que eso ya está recogido en los precios.

El fondo cuenta con una cartera diversificada. Suele invertir en entre 60 y 100 valores. Ahora tiene unos 70 y las diez mayores posiciones representan un 25% de la cartera. El tracking error del producto oscila entre un 5% y un 7%.

Vecht, con 18 años de experiencia en mercados emergentes, encabeza el equipo de Renta Variable de Europa Emergente de BlackRock, que incluye analistas de renta variable, especialistas en control de riesgo, análisis cuantitativos y expertos en materias primas. “El mercado de renta fija da muchas señales valiosas sobre cómo actuar”, afirma.

El equipo de Renta Variable de Europa Emergente de BlackRock utiliza un filtro cuantitativo para eliminar los valores poco líquidos. Clasifican las compañías en términos de valor o crecimiento. Después, realizan un análisis fundamental de los valores que superan el filtro.

“Al invertir en emergentes, la construcción de la cartera debe hacerse fijándose a la vez en factores macro y en la elección de valores. El peso de una u otra aproximación depende del momento de mercado y de cada país. En algunos países, como Rusia o en Oriente Próximo, la parte macro es más importante. En otros, como Chile o Israel, la elección de compañías es la clave”, explica Vecht, que también es cogestor del BGF Emerging Markets Fund.

Las visitas a empresas son una parte importante del trabajo. El equipo de emergentes de BlackRock tiene unos 1.000 encuentros con compañías por año. También se reúnen con políticos, periodistas y líderes de opinión. “El tamaño de BlackRock nos da acceso privilegiado y eso resulta muy útil”, señala Vecht.

Actualmente, intentan identificar países en los que el gasto gubernamental no se haya disparado y con baja inflación. La subida de los precios puede ser un problema en países como en Egipto o Turquía, pero lo será menos en China, India y Brasil, según Vecht.

“Es cierto que en mercados emergentes no puedes comprar y cerrar los ojos. La volatilidad es un factor importante. Pero desde 1992, el crecimiento medio de los emergentes ha sido del 130%, frente al 38% de media para los países del G7. Y esta tendencia parece que seguirá”, afirma.

Su país preferido es Qatar. “Es el país que crece más y uno de los pocos cuya bolsa no subió en 2009. Su mercado cotiza a una vez el valor en libros de las compañías. Es la economía que crece más rápido, con el mercado más barato y a nadie le interesa. Si me preguntaran en qué país del mundo pondría mi dinero, lo haría en Qatar. Tiene el potencial de duplicar su valor en los próximos años. Hay pocos mercados de los que se pueda decir lo mismo. Algunas compañías podrían triplicar su valor sin entrar en una burbuja”, comenta.

Vecht afirma que la pregunta importante que deben hacerse los inversores no es cuánto se debe asignar a mercados emergentes dentro de una cartera, sino cuál es su horizonte temporal real.

El gestor defiende que su equipo esté ubicado en Londres. “Creemos que la gente que está en los mercados emergentes no puede ver el bosque por los árboles. Se pierden la imagen global, que es muchas veces más importante que las historias locales”, asegura.

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